“El defecto principal de todo materialismo anterior -incluido el de Feuerbach-  es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana,  no como práctica, no de un modo subjetivo”. (Marx y Engels. Obras Escogidas. Moscú. Editorial Progreso. 1981. Vol. I. p. 7).

 Historia de la Filosofía. Capítulo IV.  El RenacimientoEl punto de partida de la ciencia moderna es el Renacimiento, ese período tan maravilloso de renacimiento espiritual e intelectual que puso fin a miles de años de reinado de la ignorancia y la superstición. La Humanidad miraba de nuevo a la naturaleza sin que la sombra del dogma cegara sus ojos.

Aquí nos encontramos entre el umbral de la filosofía y la religión. Una sociedad que se ha agotado económica, moral e intelectualmente encuentra su expresión en un ambiente general de pesimismo y desesperación. La lógica y la razón no proporcionan respuestas, el orden existente de las cosas se encuentra con la irracionalidad.

 

Hoy, más de cien años después de Darwin, en general, se acepta la idea de que todo cambia. Pero no siempre fue así. La teoría de la evolución y de la selección natural tuvo que librar una larga y amarga batalla contra los defensores de la concepción bíblica, que sostenía que todas las especies fueron creadas por Dios en siete días, y que éstas eran fijas e inmutables.