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Hong Kong: La lucha por el sufragio universal genuino

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Tres años después de que el movimiento Occupy Wall Street se extendiera desde Manhattan a varias ciudades importantes del mundo, comenzó el 26 de septiembre, antes de lo previsto, el movimiento Occupy Central en Hong Kong, después de un par de años de debates y manifestaciones, con la declaración de una "era de la desobediencia civil". Previamente, el 22 de septiembre, los estudiantes de 25 universidades y varias escuelas se unieron en una huelga de una semana, convocada por la Federación de Estudiantes de Hong Kong, sirviendo de “última advertencia al régimen”.

Occupy Central, la huelga de los estudiantes

Ambos movimientos piden un auténtico sufragio universal para las elecciones del jefe ejecutivo del Gobierno local (Legco), petición que ha sido recientemente rechazada por el Gobierno chino. En lugar de la propuesta presentada por varios grupos de elecciones públicas del jefe ejecutivo a partir de 2017, el Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo (Gobierno chino) anunció que todos los candidatos deben primero ser aprobados por un Comité nominativo de las élites políticas y económicas, la mayoría de las cuáles serán seleccionadas directamente por Beijing.

En reacción a esto, Occupy Central, un grupo de activistas que previamente amenazó con organizar a miles de manifestantes para bloquear carreteras y paralizar el distrito financiero de Hong Kong, si los gobiernos de Beijing y Hong Kong no se ponían de acuerdo con la aplicación del sufragio universal según las "normas internacionales", han pasado ahora a la acción. A pesar del desacuerdo entre los organizadores sobre si han fracasado y cuál debe ser el siguiente paso, Occupy Central organizó manifestaciones el 31 de agosto y el 14 de septiembre, con el fin "de decirle al mundo que el pueblo de Hong Kong ha sido traicionado". Estaba prevista una ocupación para el 1 de octubre.

Impacientes ante la vacilación de este movimiento, los estudiantes decidieron dar un paso más atrevido. El sindicato de estudiantes presente en la Universidad China de Hong Kong anunció una huelga. Y el 4 de septiembre – la fecha prevista de una concentración estudiantil– el sindicato emitió la "Declaración de la Huelga de los Estudiantes", pidiendo la elección pública de los candidatos en 2017 y de todos los miembros del LegCo (Gobierno local) en 2016 (incluso cuatro años antes de la propuesta de Occupy Central). Más tarde, la Federación de Estudiantes de Hong Kong (HKFS, en sus siglas en inglés) convocó una huelga de una semana a partir del 22 de septiembre, secundada por 25 universidades y varias escuelas.

El Gobierno se ha negado a negociar con los estudiantes y ha respondido a sus demandas con una brutal represión de la policía. Como tantas veces hemos visto en otros lugares, dicha brutalidad sólo ha servido para que los estudiantes ganen el amplio apoyo de todas las capas de la sociedad, especialmente de la clase obrera. Unas 120.000 personas salieron a la calle para apoyar a los estudiantes, a pesar del peligro de los gases lacrimógenos y de las balas de goma; la Confederación de Sindicatos de Hong Kong y el Sindicato de Profesores Profesionales de Hong Kong convocaron una huelga el 29 de septiembre para apoyar la lucha estudiantil por el sufragio universal.

Las elecciones de 2017

En la “Ley Básica de Hong Kong”, que funciona como una mini-Constitución tras el traspaso de 1997, los artículos 45 y 68 indican, respectivamente, la selección del jefe ejecutivo y de todos los miembros del LegCo por sufragio universal. En la actualidad, el jefe ejecutivo de Hong Kong es elegido por un Comité de elección compuesto por 1.200 miembros, la mayoría de los cuales son considerados pro-Pekín. Y para el LegCo, 40 miembros de los 70 son elegidos por voto popular, pero 30 son elegidos por los 28 distritos electorales compuestos por profesionales, empresarios y corporaciones.

