El imperialismo estadounidense es la fuerza más fuerte del planeta detrás de la continua explotación capitalista, la pobreza y la miseria. Ahora, el gobierno sueco ha decidido que está en los intereses del imperialismo sueco unirse a la alianza de guerra liderada por Estados Unidos, la OTAN. Nosotros decimos: ¡No a la OTAN, no al imperialismo, por la solidaridad obrera internacional!

El domingo 15 de mayo en Buffalo, Nueva York, se vivieron escenas de horror cuando un terrorista supremacista blanco abrió fuego en un supermercado, asesinando a diez personas e hiriendo a otras tres. Casi todos los muertos eran negros, ya que el tirador había apuntado intencionadamente a una tienda de comestibles con una clientela mayoritariamente negra. Se trata de una tragedia total y de un ataque a toda la clase trabajadora.

“No estamos en guerra solo para apoyar a los ucranianos. Estamos fundamentalmente en guerra con Rusia, aunque de algún modo a través de un tercero, y es importante que ganemos”, dijo el representante de EE. UU. Seth Moulton durante una aparición en Fox News. Quizás estaba siendo más franco que otros, pero el mensaje de los representantes oficiales de la Administración de Biden ha llegado alto y claro.

La crisis de Ucrania ha creado una tormenta inflacionaria perfecta. La guerra, las sanciones occidentales a Rusia, la pandemia, el proteccionismo y el cambio climático están deshaciendo décadas de bajos precios de las materias primas en una crisis que no hace más que profundizarse.

El 25 de abril, se anunciaba la compra de Twitter por Elon Musk. Posteriormente, Musk ha congelado la opción de compra a la espera de, según él, evaluar la cantidad de cuentas falsas que tiene la red social. Este artículo fue escrito antes del cambio de posición de Musk, pero muestra igualmente la contradicción entre el carácter social de estas redes y los intereses privados que las dominan.

El lunes 9 de mayo, dramáticos acontecimientos sacudieron Sri Lanka. El Primer Ministro Mahinda Rajapaksa hizo una apuesta desesperada para establecer el orden y salvar su propio pellejo político, tras meses de turbulencias económicas y semanas de movilizaciones masivas en las calles. Pero su brutal represión le salió el tiro por la culata de forma estrepitosa.