Mientras la revolución siria sigue encerrada en una guerra civil por tercer año, las potencias regionales han empezado a usar el conflicto como una oportunidad para poner su agenda imperialista en el orden del día. Siria se ha convertido en un campo de batalla de una guerra de proximidad entre Irán, Israel y los emiratos del golfo, en particular Arabia Saudita y Catar.
La revolución siria que estalló en marzo de 2011 formaba parte de la ola revolucionaria más amplia que se extendió a través de todo el mundo árabe. La Corriente Marxista Internacional apoyó esta revolución sin reservas, a pesar de sus deficiencias. Desde entonces, sin embargo, debido a la falta de una dirección revolucionaria, lo que era una expresión genuina de las masas, ha sido secuestrado por elementos reaccionarios que mantienen una agenda muy diferente.
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En la mañana del 15 de noviembre Israel llevó a cabo la ejecución extrajudicial del líder militar de Hamas, Ahmed al-Jabari. Este acto desencadenó un nuevo conflicto mortal entre Israel y Gaza. Todo este asunto tiene todas las características de unaprovocación premeditada.
"Cuando los gobiernos hablan de paz el pueblo sabe que habrá guerra" (Bertold Brecht)
A principios y mediados de septiembre, una masiva ola de protestas sacudió Cisjordania. Esta vez las protestas no estaban desstinadas contra la opresión israelí, sino que iban en contra de los dirigentes corruptos de la Autoridad Palestina en la zona.
Cuando los combates se extienden a las dos principales ciudades sirias (Alepo y Damasco), el movimiento de masas, de manera general, ha sufrido un reflujo en los últimos meses dando paso a una guerra de guerrillas armadas dirigida por el Ejército Libre de Siria (ELS). Así que las preguntas que debemos hacernos son ¿Adónde va Siria? y ¿qué resultados dará la revolución o lo que queda de ella?
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