Grupos pro-democráticos han estado luchando por un auténtico sufragio universal de las elecciones del jefe ejecutivo y del LegCo. El objetivo original era lograrlo en 2007/08, más tarde se propuso para 2012 tras el fracaso del anterior objetivo. En 2007, el Congreso Popular Nacional rechazó la demanda de aplicar el sufragio universal en 2012, pero planteó la esperanza de elegir al jefe ejecutivo por sufragio universal para 2017, y más tarde la elección del LegCo. Sin embargo, el 31 de agosto, el objetivo se perdió otra vez, ya que el Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo propuso el plan de "sufragio universal" mediante la elección de los candidatos por un Comité nominativo.

Puede sorprender a muchas personas que Hong Kong, el centro financiero mundial, nunca haya gozado de una democracia plena. Irónicamente, Gran Bretaña, madre de la democracia parlamentaria, apenas le concedió democracia durante la mayoría de sus 155 años de gobierno. No fue sino hasta 1982, cuando Gran Bretaña y China iniciaron las negociaciones sobre la soberanía de Hong Kong, cuando el gobierno colonial decidió iniciar el proceso de democratización. En 1982, hubo importantes reformas en la elección del Consejo Urbano para aumentar la elección de escaños y extender completamente la base electoral, así como las primeras elecciones locales. En 1985, se llevó a cabo la primera elección indirecta del LegCo, pero de una manera muy limitada [1].

Tras la presentación de la “Declaración Conjunta entre China-Gran Bretaña”, el gobierno colonial aceleró el proceso democrático para retirarse con dignidad. En 1991, se introdujo la elección directa de escaños en la elección del LegCo. En 1992, el recién nombrado gobernador Chris Patten presentó una propuesta de reforma para las elecciones al LegCo de 1995. El LegCo de 1995 debía funcionar supuestamente hasta 1998, es decir, hasta después de la transferencia de 1997. En su propuesta, amplió la definición de los distritos electorales funcionales, que fueron previamente seleccionados en su mayoría por élites de empresas poderosas, y así hizo que los supuestos miembros elegidos indirectamente fueran miembros casi electos directamente. Mientras tanto, también propuso abolir los escaños nombrados en las Juntas de Distrito y Concejos Municipales. Esto fue bien recibido por los pro-demócratas, pero no por parte de los empresarios y el gobierno chino. Al final, Beijing designó al Consejo Legislativo Provisional para reemplazar al Consejo Legislativo elegido en 1995 y revocó la mayoría de las reformas de Patten.

El Movimiento Democrático en Hong Kong

Desde la década de 1980, el movimiento democrático ha sido el movimiento dominante en Hong Kong. A primera vista, parece que todo esto comenzó cuando Gran Bretaña empezó a desligarse, y el pueblo de Hong Kong por primera vez fue capaz de hacerse cargo de sí mismo. La mencionada reforma democrática de los británicos y la promesa de democracia del gobierno chino, parecía abrir la mejor oportunidad para el movimiento democrático.

Sin embargo, si echamos un vistazo más de cerca, el movimiento democrático de Hong Kong se inició después del declive del movimiento de la clase obrera y de los movimientos de izquierda. En 1967, mientras se llevaba a cabo la Revolución Cultural en China continental, la ira acumulada en Hong Kong también encontró una expresión a través de las huelgas, conflictos, y más adelante, huelgas generales y manifestaciones lideradas por los comunistas de Hong Kong, que supusieron una gran amenaza para la clase dirigente británica. Desafortunadamente, los comunistas de Hong Kong siguieron el camino erróneo de las tácticas terroristas, y al final, el movimiento fue aplastado. Aunque la clase gobernante británica se vio obligada a realizar una serie de reformas y concesiones laborales, en la administración local, la educación, la salud, la vivienda, etc., prácticamente se acabó con el movimiento, y la pesadilla de la violencia alejó a la mayoría de la gente de las ideas de izquierda.

