El pasado 2 de febrero una movilización de alrededor de 10 mil mujeres tomó las calles de la Ciudad de México para gritar ¡ni una más! y exigir cese a la violencia feminicida y los intentos de secuestro en el metro tipo “cálmate mi amor” como respuesta a las vastas denuncias en redes sociales de mujeres que sufrieron este tipo de agresión.

A pesar de que el golpe imperialista en curso en Venezuela todavía no ha tenido éxito, la impresión que uno tiene es que hay una marcha inexorable hacia adelante en su ejecución, debido principalmente a las fuerzas en el extranjero y no a la propia Venezuela. El siguiente paso en el plan es el uso de la "ayuda humanitaria" como una provocación en la frontera con Colombia.

El pasado domingo 3 de febrero tuvieron lugar en El Salvador las elecciones presidenciales, quizá uno de los eventos electorales más trascendentales de la historia política de este siglo. Para sorpresa de muchos se cumplieron los resultados de las encuestas casi a cabalidad, los cuales daban como ganador a Nayib Bukele con una amplia ventaja sobre los otros candidatos y que además apuntaban a que todo se definiría en primera vuelta. Después de unas elecciones sumamente polarizadas, donde solo la mitad de los electores salieron a votar, se abre un nuevo periodo convulsivo para la lucha de clases, y todos los revolucionarios debemos estar preparados para este cambio de época.

En la medianoche del domingo 3 de febrero expiraba el ultimátum lanzado por Pedro Sánchez y la Unión Europea para que Nicolás Maduro convocara elecciones presidenciales en Venezuela. Dicho plazo no ha sido más que una hoja de parra para encubrir la sumisión del gobierno español y la Unión Europea a los dictados del departamento de Estado norteamericano y de las multinacionales a ambos lados del Atlántico, que exigen el reconocimiento de Juan Guaidó para reforzar el bloque de países que apoyan el golpe de estado y la intervención estadounidense en Venezuela.

El movimiento de los chalecos amarillos es de una potencia y una profundidad que no dejan de sorprender (y de asustar) a sus adversarios. Por supuesto, la burguesía y sus lacayos políticos y mediáticos saben bien que existe la pobreza. Han oído hablar de ella. Pero por lo demás, están totalmente desconectados de las condiciones reales de vida del pueblo, de sus sufrimientos y sus problemas. Así, desde lo alto de sus privilegios, de su poder y de sus fortunas, se dijeron a sí mismos: "¿Qué puede a cambiar un poco más o un poco menos de austeridad?". Han recibido la respuesta en toda la cara.

Los esfuerzos de Washington por destituir al gobierno venezolano, un intento de golpe de estado imperialista, continúan sin pausa. El 26 de enero, los Estados Unidos anunciaron sanciones a PDVSA y confiscaron activos de la compañía petrolera venezolana. Este es un golpe muy serio para la economía y el gobierno de Venezuela. Está claro que la administración de Trump piensa que tiene una ventana de oportunidad y quiere rematar la faena.