Pagina principal Internacional Asia Negociaciones con los talibanes en Pakistán: Charlando entre ellos

Negociaciones con los talibanes en Pakistán: Charlando entre ellos

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Las muy afamadas conversaciones con los talibanes han comenzado con pleno brillo en numerosos programas de televisión, como si un milagro estuviera a punto de ocurrir. El comité gubernamental ha salido diciendo que las 'conversaciones' se celebrarán en el marco de la Constitución, mientras que los representantes de los talibanes han exigido, como condición previa, que las negociaciones se harán sin condiciones.

 

taliban pakistanEs bastante sorprendente que los 'talibanes' no incluyeran a Shahbaz Sharif o Rana Sanaullah – como sí hicieron con Imran Jan – en la lista que los representaría en las "conversaciones de paz" con el gobierno. Los dos primeros son dirigentes de la Liga Musulmana que gobierna actualmente Pakistán, y el último (Imran Jan), famoso excampeón mundial de cricket, es el actual líder de la oposición laica y liberal.

Aunque Imran Jan agradeció el gesto,  él  no podía seguir adelante y batear para los 'talibánes'. Él era muy consciente de la inutilidad de estas conversaciones de paz, en una situación en la que actualmente el Estado, el sistema y las entidades políticas están en una profunda crisis.

La inclusión de Imran en la comisión de los talibanes era una vergüenza para sus partidarios pequeños burgueses liberales y empañaba su imagen como modernizador. Un resultado de esto ha sido la limpieza de toda la niebla que rodea  a Imran. Ahora se ha revelado delante de las masas que ha sido acicalado políticamente e ideológicamente por los fanáticos islámicos, principalmente por los Jamaat  e Islami.

Las muy afamadas conversaciones con los talibanes han comenzado con pleno brillo en numerosos programas de televisión, como si un milagro estuviera a punto de ocurrir. El comité gubernamental ha salido diciendo que las 'conversaciones' se celebrarán en el marco de la Constitución, mientras que los representantes de los talibanes han exigido, como condición previa, que las negociaciones se harán sin condiciones. En realidad, los propios comités no son más que una fachada. Los miembros de ambos comités vienen de la derecha religiosa e ideológicamente todos ellos pertenecen a tendencias que nunca han conseguido más del 5% de los votos - incluso en los resultados manipulados de las elecciones estatales. En realidad, lo que está sucediendo es que los representantes de una minoría reaccionaria de la clase dirigente están hablando entre sí. Todos están de acuerdo con la aplicación de la sharia [la reaccionaria ley de justicia islámica], la única diferencia es la interpretación y la versión de la misma. Y hay tantas ...

El Jamaat e Islami, JUI y otros partidos religiosos relevantes han proclamado que la sharia está de acuerdo con la Constitución y exigen su plena aplicación. Pero otras facciones más radicales están haciendo eco de una versión mucho más dura de los talibanes para que sea aplicada, con la coronación  del  Mullah Omar como Emir Al Mominín y  el Mullah Fazalullah como Califa  del nuevo Emirato Islámico de Pakistán. En la medida que esta pequeña riña continua en los lujosos palacios estatales, la feroz campaña de atentados terroristas de los 'talibanes' continúa sin disminuir, matando y mutilando a la gente común e inocente de esta tierra. Esto en sí mismo es una prueba del carácter espurio y engañoso de estas conversaciones de paz.