En la década de 1970, tras el declive del movimiento obrero, se inicia un movimiento estudiantil. Implicados en la defensa de las islas Diaoyu/Senkaku e inspirados por la Revolución Cultural, la mayoría de los jóvenes radicalizados de Hong Kong adoptan una posición pro-China. Aunque se realizan algunas demandas de clase, la mayoría se limitan principalmente a un punto de vista nacionalista. Una pequeña oposición se orientó hacia los problemas sociales más directos de Hong Kong. Pero dicha oposición fue muy débil y consistió en diferentes grupos, la mayoría de los cuales adoptó una posición unilateral  contra el Partido Comunista y contra China. El final de la Revolución Cultural y el giro hacia el capitalismo decepcionó totalmente a estos jóvenes radicalizados, y el movimiento estudiantil fue decayendo poco a poco.

Tras la crisis económica mundial en la década de 1980, Hong Kong experimentó un boom. La expansión del sector público y las oportunidades creadas por la transferencia del poder británico a Hong Kong, le dio una amplia movilidad social. Al mismo tiempo, el temor al régimen “comunista” provocó también otra oleada de emigración masiva en esta década. Bajo tales circunstancias, hubo muy pocos movimientos de clase, y por lo tanto, el movimiento democrático se hizo más visible.

Desde el principio, el sector pro-democracia consistió en varios grupos con diferentes puntos de vista políticos y diferencias de clase. Es y estaba compuesto predominantemente por liberales, profesionales de clase media, principalmente abogados y algunos trabajadores sociales y activistas sociales. Primero participaron en la Junta del Distrito, Consejo Urbano, en las elecciones del Consejo Regional en la década de 1980 y en las elecciones del LegCo. Y tomaron la posición de "democracia después de la entrega (británca)", es decir, dio la bienvenida a la entrega como un primer paso para luchar por el sufragio universal.

Los pro-demócratas no ganaron un apoyo masivo de las masas hasta el estallido del movimiento de la Plaza Tiananmen en 1989. Durante este movimiento, se organizó en Hong Kong un concierto de 12 horas de duración para recaudar fondos y 1,5 millones de personas (1/4 de la población total) salió a las calles en apoyo a los estudiantes. Tras el aplastamiento del movimiento, la política contra Pekín y contra el Partido Comunista Chino (PCCh) se convirtió en uno de los principales elementos del movimiento democrático.

A pesar de la participación de algunos sindicatos y grupos de izquierda como la Confederación de Sindicatos de Hong Kong, el movimiento pro-demócrata, en general, se limitó a la cuestión de la democracia electoral y rara vez abordó la cuestión del monopolio del poder y el sistema económico bajo el gobierno de Pekín y el PCCh, ni ofreció soluciones a la gente ante los problemas económicos que a los que se enfrentan cada día.

Esto se ve particularmente claro en la campaña por el sufragio universal de Occupy Central. En abril, Tai Yiu Ting, líder de esta campaña, publicó un artículo en un periódico titulado, "¿Qué tipo de capitalismo quiere Hong Kong?", en el que apelaba a los capitalistas de Hong Kong, afirmando que "el sufragio universal es la salida para los capitalistas locales". Cuando el Congreso del Pueblo propuso el plan, Tai anunció rápidamente el fracaso de toda la campaña, una declaración que fue criticada por otros organizadores. Como ahora se ven obligados a realizar el movimiento de ocupación (con el que se amenazó si no se concedía el sufragio universal), Tai tranquilizó a los capitalistas afirmando que "Occupy Central elegirá una fecha para minimizar posibles daños económicos a la ciudad".

La firme alianza entre el  PCCh y los capitalistas de Hong Kong

Sin embargo, lo que Tai y sus seguidores no quisieron ver es el hecho de que incluso en la década de 1990, antes de la entrega, los capitalistas de Hong Kong apoyaron firmemente al PCCh contra la reforma electoral de Chris Patten y se unieron al Consejo Legislativo Provisional organizado por el PCCh para reemplazar al Consejo Legislativo elegido, predominantemente pro-democrático. Es decir, desde el principio, los capitalistas de Hong Kong han sido una de las principales fuerzas contra la reforma democrática.

