A tan sólo un mes de comenzar el año 2021, este año está siendo, si no un punto de inflexión en la historia moderna de Rusia, sí un año de enorme importancia. Por mucho que las autoridades lo deseen, el comienzo de un nuevo año no anuncia un nuevo comienzo o una página nueva en lo que respecta a las contradicciones acumuladas del capitalismo ruso.
Por el contrario, estas contradicciones se agudizan día a día, planteando cada vez más agudamente la pregunta: "¿socialismo o barbarie?"

El último giro en la saga del despliegue de la de vacunas ha puesto de manifiesto las contradicciones dentro de la Unión Europea y los límites del mercado capitalista para hacer frente a una crisis. En los últimos días, hemos sido testigos del inicio de un choque entre la UE y el Reino Unido, y dentro de la UE, algo que empieza a recordarnos a la crisis de la deuda de 2011-2012.

Durante décadas, la Unión Cristianodemócrata alemana (CDU) de la canciller Angela Merkel ha sido considerada el partido burgués más grande, estable e influyente de Europa. Pero la CDU está actualmente en crisis y sujeta a un proceso de polarización y demacración. La elección de Armin Laschet como nuevo líder del partido no cambia esta situación.

Las elecciones presidenciales portuguesas del 24 de enero no han tenido sorpresas en cuanto a la reelección de Marcelo Rebelo de Sousa (apoyado tanto por el PSD como por el PS en el gobierno, es decir, por el bipartidismo tradicional portugués que han sido la base del régimen político construido a partir de las sucesivas reformas derechistas de la Constitución de 1976 y la contrarrevolución capitalista tras el PREC de 1974-1975)

Boris Johnson anunció su acuerdo de Brexit con gran fanfarria, prometiendo un futuro brillante de prosperidad y libertad. Pero se están acumulando nubes oscuras para el capitalismo británico, que se enfrenta a una tormenta perfecta. Hay que poner fin a este podrido gobierno conservador.

El 23 de enero estallaron grandes protestas en Rusia en respuesta a la detención del opositor Alexéi Navalni por el régimen de Putin. Aunque no tenemos ninguna ilusión en liberales como Navalni, nuestros compañeros rusos intervinieron en estas protestas contra la represión política de los gánsteres de Putin (que llegado el momento golpeará más duramente a los movimientos obreros y socialistas), levantando un estandarte marxista revolucionario.

Las imágenes de la paliza a Michel Zecler el 21 de noviembre y el gran éxito de la "Marcha por las Libertad" del sábado siguiente profundizaron la crisis del gobierno. Macron expresó públicamente su "vergüenza", exigió una "fuerza policial ejemplar" y nos informó que el Palacio del Elíseo había contactado con Michel Zecler para asegurarle su simpatía.