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En la segunda parte de su respuesta a las calumnias de la Casa Blanca contra el socialismo, Alan Woods aborda la realidad de la vida de los trabajadores estadounidenses bajo el capitalismo. Desde el 2008, los trabajadores han visto dispararse el incremento de la desigualdad, han soportado largas horas en múltiples trabajos y enfrentado a recortes en los servicios esenciales, todo mientras los banqueros parásitos reciben donaciones estatales. El 'sueño americano' está muerto, y el socialismo está alcanzando a un público más amplio.

La Casa Blanca ha publicado un documento, titulado “Los posibles costes del socialismo”, que reconoce la creciente popularidad del socialismo en los Estados Unidos (especialmente entre los jóvenes) y que, asimismo, intenta proporcionar una refutación científica a favor del capitalismo. Alan Woods, editor de In Defence of Marxism, responde a las calumnias de este documento e investiga por qué las ideas socialistas están ganando terreno en los EE. UU.

Las elecciones parciales legislativas de EEUU están al caer y las elecciones de 2020 a la vuelta de la esquina. Considerado por muchos como un referéndum sobre Trump y una vista previa de las próximas elecciones presidenciales, estas elecciones también será un referéndum sobre el sistema político en su conjunto. Si bien es posible que se produzca una sacudida anti-Trump, decenas de millones simplemente las ignorarán entendiendo instintivamente que si los Demócratas o los Republicanos controlan el Congreso, no se producirá ningún cambio fundamental.

Las elecciones de mitad de legislatura de 2018 en Estados Unidos han ido y venido y no ha habido grandes sorpresas. Tanto Demócratas como Republicanos trabajaron para movilizar a millones de personas y abrieron sus billeteras para hacerlo, por un valor de 4.000 millones de dólares. Esto y la polarización de la sociedad provocaron un enorme aumento de la participación, con un récord de 113 millones de votos, y más de 30 millones de votos anticipados, en comparación con los 83 millones que votaron en 2014.

En 1908, Lenin escribió un artículo titulado Material inflamable en la política mundial. Pero la cantidad de material inflamable en la situación del mundo actual eclipsaría cualquier idea que el líder bolchevique hubiera podido tener en mente. Por todas partes observamos síntomas de inestabilidad, agitación y convulsión: en el conflicto entre Rusia y Ucrania, en la sangrienta guerra civil siria, en el conflicto entre Irán, Israel y Arabia Saudí, en la cuestión sin resolver de Palestina y en la ya interminable guerra en Afganistán.

Recientemente Donald J. Trump ha sido un hombre extremadamente ocupado. Mientras luchaba con todas sus fuerzas para hacer que los Estados Unidos volviera a ser grande de nuevo, se ha visto obligado a luchar en varios frentes diferentes contra fuerzas siniestras que se empeñan en socavarlo, y por lo tanto evitar que EEUU sea grande.

Se suponía que no podía suceder. El actual congresista Demócrata de Nueva York, Joe Crowley –el jefe de la máquina del Partido Demócrata del Condado de Queens, programado para reemplazar a Nancy Pelosi como presidente de la Cámara del Congreso, si los Demócratas retoman la mayoría– fue derrotado en las primarias Demócratas de su distrito por Alexandria Ocasio-Cortez, una joven activista de 28 años que se identifica como socialista y que es miembro de los Socialistas Demócratas de América (DSA, por sus siglas en inglés).