Los capitalistas no siempre son partidarios de la democracia. Como se muestra en muchos países coloniales, no dudarían en adoptar sistemas políticos autoritarios en la medida en que les  otorga libertad para explotar y, por lo tanto, generar ganancias. Hong Kong es un ejemplo más de esto. El interés de los capitalistas locales está en asegurarse de que sus intereses no se verán afectados por el proceso de entrega. Y desde principios de los noventa, esta alianza firme les ha garantizado en Hong Kong, no sólo políticas pro-capitalistas como bajos impuestos, leyes antisindicales y un sistema electoral protegido, sino también tener acceso al gran mercado y mano de obra barata de China continental. Por otro lado, el capital del continente entra en Hong Kong en cooperación con capital local.

Hoy en día, sería ingenuo pensar que los capitalistas van a cambiar su posición, ya que se han beneficiado y, aún se están beneficiando, de la alianza con el PCCh. Teniendo en cuenta las turbulencias que vive el capitalismo mundial, están más preocupados sobre cualquier cambio que afecte al status quo. Y también lo está el PCCh. Wang Zhenmin, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Tsinghua y alto asesor en Hong Kong del gobierno de Pekín, expresó con gran honestidad que "demasiada democracia pondría en peligro los intereses de las elites económicas, así como el sistema capitalista de Hong Kong — y sugirió que debía evitarse a toda costa".

Contrariamente a los deseos de Tai, los capitalistas locales no sólo celebran la decisión de Beijing, sino que también condenan el movimiento Occupy Central. Yiu Kai Pang, Presidente de la  Cámara General de Comercio de Hong Kong, expresó su preocupación sobre el hecho de que Occupy Central "no sólo afectará el orden social y la prosperidad económica de Hong Kong, sino también socavará nuestra posición como centro financiero y empresarial internacional". HSBC también advirtió de que Occupy podría perjudicar la economía al degradar las perspectivas para el mercado de valores de la ciudad.

Es más, después del estallido de la huelga de los estudiantes, un grupo de magnates de los negocios fue invitado a reunirse con Xi Jinping en Beijing. En la reunión, Xi reiteró la posición del gobierno central y confirmó con el Gobierno chino que no cambiaría de decisión.

El cambio de conciencia

Este tipo de condena, que siempre funcionó en los últimos decenios, perdió su efecto desde la huelga de los estibadores. HSBC tuvo que retirar casi de inmediato su advertencia ya que causó una gran indignación pública. Esto demuestra que la conciencia ha cambiado en los últimos años, y esto, particularmente, es lo que temen los capitalistas y el gobierno de Pekín a la hora de hacer cambios al sistema electoral.

Hay una rabia profunda dentro de la sociedad de Hong Kong sobre la situación actual. El crecimiento económico no ha beneficiado a la mayoría de la población de Hong Kong. El salario mensual promedio sólo aumentó un 15.8% entre 1996 y 2011, mientras que la inflación ha sido del 15,5%. Al mismo tiempo, la vivienda sufre precios exorbitantes, lo que convierte a Hong Kong en el segundo sector inmobiliario más caro del mundo y la crianza de un niño conlleva costos extremadamente elevados (una media de 700.000 dólares estadounidenses). Los licenciados universitarios se enfrentan a un mercado laboral desalentador y a duras condiciones laborales si son suficientemente afortunados como para encontrar un trabajo. Por otra parte, Hong Kong no goza todavía de un sistema de pensiones público.

Para los pobres, la situación es aún peor. El ingreso familiar promedio bruto del 10% más pobre de la población cayó un 16% en comparación con los 10 años anteriores, situándose en 2.170 dólares de Hong Kong (HKD) al mes en 2011. Hong Kong no tenía salario mínimo hasta 2010, y éste se sitúa en 28 HKD por hora (aproximadamente 3,60 dólares estadounidenses). El 20% de la población de esta potencia económica ahora vive por debajo del umbral de la pobreza. Los derechos laborales en Hong Kong están muy atrasados. Los grandes empresarios han hecho todos los esfuerzos por hacer fracasar la legislación en vigor y negar a los trabajadores la obtención del derecho al convenio colectivo.

