Esta es una declaración de los camaradas rusos de la Corriente Marxista Internacional, denunciando la invasión de Ucrania que comenzó en la madrugada de hoy. ¡Contra la intervención militar! ¡Contra el chovinismo! ¡Ni guerra entre los pueblos, ni paz entre las clases! Lea el original en ruso aquí.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dio un giro crítico el pasado lunes en la confrontación con Ucrania al reconocer las repúblicas separatistas en el este de Ucrania y ordenar el envío de las fuerzas militares rusas a esa zona. A continuación, publicamos la declaración de los camaradas rusos de la CMI, elaborada junto con nuestros seguidores marxistas en Ucrania y el Donbás, en oposición a este conflicto interimperialista.

Durante los últimos meses, los medios de comunicación de todo el mundo han estado hablando de una nueva guerra en Europa. Según los servicios de inteligencia estadounidenses, Rusia ha trasladado más de 100.000 soldados a su frontera con Ucrania. También está realizando ejercicios militares conjuntos con Bielorrusia. Estados Unidos y la OTAN han mantenido una serie de conversaciones con Rusia, aunque ninguna ha resuelto aún la situación.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha reconocido la independencia de la República Popular de Donetsk y de Lugansk (RPD y RPL) en el sureste de Ucrania y envió tropas rusas de "mantenimiento de la paz" a ambos territorios. Esto representa una escalada significativa del conflicto entre Rusia y el imperialismo occidental ¿Qué intereses se esconden detrás del conflicto y cuál debería ser la posición del movimiento obrero internacional?

Las tensiones derivadas de la concentración de fuerzas militares en la frontera entre Ucrania y Rusia han hecho su regreso anual a principios de 2022, aunque últimamente se han visto eclipsadas por los acontecimientos en Kazajistán. Incluso hasta que Kazajistán suplantó el alarde de poder militar en las noticias, había pocos indicios de que alguien creyera realmente que iba a ocurrir algo de la magnitud de una guerra.

El reciente juicio y sentencia a Ghislaine Maxwell, figura de la alta sociedad británica y traficante sexual, abrió el telón de la repugnante guarida del abuso en la que habita la clase capitalista, con todos los ojos puestos ahora en el príncipe Andrés y la monarquía en crisis.