La teoría marxista y la lucha contra ideas de clase ajenas - Este documento fue aprobado unánimemente por el Congreso Mundial de la Corriente Marxista Internacional, tras una discusión a todos los niveles de la CMI durante el año en curso. Su objetivo es trazar una línea de demarcación entre el marxismo y un conjunto de ideas de clase ajenas idealistas y posmodernistas (tales como las “políticas de identidad” y la Interseccionalidad, entre otras), que han afectado durante algún tiempo a una capa de activistas de los círculos académicos y que también están siendo usadas de una manera reaccionaria dentro del movimiento obrero internacional. Este documento es un llamamiento a intensificar la lucha teórica y política contra estas ideas y métodos.

La izquierda, no sólo en el Estado español, vive aturdida por una paradoja evidente: el capitalismo, el sistema económico sobre el que se edifica una relación de explotación destructora de la naturaleza y del trabajo humano, ha sufrido una crisis global, quizá la más grave de su historia. Pareciera lógico que en ese momento se hubiese fortalecido una alternativa anticapitalista, pues nada mejor que la experiencia histórica para mostrar la necesidad del socialismo. Sin embargo, las formaciones políticas mayoritarias de la izquierda no han sido capaces de aprovechar estas condiciones favorables y ahora se debaten en luchas internas intentando encontrar a los culpables de su fracaso. El caso de Grecia es paradigmático, pero también lo es el del Reino de España, donde se ha frustrado la ilusión de cambio que impregnó esta década.

El marxismo abarca un campo más amplio que la economía y la política. Abarca todo el panorama del desarrollo de la sociedad humana, del pensamiento y de la naturaleza. En este sentido, el marxismo es una filosofía. Toda filosofía intenta explicar el mundo en que vivimos y las relaciones entre el ser humano y la naturaleza. La filosofía del marxismo representa la síntesis más elaborada del pensamiento humano que se ha alcanzado bajo el capitalismo. El nombre que recibe esta filosofía es el de Materialismo Dialéctico, y es el método de análisis del marxismo para conocer, interpretar y transformar la realidad.

Si le preguntas a un posmodeno cuál es la causa de la opresión, te va a contestar algo como: “la opresión es configurada -como señala Lyotard (un buen posmoderno debe siempre citar a un oscuro e intragable gurú que sólo los iniciados han leído)- por una narrativa que impone un discurso hegemónico de dominación del “otro”, de las “minorías”.

El pensamiento de Nietzsche representa una paradoja. Por su estilo literario y sus “formas distinguidas”[1], por la riqueza de sus aforismos que se prestan como ninguno a la libre interpretación, se trata de uno de los pensadores más destacados de la historia, uno de los más grandes representantes de las letras alemanas; pero por el hilo conductor de su pensamiento, por el contenido de sus posiciones políticas y filosóficas, se trata de uno de los filósofos más reaccionarios, misóginos[2], cínicos[3] y aristocráticos. El contenido de su filosofía se ha eclipsado bajo el manto del estilo estético que lo sobrepasa.

El veganismo está ocupando un interés creciente en los debates de la izquierda en relación a la cuestión del maltrato animal. El veganismo comparte con el vegetarianismo tradicional su rechazo a comer carne, y se opone también –como muchos otros sectores del vegetarianismo– al consumo de todo producto de origen animal, medie o no su muerte, como la piel y el cuero, lácteos y huevos, e incluso la miel y la lana. Pero va más allá en otros aspectos. 

Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: Cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón". [Celine]

La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente”. [Testamento de Trotsky]