En el otro extremo, se ostenta una riqueza obscena. El 10% más rico ha visto aumentar un 12% sus ingresos en los últimos 10 años en términos reales. En 2012, el número de millonarios en la ciudad aumentó un 35,7% hasta los 114.000, alrededor del 1,6% de la población total. Hong Kong es el hogar de los cuatro hombres más ricos de Asia. Entre los más ricos, Li Ka-shing, se encuentra entre la persona más rica de China y la octava persona más rica del mundo con una riqueza estimada en 20 mil millones de libras. Circula una broma entre los habitantes de Hong Kong que llama a la isla, "ciudad de Li". Esto tiene muchos elementos de verdad. En 2013, 40 monopolios dominaban el 69% del PIB de Hong Kong. En muchas industrias estrechamente vinculadas a la vida cotidiana de la gente, como las empresas de comida rápida, telecomunicaciones, transporte y venta al por menor (de alimentos, alcohol y tabaco), más de la mitad de los ingresos recae en las diez mayores empresas.

Como resultado, Hong Kong tenía en 2011 un coeficiente Gini del 0.537%, aumentando desde el 0.525% en 2001 y llegando a un nivel récord desde 1971, que la convierte en tal vez la economía desarrollada más desigual del mundo. Recuérdese que los analistas utilizan el nivel de 0.4% como un indicador del potencial de malestar social. Hong Kong aplastó recientemente a la competencia y se ubicó en la posición número uno del "Índice del  capitalismo canalla" del periódico The Economist. [índice en el que se observa en qué países las grandes fortunas están vinculadas con sectores de escasa competencia y con particular dependencia del gobierno como pueden ser minería, gas y petróleo, banca comercial y casinos. NdE]

En esta supuestamente "más libre" economía mundial, hay una ira visceral en cuanto a la desigualdad y la falta de movilidad social. La ira encontró su expresión en la gran afluencia a las manifestaciones del 1 de julio (en recuerdo de Tiananmen) en 2003 y 2011-2014. Más importante aún, encontró su expresión en el apoyo masivo de la huelga de los estibadores en mayo de 2013, tras una serie de movimientos anti-empresas inmobiliarias de magnates y movimientos antiautoritarios como el movimiento de protección del Star Ferry Pier (2006) y Queen Pier (2007) y el Movimiento Anti-Alta Velocidad Ferroviaria (2010).

De entre todos estos movimientos, la huelga de los estibadores es un gran paso adelante en la conciencia de las masas en Hong Kong, ya que es la primera vez desde 1967 que el movimiento sindical ha recibido un amplio apoyo de la sociedad. Y muestra el potencial de la clase obrera en Hong Kong para liderar la lucha contra el monopolio político y económico de las grandes empresas y para vincular esta lucha con la lucha de la clase obrera en la China continental.

Esto es lo que los capitalistas locales y el Gobierno central chino más temen. La reforma electoral puede dar a la lucha de clases una nueva oportunidad para expresarse políticamente y, de este modo, dirigir la ira de las masas hacia las grandes empresas. Lo que el Gobierno central chino teme, sobre todo, es que esto se convierta en un ejemplo para la China continental, ya que hay una ira compartida sobre la desigualdad, el monopolio económico y la dictadura política. Esta preocupación se demuestra en cierta medida por el despertar del movimiento en Macao, así como la votación no oficial del futuro político de Macao y las manifestaciones de comerciantes inspiradas en las de Hong Kong y, ahora, el movimiento de solidaridad entre los estudiantes chinos/ de Hong Kong en Taiwán y en todo el mundo.

Desafortunadamente, sin embargo, el movimiento democrático de Hong Kong se ha mantenido cuidadosamente a distancia de la lucha de la clase obrera y ha evitado sacar a la luz los problemas reales que afectan a las masas. Los pro-demócratas se limitan a la lucha por la democracia electoral. Se mantuvieron prácticamente al margen  de la huelga de los estibadores y crearon eslóganes del tipo "abajo la hegemonía de los constructores", "no a la colusión entre el gobierno y los negocios", "el gobierno para el pueblo, por la mejora de las condiciones de vida de la gente" simplemente como una forma de promover el concepto de una democracia pluralista, limpia.

