Movimiento Estudiantil
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El Estado español, tras una década sumido en la mayor crisis económica global de toda la historia, ha sufrido una recesión económica sin precedentes, cuyas consecuencias seguimos padeciendo. Esto ha afectado y ha tenido resultados graves en todo tipo de sectores. Dentro de ellos, sectores como la sanidad o la educación pública son los que más han sufrido tanto la recesión económica en sí como las políticas de recortes de los diferentes gobiernos, principalmente del Partido Popular.

El sector de la educación pública ha sido uno de los más afectados, y esto se observa especialmente en los estudios universitarios. Cada vez más familias de trabajadores han visto frustrados sus sueños de llevar a sus hijos a la universidad. La crisis ha aumentado la necesidad del respaldo económico familiar para poder asistir a la universidad.

Un 60% de los estudiantes de grado y un 43% de los de máster viven en casa de sus padres. A esto se suma que hay un 19% y un 29% de los estudiantes de grado y máster respectivamente que realizan algún tipo de trabajo para poder costear sus estudios, ya sea en periodo de lectivo o en sus vacaciones. [1]

Esto se agrava si comparamos los estudios de los padres de los estudiantes universitarios. Hay una división entre los estudiantes con padres con estudios superiores y sin ellos. Los estudiantes con padres con bajos estudios sólo suponen el 22% de los estudiantes. [1]

Otro de los puntos en los que se refleja la situación económica actual es en la tasa de abandono. Uno de cada tres alumnos no finaliza el grado universitario que iniciaron. En la educación privada este dato se reduce a uno de cada cinco.

Está claro que el estado del sistema universitario actual, con un modelo que en muchas ocasiones obliga a realizar estudios de máster con la carga económica que eso implica, hace que la presión hacia los estudiantes crezca. Por una parte, por el desembolso económico que realizan y, por otra parte, por las dificultades para integrarse en el sistema laboral. Al final lo que se logra es que cada vez haya más familias que no puedan salir de ese círculo al no poder enviar a sus hijos a la universidad, además de impedir a las familias más pobres romper ese círculo por no poder dotar a sus hijos de estudios superiores.

Universidad pública y universidad privada

La situación en lo referente a los estudios superiores muestra dos caras. Por un lado, la universidad pública no ha parado de sufrir recortes, tanto en lo que se refiere a recursos de aprendizaje como en el propio profesorado. A esto se le añade la situación de los precios públicos del crédito universitario, que han ido en ascenso durante los últimos años, lo que ha dificultado más que las familias puedan enviar a sus hijos a la universidad. Pero, por otro lado, se encuentra el sector de la universidad privada, que durante todo el periodo de crisis económica no ha parado de crecer.

La universidad privada está en camino de convertirse en un negocio muy rentable. La facturación de las 23 universidades privadas que han hecho públicos sus datos asciende a 1.700 millones de euros con una rentabilidad media del 9,4%. Esto deja cerca de 170 millones de euros de beneficio neto para dichas universidades. [2]

El modelo de la educación universitaria privada es lo opuesto al modelo público. Mientras el modelo público obtiene, a pesar de todas las dificultades económicas y de financiación,  resultados relativamente buenos en investigación, las universidades privadas obtienen mejor “rendimiento académico” (nótese las comillas). Habría que matizar lo que se entiende por rendimiento académico, ya que las universidades privadas, con la mayor libertad a la hora de establecer metodologías de enseñanza y de evaluación, tienen mayor posibilidad de obtener ese rendimiento académico sin estar al nivel de exigencia de otros centros.

El modelo privado, lejos de querer favorecer el desarrollo del conocimiento de sus estudiantes y ofrecer una educación integral, que favorezca su desarrollo personal y vocacional, está completamente centrado en la obtención de beneficio económico. Beneficio basado en ofrecer, a precios prohibitivos y sólo alcanzables a una pequeña capa de la sociedad, estudios claramente orientados a necesidades específicas y concretas de las grandes empresas.

Educación primaria y secundaria

Las consecuencias de la crisis económica y de la privatización del modelo educativo no sólo se muestran en la universidad, sino también en los colegios. Mientras se reduce el número de escuelas públicas y se hacina a cada vez más estudiantes de la pública en barracones, la situación económica de los colegios privados y concertados no para de mejorar.

