Los sueños del presidente Macron de una Navidad pacífica se desvanecieron cuando los trabajadores en huelga rechazaron su petición de una tregua en vacaciones, en la que se ha convertido la huelga continua más larga en 30 años, más que la lucha victoriosa de 1995.

Por tercera semana consecutiva, trabajadores franceses de docenas de profesiones (conductores de trenes, maestros, médicos, enfermeras, bomberos, trabajadores de fábricas, ¡incluso cantantes de ópera!) colgaron sus herramientas y salieron a las calles, junto a cientos de miles de seguidores, para oponerse al reaccionario régimen de Macron. Si bien el gobierno ha estado minimizando la participación, alegando que solo 600,000 participaron, las protestas fueron al menos tan grandes como el 5 de diciembre. La federación sindical de la CGT afirma que eran aún más grandes, citando una cifra de 1.800.000 manifestantes, lo que sería la mayor movilización desde 1995.

Todos los reaccionarios están cacareando. Donald Trump expresó especial satisfacción por el resultado. "¡Felicitaciones a Boris Johnson por su gran VICTORIA!", escribió el presidente de Estados Unidos en Twitter. "Johnson logra una aplastante victoria electoral en el Reino Unido", exudaba el Financial Times, mientras la libra subía en los mercados de divisas.

Desde la derrota electoral de la semana pasada, la derecha y los medios de comunicación han lanzado una gran ofensiva contra Corbyn y la izquierda. Pero la culpa la tienen los blairistas y su sabotaje. Debemos luchar por purgar al partido de estos elementos.

Las elecciones presidenciales de ayer en Argelia estuvieron marcadas por una campaña de boicot masivo convocada por el movimiento Hirak, que ahora tiene 43 semanas. El boicot había sido precedido por una huelga general de cuatro días y fue particularmente fuerte en la región de la Kabilia. Decenas de miles salieron a las calles de todo el país desafiando la prohibición policial de manifestaciones. Quienquiera que sea el que decidan los generales como nuevo presidente del país, no tendrá legitimidad real.

El discurso pronunciado por Edouard Philippe, Primer Ministro francés, el pasado 11 de diciembre, puso fin a más de 18 meses de "conversaciones" y "consultas" con los líderes de los sindicatos. Cientos de horas de reuniones de negociación culminaron con este resultado esclarecedor: el gobierno presentó exactamente la misma reforma que habrían presentado de no haber tenido lugar ninguna de las "conversaciones" y "consultas".