Esto demuestra la debilidad de los liberales. Sólo quieren la democracia bajo el capitalismo. Siendo éste su objetivo, guardan ilusiones en los capitalistas locales. No entienden que para mantener el capitalismo con tal desigualdad, los capitalistas necesitan este sistema político antidemocrático. Incluso tienen ilusiones en los burócratas del Gobierno central, pensando que su amenaza con "paz y amor" puede hacerles retroceder. Por otro lado, tienen mucho miedo a ser asociados con la izquierda. Se esfuerzan todo lo que pueden en no molestar a las grandes empresas, y mucho menos unirse al movimiento de la clase obrera. Así llegaron a la difícil situación actual, que se asemeja al refrán chino, "montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar". Se vieron en un aprieto ante el rechazo, por tercera vez, de su demanda y se han visto obligados a tomar la acción directa que tanto miedo y vergüenza les produce. Sin los estudiantes que tomaron una acción audaz, temían que no tanta gente como se esperaba se uniera a su movimiento. Ahora, ante el temor de la reacción social a la huelga de los estudiantes, anunciaron apresuradamente el lanzamiento de Occupy Central cuatro días antes de su plan anterior.

Los estudiantes como pioneros, y la intensificación del movimiento

Los estudiantes, como se ha visto en muchos precedentes históricos, han saltado por encima de las cabezas de los dubitativos liberales y han tomado el liderazgo del movimiento. El 22 de septiembre, los estudiantes de distintas universidades y colegios iniciaron la huelga. El mismo día, más de 13.000 participaron en una manifestación. Como CY Leung, el jefe ejecutivo de Hong Kong, no emprendió el diálogo con los estudiantes en 48 horas, según lo exigido por éstos, alrededor de 4.000 personas participaron en una manifestación no autorizada hacia la sede del Gobierno con el fin de "buscar" a Leung. El 26 de septiembre, alrededor de 1.500 estudiantes de escuelas también se unieron a la huelga, a pesar de la inmensa presión ejercida por las escuelas y familias.

Esa noche, después de la asamblea de miles de estudiantes, alrededor de 50 estudiantes decidieron retomar la Plaza Cívica, adjunta a las dependencias del Gobierno, la cual se considera como un punto central de las protestas en Hong Kong, pero ésta permanecía cerrada desde julio. Se detuvieron a 61 estudiantes, incluyendo a Alex Chow – Secretario de HKFS y Joshua Wong, el convocante de 17 años de Scholarism, otro grupo principal de los estudiantes activistas que organizaron la huelga. Otros 30 estudiantes resultaron heridos. Y la ocupación de la Plaza Cívica fue declarada ilegal y, por lo tanto, amenazada por la represión policial.

La detención de los estudiantes y la reacción del Gobierno han añadido más leña al fuego. Cuando la policía trató de cerrar las carreteras alrededor del área e instó a los manifestantes a volver a sus casas, el número de manifestantes ascendió a cientos y decenas de miles. Muchos vinieron vestidos con ponchos y gafas protectoras, lo que significa que están preparados para luchar contra el spray de pimienta y hasta los gases lacrimógenos de la policía. La policía utilizó gases lacrimógenos y balas de goma de forma intensa para dispersar a los manifestantes y mostraron pancartas diciendo ¡"utilizaremos balas de verdad si los manifestantes no se van"! Pero esto sólo despertó más su ira y determinación. Más de 120.000 personas salieron a las calles en el momento álgido de la protesta, pese a la amenaza del gas lacrimógeno y las balas de goma.

La HKFS anunció que organizaría una huelga estudiantil a gran escala en Hong Kong si el gobierno no respondía a los cuatro puntos de sus demandas y haría un llamamiento a los trabajadores y las pequeñas empresas para organizar una huelga para el 29 de septiembre. Sus cuatro demandas incluyen:  reabrir la carretera Tim Mei y la Plaza Cívica; la dimisión del Director Ejecutivo Leaung Chun-Ying; la retirada del Anuncio del 31 de agosto de la Comisión Permanente del Congreso Nacional del Pueblo; incluir candidaturas públicas para las elecciones.

