Rusia: Nemtsov - un símbolo de la derecha

Escrito por Artem Kirpichenok Jueves 05 de Marzo de 2015
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Los medios de comunicación principales han presentado a Boris Nemtsov como un opositor "liberal" anti-Putin. En realidad, él era parte de la oligarquía que comenzó a surgir después de la caída de la Unión Soviética, pero había caído en desgracia ante la camarilla principal que se hizo con el control. Aquí, Artem Kirpichenok de San Petersburgo, da un punto de vista muy diferente desde la propia Rusia.

Después de un retraso de veinte años, el destino de Boris Nemtsov finalmente se encontró con él. Una banda de sicarios, un cuerpo frío tendido en el suelo, una amante gritando, e investigadores trabajando frenéticamente bajo la lluvia: en los "libres" años noventa este tipo de escenas era común en la mayoría de las ciudades rusas.

En aquel entonces, la supuesta nueva élite "democrática" estaba luchando por el poder, y poner en sus manos la propiedad de otra gente y puestos bien remunerados. No se hizo a través de denunciar a los rivales en la NKVD [la policía secreta de la exURSS], sino mediante el uso de bombas, francotiradores y veneno. Boris Nemtsov fue capaz de evitar las balas de los asesinos en aquel entonces. Fue sólo ayer por la noche que fue asesinado a tiros por sicarios, en el año quince de la "estabilidad" de Putin.

Sin lugar a dudas, Boris Nemtsov fue uno de los símbolos de la época de Yeltsin. Desde muy joven tuvo una impresionante carrera -de asesor de Boris Yeltsin a Gobernador de la región de Nizhny Novgorod. En 1997, Nemtsov se convirtió en Vice Primer Ministro. Usando las fuerzas y el talento moderados que poseía, hizo todo lo posible por construir la "nueva Rusia" que conocemos hoy con los escombros de la URSS.

Sergei Borisov, investigador y autor del artículo "El actual régimen político en la región de Nizhny Novgorod: La creación de la década de 1990", escribe que una "alianza informal de la más influyente, élite generadora de corporaciones" se había ido formando alrededor de Nemtsov, integrada por los poderes ejecutivo y legislativo del gobierno, "siloviki" locales [representantes de la policía, la seguridad del Estado y las fuerzas militares], empresarios y dueños de medios de comunicación.

En opinión del sociólogo Alexander Prudnikov, los modelos de gestión y gobierno promovidos por Nemtsov representaban una "tecnología de prueba de nuevos elementos de una democracia controlada". Posteriormente esta experiencia de la "democracia controlada" neoliberal fue transferida del "lugar de prueba" de Nizhny Novgorod a Rusia en su totalidad.

En efecto, las bases de la nueva economía rusa estaban siendo puestas en la Nizhny Novgorod de Boris Nemtsov. En esos años, la prensa difundió ampliamente los informes sobre las relaciones del gobernador con el jefe criminal Andrei Klimentyev; sobre los fondos del Banco de Nueva York que misteriosamente desaparecieron en Nizhni Nóvgorod; y sobre la larga amistad de Nemtsov con el empresario y burócrata Boris Brevnov, que ayudó a destruir y vender la fábrica de papel Balakhninsk a precios de saldo.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en aquel entonces los "libres" medios de comunicación eran relativamente indiferentes a dichos métodos de gestión empresarial. La "opinión pública democrática" insistía en que "la propiedad estatal no es propiedad de nadie", y que el robo era necesario para la acumulación primitiva del capital y el logro de un futuro orientado al glorioso mercado. En ese momento, los "canallas y ladrones" [un nombre común despectivo dado a Putin y su partido por la oposición] estaban muy a favor de sus críticos actuales.

La obtención de una cartera en el gobierno ruso fue el punto más alto en la carrera de Nemtsov. El propio Boris Yeltsin, ya sea en broma o en estado de ebriedad, habló de su intención de hacer de su tocayo, Boris el Segundo, un heredero de su corona zarista. Pero se descubrió rápidamente que la corona era un poco demasiado grande para él.

La breve pero escandalosa estancia de Nemtsov en el Kremlin se caracterizó por la malversación de fondos públicos del Sistema Energético Unificado de Rusia OAO; diletantismo; e iniciativas risibles como el intento de hacer que los funcionarios utilizaran los automóviles producidos sólo en Rusia.