En sólo 13 años (pocos años más desde el comienzo de la crisis económica) los colegios privados y concertados han visto duplicados sus ingresos. De los 6.698 millones de euros, por los dos millones de alumnos que había en 2005, hasta llegar a los 12.475 millones de euros con sólo un 20% más de estudiantes (2,4 millones). [3]

Entre estos beneficios, la mayoría van a parar a los centros concertados, que son mayoría con respecto a los privados. Estos representan el 80% de los colegios totales y obtuvieron el 82% de los beneficios. Centros concertados que, en gran medida, son controlados por la Iglesia Católica, que gracias a la LOMCE ha visto reforzada su posición en el sistema educativo. Poco importa que el porcentaje de alumnos de religión en los centros públicos haya caído prácticamente un 25% en las dos últimas décadas [4] mientras la Iglesia siga manteniendo su influencia en la educación concertada, un negocio de 4.866 millones de euros al año. [5]

Aun así cabe destacar que, aun con el arraigo de la Iglesia Católica en la educación, el crecimiento de la educación privada laica también se ha hecho notar en los últimos años, cuyos beneficios tampoco han parado de crecer en los últimos años. Los centros privados ganaron el curso 2014-15 (último curso del que hay datos en el INE), un total de 280 millones de euros, de los cuales los centros laicos obtuvieron cerca de 200 millones.

El auge del modelo privado

Tanto la situación de la universidad pública y el crecimiento de la universidad privada, como la situación en las enseñanzas primarias y secundarias, obedecen en última instancia a factores económicos.

En lo que respecta a la universidad, los estudiantes cada vez ven más dificultades económicas para poder afrontar sus estudios y la presión económica sobre la familia cada vez es mayor. Además, el propio mercado laboral empuja a los estudiantes fuera de la universidad. Como norma general, aunque se agudiza en momentos de crisis, el mercado laboral busca trabajadores con cualificaciones más bajas para poder imponer peores condiciones laborales. Esto ya se veía reflejado, por ejemplo, en algunas de las propuestas de la LOMCE, que tiene un claro enfoque a los estudios de formaciones profesionales y pone trabas al acceso a la universidad.

La burda falacia de la “sobrecualificación” de las últimas generaciones de estudiantes se ve completamente desmontada cuando comparamos el modelo público y el modelo privado, y examinamos a qué intereses obedece cada uno. No es cuestión de que los estudiantes estén excesivamente cualificados o de que la universidad no esté claramente orientada o no, sino de los beneficios que puede dar un modelo universitario privado o público. Y está claro que, para las grandes empresas, ya sea directamente, a través del beneficio económico, o indirectamente, erosionando el modelo educativo para ofrecer estudios pensados por y para las empresas, el modelo educativo que les favorece es el modelo privado.

Conclusiones

La educación es uno de los aspectos fundamentales para el desarrollo de la sociedad, y como tal, la lucha por un modelo público, gratuito, accesible, laico y de calidad debe estar en el orden del día de cualquier organización que se considere mínimamente progresista. La educación debe favorecer al conjunto de la sociedad, y no a los intereses de unos pocos.

Los marxistas comprendemos que, aunque se puedan lograr mejoras en el sistema educativo actual y veamos completamente imprescindible luchar por mejorar la educación pública, dentro del sistema actual es imposible transformar por completo este modelo. El modelo educativo siempre va a estar supeditado al modelo de producción. El capitalismo y sus intereses chocan frontalmente contra ese modelo educativo.

Sólo luchando por una transformación radical de la sociedad podremos generar un modelo educativo del que se pueda beneficiar toda la sociedad, que sirva para que todos los individuos puedan desarrollar plenamente su potencial, que permita avanzar en todas las áreas del conocimiento y logre hacernos avanzar como seres humanos a unos niveles inimaginables a día de hoy. Sólo mediante un programa socialista y revolucionario se podrá producir una transformación radical de la sociedad que nos permita construir un sistema educativo con dichas características.

Mientras tanto, debemos luchar por:

- Revertir todos los recortes aplicados desde 2009 y actualización con el coste de la vida hasta la fecha.

- Gratuidad de la universidad pública hasta el nivel de máster.

- Becas para todo el que las necesite.

- Fuera la religión de las escuelas públicas

- No a las subvenciones a la educación privada. Integración gradual de la educación concertada en la red pública.

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[1] ”Las universidades siguen lejos de la equidad” (La Vanguardia, 15 de mayo)

[2] “El crecimiento de la universidad privada convierte la educación superior en un negocio de alta rentabilidad”

https://www.eldiario.es/sociedad/negocio-educacion-universitaria-privada_0_887162099.html

[3] “Los colegios privados y concertados han duplicado sus ingresos en 13 años”

https://www.eldiario.es/sociedad/colegios-privados-duplicado-ingresos-ultimos_0_895210717.html

[4] “El porcentaje de alumnos de Religión en los centros públicos cae a la mitad”

https://www.publico.es/sociedad/porcentaje-alumnos-religion-centros-publicos-cae-mitad.html

[5] “La Iglesia pelea para no perder influencia en la educación, un negocio de 4.866 millones al año”

https://www.eldiario.es/sociedad/Educacion-Iglesia-dispuesta-renunciar-millones_0_842366119.html