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Campaña de solidaridad antifascista en Ucrania celebrada en Minsk

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Un compañero ruso de la Corriente Marxista Internacional (CMI), Artem Kirpichenok, pronunció un discurso en la reciente conferencia sobre "Cooperación y Solidaridad de la Izquierda Post-soviética en Condiciones de Conflicto Étnico y Nacional”, celebrada en Minsk, en la que destacó la campaña de solidaridad que promueve la CMI.

Camaradas,

Ucrania está sumida en la guerra civil y se ha convertido en una víctima de la intervención del imperialismo occidental y ruso; la situación actual requiere la acción inmediata por parte de los activistas comunistas y del movimiento de los trabajadores.

Bandas armadas de matones de extrema derecha, fanáticos y elementos fascistas, en general, han estado atacando regularmente a comunistas y sindicalistas desde el comienzo del llamado movimiento “Euromaidan”. Tras la caída del régimen de Yanukovich, estos actos terroristas se han llevado a cabo con el apoyo abierto de las nuevas autoridades de Ucrania, que representan a un grupo de oligarcas, neo-liberales y nacionalistas.

Este solo hecho bastaría para iniciar una campaña internacional de solidaridad con los compañeros ucranianos perseguidos, pero los acontecimientos han tomado un giro más dramático. Apoyado por Rusia, surgió un movimiento de protesta en el sureste de Ucrania contra las nuevas autoridades de Kiev exigiendo la separación del país. Si bien no podemos negar el papel influyente de Rusia en la organización de estas protestas, es obvio que las raíces del movimiento se encuentran en el fuerte rechazo del nuevo régimen liberal nacionalista por parte del pueblo del sureste de Ucrania. Así lo demostraron las miles de personas que participaron en el referéndum separatista en las regiones de Donetsk y Lugansk y sobre la cuestión de las “repúblicas populares de Donetsk y Lugansk", incluso después de que el régimen de Putin se negara oficialmente a reconocer estos Estados.

El gobierno de Kiev de Turchinov y después el de Poroshenko, tuvo la oportunidad de llegar a un compromiso con la población del sureste de Ucrania. Sin embargo, bajo la presión de sus aliados – nacionalistas, imperialismo occidental y las pandillas de neofascistas – el régimen de Kiev decidió ir por el camino de la supresión de la oposición por la fuerza. Mercenarios de la oligarquía ucraniana han llevado a cabo una masacre de los disidentes en Odessa, Kharkov y Mariupol. El ejército de Ucrania inició la denominada operación antiterrorista en el Donbass, idéntica a la aventura chechena de Yeltsin.

Hoy, sólo el movimiento comunista internacionalista puede ofrecer una salida a la situación en Ucrania. El gobierno de la oligarquía de Poroshenko sigue intensificando el ritmo de la operación punitiva en el Sureste con el fin de distraer la atención de la gente de la política de "terapia de choque" y hacerse con las propiedades de los oligarcas multimillonarios en las regiones de Donetsk y Lugansk. No deberíamos fomentar ilusiones en los dirigentes de las auto-proclamadas “repúblicas populares”, representantes de la pequeña burguesía y ultraderechistas rusos, que inicialmente pensaron que obtendrían la protección de Putin y de Akhmetov. Tan pronto como éstos los abandonaron, quedándose solos frente a la máquina punitiva del Estado ucraniano, estos dirigentes separatistas se quedaron perplejos, pero no mostraron estar preparados para dirigirse hacia el proletariado y proceder a la nacionalización de la propiedad de la oligarquía.

La única ventaja de las repúblicas populares en comparación con el régimen de Kiev es que los trabajadores y las organizaciones sindicales pueden operar abiertamente en su territorio. No se descarta tampoco que los líderes de Donetsk se den cuenta de la necesidad de librar una nueva batalla revolucionaria que exija reformas sociales y la movilización internacionalista de las masas.

La Corriente Marxista Internacional (CMI), a quien represento en esta conferencia, tiene experiencia en librar campañas de solidaridad internacional. En 2002, nuestra organización inició la campaña "Manos fuera de Venezuela!", esta experiencia puede ser útil para organizar la cooperación internacional con Ucrania.