Rápidamente, ganaron el apoyo de docentes y trabajadores. El Sindicato de Profesores profesionales de Hong Kong convocó una huelga a partir del día 29 en apoyo a los estudiantes y para condenar al Hobierno de Hong Kong y la policía. Y la Confederación de Sindicatos de Hong Kong (HKCTU), que fue el principal sindicato en la huelga de los estibadores y en la reciente huelga de socorristas, también convocó a la huelga a todos los trabajadores de Hong Kong para el día 29, en protesta por la decisión del Congreso del Pueblo, así como por la brutal represión de las protestas pacíficas por el Gobierno de Hong Kong.

La huelga estudiantil no sólo ha sacado a la luz a una nueva capa de jóvenes radicalizados, sino que también ha inyectado nueva energía en el movimiento democrático. Ante el impulso creado por los estudiantes de un movimiento de masas, que los liberales no podían imaginar, Tai anunció el lanzamiento temprano del movimiento Occupy Central el 27 de septiembre. Pero los estudiantes no confían en esto. Un par de citas de una reciente entrevista con líderes estudiantiles son muy elocuentes: "ahora Occupy está solamente siguiendo a los estudiantes" y "hace más de un año [desde que Occupy Central se puso en marcha] pero no ha pasado nada". Es particularmente alentador ver que los estudiantes están activamente girando hacia la clase obrera y que los sindicatos están conscientemente colaborando solidariamente con los estudiantes. 25 años más tarde del movimiento de la Plaza de Tiananmen, los estudiantes han aprendido una lección importante de sus precursores.

El camino a seguir

La escalada del movimiento durante el fin de semana ha transformado el movimiento democrático en un movimiento multitudinario. Tras la convocatoria de la HKCTU a la huelga general en apoyo a los estudiantes, los trabajadores ya han aprovechado para tomar la batuta de los estudiantes. Anteriormente, los trabajadores no se habían sentido atraídos por el movimiento democrático debido a la limitación de sus reivindicaciones democráticas. Ahora los trabajadores han salido a la calle, principalmente como reacción a la represión policial violenta y en apoyo a los estudiantes.

Hay un potencial enorme para llevar el movimiento hacia un nivel superior. En el proceso de organizar la huelga general, la clase obrera de Hong Kong utilizará la fuerza y experiencias que consiguieron en las luchas anteriores, para lograr mayores niveles de organización y unidad y aumentar su conciencia a través de debates y luchas contra la represión. Si la huelga general se lleva a cabo con éxito, sería la primera huelga política en décadas, que no sólo permitiría a la clase obrera ver el poder que tienen en sus manos, sino también plantear la cuestión del poder ante los capitalistas y burócratas de Hong Kong y China continental.

Para hacer posible este potencial, es importante que esta lucha se vincule directamente con la lucha por mejores salarios, mejores condiciones de trabajo, mejores leyes laborales, etc.. Como hemos explicado anteriormente, lo que los capitalistas y los gobiernos de Hong Kong y China continental temen, no es a los estudiantes o los liberales, sino más bien a la inmensa clase obrera, de Hong Kong y China continental. Lo que están negando no es sólo los derechos democráticos, sino cualquier oportunidad posible para la lucha de la clase obrera de encontrar una expresión política y aprovechar la ira entre las masas para su lucha. Es por ello que la clase obrera debe dirigir esta lucha.

Y para los trabajadores de Hong Kong, esta lucha por el sufragio universal genuino, que se ha apoderado de los estudiantes, es sólo el principio. Como se demuestra en Taiwán, Estados Unidos y muchos otros ejemplos de los llamados regímenes democráticos en el mundo, la democracia electoral no puede solucionar los problemas que les afectan, es decir, la desigualdad, las costosas viviendas, la falta de empleos y la incapacidad de los ciudadanos para tener una voz en la política. Sin el poder para tomar decisiones en la economía, no es posible para las masas controlar realmente la sociedad. Por lo tanto, la única manera de garantizar que tengan voz en la economía y la política es a través de socialismo – una economía planificada y controlada democráticamente.

