Análisis Político
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Editorial Lucha de Clases Nº74 – Las elecciones a la Asamblea de Madrid tienen una enorme relevancia. Una derrota de la derecha madrileña sería un golpe demoledor para ella en uno de sus bastiones principales. Y no menos importante, la victoria de la izquierda en Madrid insuflaría confianza y entusiasmo en la clase obrera y pondría presión al gobierno PSOE-UP para forzarlo a ir más allá de su mezquina política actual.

Las elecciones del 4 de mayo a la Asamblea de Madrid tienen una enorme relevancia para todo el Estado. La clase obrera en su conjunto nos jugamos mucho. Una derrota de la derecha madrileña sería un golpe demoledor para Vox, que recibiría su primer gran varapalo, llevando la desmoralización a sus filas. El PP mordería el polvo en uno de sus bastiones principales. Abriría una crisis en canal en la derecha española que pasaría una buena temporada lamiéndose las heridas, y obligaría al aparato del Estado (judicatura, policía, ejército), el perro de presa del régimen, a refrenar sus maniobras reaccionarias. Y no menos importante, la victoria de la izquierda en Madrid insuflaría confianza y entusiasmo en la clase obrera y pondría presión al gobierno PSOE-UP para que acometa sus promesas incumplidas, o se desacredite por completo.

La derecha y los grandes empresarios saben perfectamente lo que se juegan. Madrid es el paraíso del empresariado rentista que vive del negocio inmobiliario, de las contrataciones públicas en construcción, sanidad y educación, con los impuestos empresariales más bajo del país.

Por eso  han desatado una campaña histérica y reaccionaria (“Comunismo o libertad”) para agrupar su base social, mientras tratan de desmovilizar electoralmente a la izquierda. Por eso convocó Ayuso las elecciones en un día laborable ¡la primera vez desde 1987! Sabe que eso obstaculiza la participación de los trabajadores.

Vox, penalizado por el efecto del “voto útil” en la derecha a favor del PP, se ha dedicado a provocar  en los barrios obreros para generar altercados, con la complicidad de la policía, como vimos en Vallecas, y llamar la atención para impulsar su campaña. Denunciamos las torturas policiales a jóvenes luchadores de Vallecas y la cobardía de la Delegación del Gobierno “socialista” y del ministro Marlaska por dejar hacer a los uniformados de Vox en la policía y la Guardia Civil.

Que un personaje, como Ayuso: ignorante y de nula capacidad intelectual –reflejo de la clase a la que representa– encare estas elecciones con una fortaleza aparente, refleja el pésimo estado de las direcciones de la izquierda y de las cúpulas sindicales. La desastrosa gestión de la pandemia en Madrid creaba condiciones únicas para desacreditarla completamente. Se dejaron solos a los barrios obreros de Madrid que espontáneamente se movilizaron en mayo-junio pasado contra  las movilizaciones reaccionarias de los “cayetanos”, y sobre todo cuando se levantaron masivamente contra la gestión sanitaria de Madrid a fines de septiembre. Las condiciones para una huelga general exitosa en la región estaban dadas. Pero se dejó escapar la ocasión. Tampoco la gestión del gobierno central genera entusiasmo: no se avanzó contra el encarecimiento de la vivienda, ni contra la reforma laboral del PP, ni contra la ley mordaza. Pese a todo, el odio de clase a la derecha está presente en los barrios obreros, y los trabajadores sanitarios están sufriendo en sus carnes la política criminal de Ayuso.

El PSOE no ha existido como oposición en Madrid. Y tanto Gabilondo como Más Madrid se han orientado a presentar una imagen “amable” con un claro giro a la derecha, apelando sin sonrojarse a los votantes de Ciudadanos que, previsiblemente, se quedará fuera de la Asamblea de Madrid. Por supuesto, los medios de comunicación les están dando una enorme cobertura y silenciando todo lo que pueden a Unidas Podemos (UP). Esto ha llegado, incluso, a TVE, donde la sección sindical de CCOO de los Informativo lanzó un comunicado para denunciar la manipulación y tergiversación contra Pablo Iglesias, así como la escasa cobertura de su precampaña, con sólo un 3% del tiempo total, frente al 31% del PP, 24% de Vox, 19% PSOE, 12% Más Madrid y 11% de Ciudadanos.

Esto no es casualidad, pese a todo, Pablo Iglesias es el enemigo a batir por el régimen, que lo odia sin ocultarlo. Independientemente de que Iglesias no sea consecuente con sus palabras en los hechos, y se haya implicado en una política de medias tintas con el gobierno de Sánchez, sus críticas a la monarquía, al aparato judicial, a las grandes empresas, y su negativa a demonizar al independentismo catalán y vasco, lo convierten en el principal enemigo del régimen, que querría verlo desaparecer del mapa político. Unidas Podemos, pese a su carácter reformista y presentar un programa bastante moderado, es el único que reclama abiertamente el voto de los barrios obreros, plantea propuestas concretas para reducir los alquileres, incrementar sensiblemente el gasto público social y terminar con los chiringuitos del PP con los empresarios de la región.

De ahí que el voto más útil para las familias trabajadoras y cerrar el paso a la derecha sea Unidas Podemos. Pero la clave es movilizar los barrios obreros con actos masivos y movilizaciones por demandas concretas. Podemos derrotar a la derecha en Madrid, hagámoslo realidad.

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