Una oleada de tiroteos perpetrados por fanáticos de extrema derecha ha conmocionado nuevamente a todo el mundo. Los tiroteos en el mes de agosto en Gilroy, California y El Paso, Texas, ejecutados por individuos que compartieron manifiestos fascistas e hicieron públicas sus ideas antes de sus ataques, se cobraron la vida de 25 personas. Habría que estar ciego para no ver que los políticos reaccionarios de derecha como el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, son cómplices del aumento de los ataques fascistas.

Después de dos derrotas parlamentarias en dos días, Boris Johnson se encuentra bloqueado en el parlamento. Unas elecciones generales están sobre la mesa. La campaña por un gobierno laborista socialista comienza hoy.

El movimiento de la huelga climática internacional está agitando todo el mundo. A lo largo del año pasado, durante el transcurso de varios días de lucha a nivel mundial, millones de jóvenes de más de 100 países abandonaron las escuelas para unirse a las protestas del "Fridays for Future" ('Viernes por el Futuro'), exigiendo medidas inmediatas contra la crisis climática.

Desde la destitución de Oliver Cromwell del Parlamento de Rump, con las palabras "¡En nombre de Dios, vete!", no se había visto sumida Gran Bretaña en una crisis nacional y constitucional tan profunda.

Gran Bretaña se encuentra en medio de una profunda crisis, como no se había visto desde hace muchas décadas. Por todas partes hay conmoción. Éste no es el sentir desde algún periódico de izquierda, sino la opinión oficial de la clase dominante británica. En el pasado, los poderosos intereses capitalistas tomaban todas las decisiones. Pero hoy han perdido el control de la situación.

El ciclo político del macrismo como gobierno pareciera que se encuentra terminado. Solo resta saber cómo será su desenlace. El signo que atraviesa la coyuntura es el de la incertidumbre para el régimen político del país. Eso implica que más allá de que un escenario político pueda preverse o anticiparse, con mayor o menor certeza, el hecho que octubre este demasiado lejos aún y que no existan signos determinantes que muestren que Macri lograra llegar al 10 de diciembre deja en evidencia la volatilidad de la situación.