Este ejercicio es una farsa, incluso reconocido por los estrategas serios del imperialismo y del capitalismo. En su último número, la revista The Economist escribió con un desprecio cínico: "Pakistán sufre este tipo de violencia implacable que cualquier esfuerzo de paz parece que vale la pena intentarlo... los candidatos de ambos lados carecen de autoridad. Los talibanes presentaron unos rígidos tipos religiosos sin embargo, ninguno de ellos era miembro de TTP [Coalición de grupos talibanes pakistaníes. NdT]... posiblemente las negociaciones podrían comenzar, aunque aún no está claro sobre qué... Pero el fracaso crónico de Pakistán es precisamente  la debilidad del mandato del Estado. Cediendo  más espacio a los extremistas se desataría  más violencia, y no al contrario... Si las negociaciones siguen adelante,  una ruptura sigue siendo más probable a que tengan éxito" . A pesar de sus declaraciones engañosas, la mayoría de los participantes en estas conversaciones son plenamente conscientes de su inutilidad. Abusando  de espacios gratis al aire, estos fundamentalistas de derecha están planteando su propia agenda oscurantista y están construyendo sus influencias políticas y personales. Algunos de estos " negociadores " están acusados ​​de crímenes atroces contra las mujeres. Por ejemplo, el mulá de la mezquita Lal, que era un protegido del vicioso dictador Zia ul Haq, ha estado  instigando una violencia y terror brutales en Islamabad por medio de la organización de las mujeres en brigadas vigilantes que hacen cumplir la Sharia a través de los pogromos contra las mujeres. El enorme arsenal de armas que se encontró en la mezquita Lal, decía mucho acerca de las intenciones y la mentalidad reaccionaria extrema de las creencias de este clero despótico. Al tratar de decidir la forma de vida de la sociedad y la imposición de leyes draconianas sobre la vida personal y privada de los individuos, estos reaccionarios están tratando de hacer retroceder a la sociedad a tiempos pre- medievales de ignorancia y barbarie.

Los  continuos ataques terroristas llevados a cabo durante las conversaciones ha roto el mito fabricado y promovido por las agencias estatales y la elite política, de que los talibanes forman un todo unificado, centralizado y organizado. Estos grupos terroristas, señores de la guerra y  sectas fundamentalistas continuamente se dividen, cambian lealtades y se convierten en amigos y adversarios. Todo esto lo llevan a cabo realizando actividades delictivas para conseguir miles de millones de dólares en el mercado negro, que ahora es el doble del tamaño de la economía formal. Estos grupos también tienen vínculos con diferentes potencias imperialistas internacionales y regionales que los financian, compran  y utilizan para sus propios intereses. En una reciente entrevista en la televisión, uno de los políticos más astutos de Pakistán, el erudito religioso Maulana Fazal ur Rehman, soltó la lengua cuando dijo que "la clave para el destino de estas conversaciones se encuentra en el Cuartel General“, sede del ejército de Pakistán. Asimismo, aseguró que pensaba que se están haciendo preparativos para una operación importante por sectores de altos mandos de las fuerzas armadas.

Los imperialistas estadounidenses fabricaron la millonaria yihad a finales de 1970. Fue la mayor operación encubierta de la CIA jamás vista. Las agencias de inteligencia de Pakistán y Arabia Saudita reclutaron fanáticos religiosos y dieron apoyo logístico a esta insurgencia contrarrevolucionaria contra la revolución Saur de Afganistán de 1978. Establecieron la producción de heroína y redes criminales para financiar esta yihad. Esto creó una economía paralela, que ha crecido a un ritmo de un 9% anual. Alrededor de este mercado negro masivo estos grupos islámicos han desarrollado intereses que entran en conflicto más que a menudo. Esta economía canalla creó caudillos sin escrúpulos y vigilantes fanáticos que terminaron  siendo denominados “talibanes”.

Tal es la complejidad de este conflicto destructivo que ya no puede ser controlado por los mentores de los grupos fundamentalistas. Es casi imposible que el Estado y el sistema actual domestiquen  o unan a estos monstruos de Frankenstein. El  capitalismo no está en condiciones en absoluto para desarrollar todas las regiones, e industrializar y crear puestos de trabajo para los jóvenes. Así que si el acceso de estos talibanes  a las ganancias fáciles a través de actividades terroristas cesa ¿cómo van a sobrevivir? Los jefes de los grupos utilizan su poder para chantajear, extorsionar y disfrutar de la delincuencia, con enormes ingresos. Sin la eliminación de la infraestructura económica de la yihad o del terrorismo,  resulta sólo un engaño y una ilusión poner fin a esta conflagración a través de "conversaciones de paz" o, para el caso, a través de una operación militar. La existencia de Pakistán depende de este ciclo económico puesto en marcha por el mercado negro y la corrupción. ¿Cómo puede un Estado, que está en sí mismo profundamente enredado en esta orgía de sangre y dinero erradicar jamás estos males?

 

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