La cuestión nacional es una de las más controvertidas dentro de la política española. Uno de los grupos más destacados en su crítica al independentismo, y más a favor de reclamar un orgullo patriota para España, ha sido el Frente Obrero. En el presente artículo lanzamos una crítica a un aspecto de su teoría, la cuestión nacional.

El posmodernismo es una escuela de pensamiento filosófico amorfa que saltó a la fama en la posguerra. Comenzando como una tendencia marginal, desde entonces ha crecido hasta convertirse en una de las disciplinas dominantes de la filosofía burguesa, impregnando gran parte, si no la mayoría, de la academia de hoy en día. Aquí publicamos un análisis de Hamid Alizadeh y Dan Morley, el primero de una serie de artículos que analizan diferentes aspectos del posmodernismo desde una perspectiva marxista.

El fin de semana del 5-7 de noviembre tendrá lugar la Escuela Marxista de Otoño de la Corriente Marxista Internacional. Será un evento extraordinario por la variedad de temas que abordaremos: marxismo y posmodernismo, el keynesianismo, el marxismo y el arte, la historia de la Cuarta Internacional, el debate entre soberanía nacional y lucha de clases, o el 30º aniversario de la desaparición de la URSS ¡No te la pierdas, ¡Inscríbete!

El sistema capitalista está sumergido en una de las peores crisis de su historia. Sus contradicciones inherentes están siendo expuestas cada vez más claramente a los ojos de millones de oprimidos. Ante el cambio climático, la opresión de la mujer, la explotación laboral, la miseria de millones de personas, la burguesía no tiene soluciones; al contrario, sólo ofrece más explotación, opresión y decadencia hacia la barbarie para la mayoría de la humanidad.

El crack de 2008 y la crisis del coronavirus han reavivado el interés por las teorías del economista liberal inglés J. M. Keynes. Pero una mirada a la vida y las ideas de Keynes muestra que no era amigo de la clase obrera. Necesitamos socialismo, no keynesianismo.

En los albores de la tercera década del siglo XXI, el conocimiento acumulado durante generaciones ha impulsado un desarrollo científico y técnico sin precedentes. Por primera vez en la historia humana, existen medios potenciales más que suficientes para, manteniendo el equilibrio con la naturaleza, poder garantizar una vida digna a todos los habitantes del planeta.

Junto a los banqueros y capitalistas, la clase terrateniente es especialmente despreciada. Se los considera en gran medida especuladores codiciosos, propietarios que cobran una renta excesiva, que las suben a la primera oportunidad y se llevan una parte de la plusvalía creada por la clase trabajadora. Está claro por qué aumenta el desprecio por ellos. Solo en Gran Bretaña, los alquileres y los gastos de la vivienda representan hasta la mitad, a veces más, de los ingresos disponibles de los trabajadores, lo que se ha convertido en una carga intolerable, especialmente para quienes viven en la capital. Además, los cuatro millones de viviendas privadas en alquiler en Inglaterra tienen que hacer frente a la espiral del coste de los alquileres del suelo. "Las casas en alquiler son un escándalo absoluto", explica Sebastian O'Kelly de Leasehold Knowledge Partnership, "un medio por el cual los promotores inmobiliarios han logrado convertir las casas de la gente común en vehículos de inversión a largo plazo para inversores oscuros, a menudo con sede en el extranjero". A medida que el número de personas sin hogar se dispara,, la cantidad de propiedades desocupadas se encuentra en un nivel récord, en su mayoría con fines de inversión. Incluso sectores de capitalistas se quejan del excesivo coste de los arrendamientos que se ven obligados a pagar por los inmuebles comerciales.