Todos los reaccionarios están cacareando. Donald Trump expresó especial satisfacción por el resultado. "¡Felicitaciones a Boris Johnson por su gran VICTORIA!", escribió el presidente de Estados Unidos en Twitter. "Johnson logra una aplastante victoria electoral en el Reino Unido", exudaba el Financial Times, mientras la libra subía en los mercados de divisas.

Las elecciones presidenciales de ayer en Argelia estuvieron marcadas por una campaña de boicot masivo convocada por el movimiento Hirak, que ahora tiene 43 semanas. El boicot había sido precedido por una huelga general de cuatro días y fue particularmente fuerte en la región de la Kabilia. Decenas de miles salieron a las calles de todo el país desafiando la prohibición policial de manifestaciones. Quienquiera que sea el que decidan los generales como nuevo presidente del país, no tendrá legitimidad real.

De repente, y sin previo aviso, apareció una canción de rap en las redes sociales, producida por tres jóvenes, desconocidos hasta ese momento, y que acumuló millones de vistas en un tiempo récord. La canción se titula "Viva el pueblo", basada en la consigna de la juventud revolucionaria (especialmente notable en las manifestaciones del 20 de Febrero de 2011, el 20F) dirigida contra la consigna monárquica: "Viva el rey". La canción encabeza la lista de los vídeos marroquíes más vistos en YouTube. Esto no tiene precedentes para una canción de agitación, ya que el primer lugar generalmente ha sido ocupado por trivialidades de música pop.

La huelga general de ayer [jueves 5 de diciembre] contra la reforma de las pensiones de Macron vio una "convergencia de luchas" de toda la sociedad francesa. Según la CGT (la federación sindical al frente de la huelga), 1,5 millones de personas participaron en las manifestaciones, lo que haría de éste el mayor movimiento desde la batalla contra el paquete de ataques de Alain Juppé en 1995. El espíritu de los chalecos amarillos se puede sentir en las calles, donde (a pesar de las limitaciones de su dirección) los trabajadores están dirigiendo su furia, no solo contra la reforma de las pensiones, sino contra el gobierno en general.

Han pasado dos semanas desde la erupción de las protestas en todo Irán después de que el régimen introdujera un recorte sorpresa en los subsidios al combustible. A pesar de la heroica lucha de la gente en las calles, el movimiento fue aplastado por el régimen en cinco días. Pero esto estuvo lejos de ser una victoria triunfante para un régimen que ahora es más débil que nunca.