En esta última parte, Joseba Blanes establece un paralelo con las grandes crisis de epidemia vividas por la humanidad en épocas anteriores. Mientras que en dichas épocas las fuerzas productivas estaban muy subdesarrolladas para afrontar situaciones de este tipo, no es la situación bajo el capitalismo. Su incapacidad para hacerlo muestra que es necesario sustituirlo por un sistema social superior, el socialismo. El futuro de la humanidad depende de ello.

La producción mercantil es inherente al capitalismo, se produce para el mercado y para obtener la tasa de beneficios más alta posible. Ese es el leitmotiv en todos los sectores productivos, no se trata ni de satisfacer las necesidades vitales o sociales de la humanidad, ni tampoco de mejorar o cuidar la salud del homo sapiens.

La epidemia del COVID-19 se ha desencadenado. Las consecuencias de esta situación en la economía son notables Como consecuencia, ha habido una disminución drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero. Algunas ideologías reaccionarias se alegran de esta situación yafirman que «el virus es la solución para salvar el planeta» ¿Es el virus, entonces, la solución al cambio climático?

Este trabajo, resultado de una investigación y elaboración exhaustiva que publicaremos en tres partes, trata de exponer los datos objetivos que explican quiénes controlan los recursos económicos y sanitarios del planeta, cómo podemos romper ese círculo vicioso, y cómo podemos garantizar la salud y el futuro de la clase obrera mundial y de los oprimidos de todo el mundo.

La crisis del coronavirus está exponiendo con claridad todos los defectos y contradicciones del sistema; y unos quizá más que los otros, como la anarquía del mercado. Esta se basa en la esencia misma del sistema capitalista, que no es otra que la producción de mercancías, y que se caracteriza por la interacción entre vendedores de mercancías y sus compradores.

La atención de salud mental en España continúa siendo un gran olvido en la población, pero más concretamente en la situación precaria de jóvenes trabajadores, de capas más vulnerables de la sociedad con enfermedades derivadas del alcoholismo y juegos de azar, mujeres que sufren maltrato de género, pensionistas, y clase trabajadora en general.

Durante el año 2018, en España murieron por enfermedad 411.946 personas (https://www.ine.es/prensa/edcm_2018.pdf). A 27 de marzo, 4.858 personas han muerto con Covid-19 en todo el Estado. Es una cifra alarmantemente alta y, sin embargo, no se encuentra muy alejada de los fallecimientos provocados por otras causas como el suicidio (3.539) o las caídas accidentales (3.143).