Otra de las tareas urgentes para los trabajadores es superar la debilidad del movimiento actual vinculándose a la clase obrera y a la juventud de China continental. Mientras que el movimiento busca solidaridad en todo el mundo, ha descuidado construir la solidaridad con la población de China continental, lo que debería ser una prioridad en su agenda. Esto es debido en parte a la dificultad de las condiciones objetivas, debido a la censura y distorsión de todos los informes sobre el movimiento de Hong Kong, habiendo cortado incluso, temporalmente, las conexiones móviles con Hong Kong.

Pero esto también refleja el elemento nacionalista dentro del movimiento. La reciente decisión del Congreso del Pueblo ha sido vista por muchas personas en Hong Kong como la quiebra definitiva de la idea de la "democracia después de la entrega" y la traición total del Gobierno central de la promesa e convertir el sufragio universal en ley orgánica. Esto da espacio para el reciente aumento del nacionalismo en Hong Kong, especialmente entre los jóvenes. El caso más extremo es el movimiento de independencia de Hong Kong, que promueve la idea falsa y reaccionaria de que Hong Kong estaría mejor bajo el gobierno colonial británico.

El nacionalismo puede verse también en el uso confuso del concepto de "anti-colonización", uno de los principales lemas de la declaración del HKFS en la convocatoria a la huelga estudiantil. Por "colonización" quieren decir el sistema en el que se da una fuerte connivencia entre las empresas y el Gobierno y una alta desigualdad, y en el que las masas están excluidas de la política. Esto no es 'colonización', sino más bien la forma particular del capitalismo en China.

En China continental, las personas sufren la misma connivencia entre las empresas y el Gobierno, los mismos altos niveles de desigualdad, la misma exclusión de las masas de la política que en Hong Kong; de hecho, ¡tienen menos derechos y libertades! La clase obrera y la juventud al otro lado de la frontera están igualmente insatisfechas, si no más, con el mismo sistema y están dispuestas a luchar. Y cuando se levanten, los capitalistas y el PCCh temblarán de miedo. Sólo entonces será posible hacer un cambio a este sistema en China continental y en Hong Kong.

El movimiento en Hong Kong puede servir como la chispa que encienda el movimiento en el continente. Es por ello que los medios de comunicación están explotando los elementos nacionalistas del movimiento de Hong Kong para separarlo de la población de China continental. Por lo tanto, la clase obrera y la juventud de Hong Kong necesitan consciente y constantemente luchar contra el nacionalismo en el movimiento, hacer un llamamiento a los trabajadores y estudiantes a través del estrecho que separa la isla de Hong Kong de China continental para unirse a la lucha contra los mismos capitalistas y sistema capitalista opresor.

La "era de la desobediencia civil" en Hong Kong ha llegado con las heroicas acciones tomadas por los estudiantes. La clase obrera de Hong Kong ha salido a la palestra y está a punto de jugar un papel principal. La lucha por el sufragio universal es sólo el comienzo de la lucha contra este sistema y por la democracia obrera genuina.

• Solidaridad con los estudiantes y los trabajadores de Hong Kong.

• Auténtico sufragio universal en Hong Kong. Derechos democráticos plenos en China continental.

• ¡Por la unidad de la juventud y de la clase obrera de Hong Kong y China continental sobre la base de un programa socialista!

• ¡Por la democracia obrera genuina! Por el socialismo!

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[1] 12 miembros elegidos por los Colegios Electorales que consta de todos los miembros de las Juntas de Distrito, el Consejo Urbano y el nuevo Consejo Regional; 12 por las Circunscripciones Funcionales que son seleccionados principalmente por los grandes grupos de élite; 4 miembros oficiales y 22 nombrados por el Gobernador.

 

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