La primera ministra ha ganado algo de tiempo con otra prórroga del plazo de Brexit. Pero los trabajadores y los jóvenes no pueden permitirse el lujo de seguir sufriendo de este caos. ¡Necesitamos unas elecciones generales y un gobierno laborista socialista ahora! Según los partidarios del Brexit, se suponía que Gran Bretaña debía de estar cabalgando las olas de la soberanía y la independencia, habiéndose liberado del Leviatán de la Unión Europea. En cambio, Theresa May y su gobierno se encuentran sin rumbo, a la deriva y sin esperanza de solución en el horizonte.

El movimiento de los chalecos amarillos es de una potencia y una profundidad que no dejan de sorprender (y de asustar) a sus adversarios. Por supuesto, la burguesía y sus lacayos políticos y mediáticos saben bien que existe la pobreza. Han oído hablar de ella. Pero por lo demás, están totalmente desconectados de las condiciones reales de vida del pueblo, de sus sufrimientos y sus problemas. Así, desde lo alto de sus privilegios, de su poder y de sus fortunas, se dijeron a sí mismos: "¿Qué puede a cambiar un poco más o un poco menos de austeridad?". Han recibido la respuesta en toda la cara.

El movimiento de los chalecos amarillos infunde miedo a sus oponentes, lo que provoca la agresión en su contra. Además de la represión violenta (2.000 personas han sido heridas, 18 cegadas y cinco han sufrido desgarros en sus manos), el gobierno ha respondido con una intensidad sin precedentes en forma de represión judicial.

La clase obrera húngara está despertando y el movimiento estudiantil radical está allanando el camino para realizar protestas en todo el país. Desde mediados de diciembre se han organizado protestas a lo largo y ancho del país contra la prolongación de las horas de trabajo. Por primera vez  el primer ministro Victor Orbán está bajo presión.

El acuerdo que el primer ministro socialdemócrata de Suecia, Stefan Löfven, firmó ayer [13 de enero] con el Partido Verde, el Partido del Centro y los Liberales equivale a la capitulación total. Pará llevar la lucha contra la derecha reaccionaria, el Partido de la Izquierda tiene que rechazar a Löfven como Primer Ministro y prepararse para unas elecciones generales.