Déjenme recordarles que aquella campaña fue una respuesta al golpe de Estado organizado por un grupo de oficiales reaccionarios, que, con el apoyo de Estados Unidos, decidieron derrocar al gobierno de Hugo Chávez. Al mismo tiempo, directivos de la empresa petrolera de Venezuela PDVSA comenzaron un bloqueo y sabotearon la industria con el fin de paralizar el país. Los medios de comunicación burgueses movilizaron a la pequeña y mediana burguesía en manifestaciones anti-chavistas.

En respuesta a esto, la CMI hizo un llamamiento en defensa de la Revolución Bolivariana y de la difusión de información objetiva, tanto en la prensa, como dentro del movimiento laboral y sindical. Esta convocatoria fue apoyada por los sindicatos británicos. Se organizaron reuniones públicas, proyecciones de películas, debates en las organizaciones sindicales, discursos en el Parlamento y delegaciones a Venezuela como parte de la campaña "Manos fuera de Venezuela!".

Hoy en día, la campaña "Manos fuera de Venezuela!" está presente en 30 países y ayuda a movilizar a los trabajadores y la juventud en apoyo a la Revolución Bolivariana.

Nuestra organización ha comenzado recientemente a organizar charlas bajo el lema, Solidaridad con la Resistencia Antifascista en Ucrania. El mayor evento de esta campaña hasta el momento se celebró en Londres esta semana. Más de 150 personas estuvieron presentes en la charla celebrada por Alan Woods, editor de la revista Socialist Appeal; Andrew Murray, del Partido Comunista de Gran Bretaña; Lindsey German, de Counterfire; Richard Brenner, así como Sergei Kirichuk de Ucrania y Boris Kagarlitsky de Rusia, ambos presentes a través de Skype.

Al final de la reunión, se adoptó una resolución por la que se pide a los gobiernos occidentales que dejen de apoyar al régimen de extrema derecha en Kiev, el abandono de los planes de expansión de la OTAN hacia el este, una investigación sobre la masacre de Odessa, donde 42 personas fueron asesinadas en la Casa de los Sindicatos y el fin de los ataques contra las organizaciones de izquierda. Se hizo una declaración de apoyo a la resistencia antifascista en Ucrania.

Esta charla no es la primera ni la última acción de este tipo. En Italia, se han producido manifestaciones contra el fascismo en Ucrania. Se están realizando planes para celebrar una manifestación de solidaridad con los activistas antifascistas ucranianos en Bruselas, capital de Bélgica, en un futuro muy próximo.

Por lo tanto, ya se han dado los primeros pasos de la campaña de solidaridad con los comunistas de Ucrania. Pero esto es sólo el comienzo. Lo que necesitamos es una campaña masiva que implique a los comunistas, trabajadores y organizaciones sindicales de diferentes países del mundo. Una campaña de este tipo puede incluir informar a los trabajadores sobre la situación en Ucrania, romper el bloqueo informativo de los grandes medios de comunicación, suministrando ayuda a los presos políticos actualmente en las cárceles del régimen de Kiev, ayudando a la reactivación de las organizaciones comunistas y de trabajadores en Ucrania y organizando la presión internacional en Kiev con el objetivo de poner fin a la persecución de los compañeros comunistas e investigar los asesinatos cometidos por los militantes de extrema derecha.

Estas acciones solidarias deben ser lo más flexible posibles y tener en cuenta la situación en continuo cambio del país. Hace dos meses la anexión de Crimea por parte de Putin creó el peligro de guerra entre Rusia y Ucrania, poniendo sobre la mesa la necesidad de una campaña contra la guerra. En abril, se realizó una protesta en Leningrado contra la posible guerra entre Rusia y Ucrania, que contó con algunos de los presentes en esta conferencia. Hoy en día, los llamamientos contra la guerra están otra vez a la vanguardia debido a la supuesta operación antiterrorista en Donetsk.

La campaña debe dirigirse fundamentalmente a un público joven, de estudiantes y trabajadores organizados. Además, debe prestarse especial atención a los trabajadores ucranianos en Europa, Rusia y estudiantes ucranianos. Con su ayuda, podemos romper el bloqueo informativo del régimen de Poroshenko y dejar que la verdad sobre lo que sucede en esta región llegue a los trabajadores ucranianos.