Ha pasado un año desde que se declaró el COVID-19 como pandemia mundial. Más de dos millones de personas han muerto a causa del virus. Aunque las vacunas que ahora circulan ofrecen un rayo de esperanza para las masas, la crisis está lejos de terminar. El proteccionismo y el "nacionalismo de las vacunas" impiden que millones de personas tengan acceso a estos recursos que salvan vidas ¿Cuándo acabará todo esto?

Desde principios de año, un grupo de operadores de bolsa amateurs, organizados en Reddit, han estado jugando en el mercado contra importantes fondos de cobertura, que habían vendido acciones en corto para GameStop: un minorista de videojuegos con sede en EE. UU. Como resultado, los precios de las acciones de GameStop se han disparado y se tuvo que rescatar a un millonario fondo de cobertura por una suma de $ 2.750 millones.

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del pasado 29 de abril, 1.600 millones de trabajadores del sector informal perderán el 60 por ciento de sus ingresos después de un mes de crisis. En los países más afectados, las tasas de pobreza entre los trabajadores informales aumentarán hasta un 84 por ciento. A medida que la crisis avanza, los trabajadores en situación de precariedad se enfrentan al desastre.

La pandemia que se extiende por todo el mundo ha desencadenado una recesión mundial. La clase dominante está tratando de encontrar los medios para amortiguar este golpe salvaje a la economía. En su desesperación, están rompiendo todas las reglas que han dirigido su política durante los últimos 80 años. El sistema capitalista se enfrenta a la peor crisis de su historia.

El FMI declaró a principios de abril que hemos entrado en la “peor crisis económica desde la Gran Depresión”. Ayer, su perspectiva fue confirmada tras la publicación de cifras por parte de los EEUU que mostraban una caída del 4,8%. Hoy, las cifras revelan una contracción del 3,8% en el primer trimestre en la Eurozona. La desastrosa gestión de la pandemia del coronavirus ha agudizado una crisis que ya se estaba gestando.

Las perspectivas para la economía mundial son cada día más sombrías. Los gobiernos están tirando de todo lo que tienen para enfrentarse a la situación. Pero se quedaron sin munición cuando combatieron la última crisis. No hay salida bajo el capitalismo.