Mezquita_CordobaPublicamos la última entrega de La Historia de la Filosofía, de Alan Woods, con un apéndice que trata sobre  las filosofías india e islámica. Como en los anteriores capítulos, Alan Woods relaciona los sistemas de pensamiento de estas civilazaciones con la filosofía del marxismo, el materialismo dialéctico, y con la lucha de la humanidad por ascender a una sociedad superior, el Socialismo.

 

En nuestra época la filosofía entra en una fase irreversible de declive. La filosofía burguesa ha secado la vid. No tiene nada nuevo ni significativo que decir, por eso, y con razón, sufre el desprecio universal o para ser más exactos, la indiferencia.

 

 “El defecto principal de todo materialismo anterior -incluido el de Feuerbach-  es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana,  no como práctica, no de un modo subjetivo”. (Marx y Engels. Obras Escogidas. Moscú. Editorial Progreso. 1981. Vol. I. p. 7).

 Georg Wilhelm Friedrich Hegel nació en Stuttgart en 1770. En su juventud fue seguidor y más tarde colaborador de Schelling, a quien sus opiniones radicales le dieron cierta notoriedad hasta que al final de su vida firmó la paz con las autoridades prusianas. Muy pronto Hegel emprendería su propio camino.

 

 Historia de la Filosofía. Capítulo IV.  El RenacimientoEl punto de partida de la ciencia moderna es el Renacimiento, ese período tan maravilloso de renacimiento espiritual e intelectual que puso fin a miles de años de reinado de la ignorancia y la superstición. La Humanidad miraba de nuevo a la naturaleza sin que la sombra del dogma cegara sus ojos.

 El 5 de agosto de 1895 falleció en Londres Federico Engels. Engels es un revolucionario transparente que deja entender la riqueza de la teoría marxista como herramienta magnífica para la práctica revolucionaria que transformará al mundo:

Karl Marx y Friedrich Engels publicaron el 21 de febrero de 1848 el Manifiesto del Partido Comunista. Este documento pretendía, en principio, dotar de un programa que elevara a la categoría de partido a la Liga Comunista, una organización política creada en París en 1836 con el nombre de Liga de los Justos. El Manifiesto, más allá de cumplir un objetivo inmediato, constituyó una ruptura con toda la filosofía anterior, propuso la concepción materialista de la historia, demostró el carácter revolucionario del proletariado como clase, describió de manera sintética y concreta el desarrollo de la burguesía como clase opresora y pronosticó su ineluctable caída.