A continuación presentamos extractos del libro de Fred Zeller, Trois points c'est tout. Zeller (1912-2003) realizó un viaje a Noruega a finales de octubre de 1935 para visitar a Trotsky. En aquel momento, mediados de la década de 1930, Zeller era secretario de la Juventud Socialista del Sena (París) y simpatizante del movimiento trotskista. Durante el mismo periodo, los líderes del Partido Socialista estaban expulsando a la izquierda de la Juventud Socialista y disolviendo la tendencia Bolchevique-Leninista, cuyos miembros se habían unido a la SFIO a finales de 1934.

A pesar de todas las dificultades, se celebró en Cuba un seminario internacional sobre León Trotsky convocado por el Instituto de Filosofía y con la participación de la Casa Museo León Trotsky en México. La Corriente Marxista Internacional estuvo presente a través de Centro Carlos Marx y de un mensaje de Alan Woods.

Es un hecho bien conocido que el accidente puede jugar un papel considerable tanto en la historia como en la vida de los individuos. En el transcurso de mi vida he observado muchos accidentes y coincidencias extraordinarias. Pero nunca he experimentado una concatenación de circunstancias tan única e imprevisible como la que estoy a punto de relatar aquí.

Del 6 al 8 de mayo se realizará en la Habana un histórico seminario sobre el pensamiento de León Trotsky. En dicha actividad, entre otros, participará el Museo Casa León Trotsky y el Centro de Estudios Socialistas Carlos Marx, editorial en castellano de la CMI.

"La Oposición de Izquierda Internacional se desarrolla en medio de profundas crisis que arrojan en brazos del pesimismo a los pusilánimes y a los miopes. En realidad, estas crisis son absolutamente inevitables. Basta con leer atentamente la correspondencia de Marx y Engels o estudiar seriamente la historia del desarrollo del Partido Bolchevique para comprender qué difícil, complejo y contradictorio es el proceso de formar cuadros revolucionarios".

Trotsky, una reciente serie de Netflix producida por la televisión estatal rusa, es una escandalosa tergiversación tanto de la vida de Trotsky como de la Revolución de Octubre. Alan Woods y Josh Holroyd responden a este insultante retrato de Trotsky y del legado de los bolcheviques.

El asesinato de Trotsky por un agente estalinista es reprobable desde muchos puntos de vista. Destaca sobre todo la forma particularmente cobarde, primitiva y vil del asesinato; que no fue más que un reflejo del carácter cobarde, primitivo y vil del régimen de Stalin en la URSS y del propio carácter del dictador.