El 26 de diciembre de 1997, la Duma [el parlamento] emitió una declaración que describe a Nemtsov como un político irresponsable y poco cualificado, y aconsejó a Yeltsin relevarlo de su cargo. El propio presidente también entendió que Nemtsov no era capaz de difundir, para el resto de Rusia, el modelo autoritario que había creado en la región de Nizhny Novgorod. Esto tenía que ser hecho por una persona completamente diferente, que apareció en la arena política poco después.

En 1999, Nemtsov declaró: "Para las fuerzas de derecha, Putin es una figura totalmente aceptable. Es una persona trabajadora, con experiencia e inteligente, aproximadamente en el nivel de Stepashin". El ex gobernador de Nizhni Novgorod repitió después sentimientos similares una y otra vez, afirmando que Vladimir Vladimirovich [Putin] era el "más digno de todos los candidatos presidenciales".

Como sabemos hoy, Boris Yefimovich [Nemtsov] cometió un error fatal en ese entonces. Un político apenas competente a escala regional, sin ninguna conexión con la camarilla de San Petesburgo de Putin, había resultado ser de ninguna utilidad para las nuevas autoridades. Después de la derrota de la "Unión de Fuerzas de Derecha" [partido de derecha neoliberal de Nemtsov] en las elecciones a la Duma de 2003, Nemtsov se encontró fuera del campo político oficial y comenzó a jugar un papel como uno de los líderes de la oposición extraparlamentaria. Debido a su antiguo cargo de gobernador y de vice primer ministro, se convirtió en "el primero de la aldea" de la oposición liberal, y comenzó a ser presentado como un distinguido "defensor de la democracia" y "luchador contra la corrupción".

El público liberal amaba a Boris Yefimovich [Nemtsov], al ver en él una imagen de un político ruso de nuevo cuño. A diferencia de los antiguos burócratas del partido con sus aburridas borracheras en chalets cerrados privados, Nemtsov nunca fue demasiado tímido para demostrar al país empobrecido que nada de lo humano le era ajeno. Padre de todos los hijos de sus secretarias y aficionado a las orgías con prostitutas de élite en Dubai, Boris Yefimovich podía despegar de Davos con los fondos de alguna compañía occidental a la que había "ayudado" en la privatización de alguna valiosa pieza de propiedad estatal. Incluso en sus últimas horas estuvo acompañado por una modelo de 23 años de edad.

Obviamente, los vatniks y soviéticos [términos despectivos utilizados por los liberales rusos para describir a los trabajadores normales que recuerdan las conquistas sociales de la antigua "era soviética", y que rechazan la ideología liberal y pueden actualmente tener algunas ilusiones en Putin] no estaban en posición de apreciar el estilo de Nemtsov. Ellos no ocultan su odio hacia este Rafferty ruso. En realidad, incluso muchos de sus socios liberales creían que el ex gobernador no era del todo beneficioso para la "oposición" de Rusia, sino que más bien la desacreditaba con sus últimas hazañas y sus visitas a clubs de striptease. Pero después de la noche del viernes todo esto quedó en el pasado.

En la década de 1990, millones de trabajadores rusos deseaban apasionadamente que Nemtsov, Chubais y Gaidar se encontraran con una bala o una soga en algún lugar del Lobnoye Mesto, junto a las murallas del Kremlin. En el caso de Nemtsov, este deseo sólo ahora se ha hecho realidad. Pero en esta muerte no hay ni justicia ni redención. Por el contrario, aún con su muerte violenta Boris Yefimovich logró causar un gran daño al país en que vivió. El asesinato de Nemtsov inevitablemente dará lugar a graves consecuencias negativas –un endurecimiento del régimen de Putin; un aumento de la actividad de la oposición liberal, que ahora tiene su propio Gongadze [periodista ucraniano asesinado en 2000]; y un fuerte deterioro de las relaciones con la UE y los EEUU.

Y a todos estos "Juegos de Tronos" de los que el príncipe de las élites liberales rusas – el Boris Segundo que nunca fue - cayó víctima, serán los trabajadores rusos quienes se lo harán pagar.