La Casa Real española está entrando en una de las mayores crisis que ha tenido que afrontar desde la coronación de Juan Carlos I en noviembre de 1975. El hallazgo de la fiscalía suiza de cuentas y fundaciones irregulares en paraísos fiscales, que han movido más de 100 millones de dólares en la última década, a nombre de Juan Carlos I y Felipe VI, ha desatado la indignación popular.

La epidemia global de coronavirus y la declaración del Estado de Alarma han provocado el cambio más drástico en la vida de la población española desde los primeros días y semanas de la crisis de 2008-2009. Millones de personas permanecen recluidas en sus casas y se anuncia que más de un millón perderá, temporal o permanentemente, su puesto de trabajo. Estando de acuerdo con tomar medidas enérgicas y audaces contra esto, ¿es el plan aprobado ayer por el gobierno, la manera más efectiva de luchar contra la epidemia y asegurar el empleo y las condiciones de vida de las familias obreras, o sólo es "pan para hoy"?

La crisis sanitaria generada por la epidemia del coronavirus COVID-19 ha puesto el planeta patas arriba y alterado la vida cotidiana de cientos de millones de personas, particularmente en los países capitalistas desarrollados y China, origen de la infección. Cierre de extensas áreas geográficas y de ciudades, suspensión de clases en todos los niveles de la enseñanza, limitaciones a la actividad laboral en numerosos sectores, prohibición gubernativa de reuniones masivas y de manifestaciones, reducción significativa de la vida social y cultural, entre otras, son las consecuencias de una epidemia que afecta a más de 130.000 personas en todo el mundo y que ha dejado hasta el momento cerca de 5.000 muertos, la gran mayoría personas de edad avanzada con patologías previas.

“Hay décadas en las que no pasa nada; y hay semanas donde pasan décadas ". Estas palabras de Lenin resuenan ahora con toda su fuerza. La crisis del coronavirus, que ha sumido al mundo en un estado de excepción, ha sido también la gota que colmó el vaso, provocando una nueva crisis económica de consecuencias impredecibles. Sin embargo, podemos afirmar con toda seguridad que las perspectivas económicas a nivel mundial son nefastas y que, por encima de todo, ante tal situación, los burgueses y sus lacayos van a mover cielo y tierra para defender sus intereses.

Hoy, mañana y toda la semana nos despertamos con el minuto a minuto de la crisis del SARS-Cov-2, comúnmente llamado Coronavirus. La población se encuentra en un estado de histeria colectiva que se alimenta cada día que pasa, navegando entre la realidad y los cientos de bulos y noticias falsas que se filtran. 

Frente a la sumisión de los gobiernos  ante la gran patronal, sólo la clase obrera puede garantizar  la lucha efectiva contra la pandemia- ¡¡Los trabajadores de Mercedes Vitoria, IVECO  Valladolid, los trabajadores de la construcción de Amazon Dos Hermanas, Balay, Aernova, Continental…  se plantan ante la falta de medidas de prevención en los centros de trabajo y  marcan el camino!!

Será en marzo. Sin duda, el proceso viene marcado, e incluso motivado directamente, por el cambio vivido por la organización tras el acceso al cogobierno con el PSOE. Esta nueva situación ha supuesto un cambio drástico en las perspectivas barajadas hasta hace muy poco por la amplia mayoría de la izquierda acerca de la imposibilidad de alcanzar la participación en el gobierno. Esta idea se apoyaba en el supuesto veto de la clase dominante, encarnada en las empresas del IBEX 35, ante un Podemos que representaba un peligro “antisistema”.