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Honduras: Lucha estudiantil, represión y levantamiento de masas

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En marzo de 2015 nuevamente resurge el movimiento estudiantil, en este caso los estudiantes de secundaria abanderan la lucha. El actual Ministro de Educación, Marlon Escoto, en los intentos de implementación de nuevas normativas educativas supuestamente buscando una calidad  de educación, decide implantar una expansión en los horarios de clase de las masas estudiantiles. Esta fue la gota que derramó el vaso.

La desigualdad de ingresos y la pobreza han crecido en forma exponencial, impulsada por años de malos y fallidos gobiernos en los cuales el despilfarro, ineficiencia, contubernios políticos y grupos de poder desperdician recursos por falta de conciencia y ambición de poderes económicos; poniendo así en detrimento el bien común y el desarrollo sostenible. De esta manera la corrupción crece poco a poco y  pone a las clases proletarias en proceso de extinción.

Dentro del campo educativo son todos los factores socio-económicos degradantes, como la pobreza y la criminalidad, los que han permitido que la educación haya ido decayendo. No son 200 días de clase los que abren la mente de los estudiantes para visionar una mejor proyección de desempeño académico, ni tampoco la expansión en los horarios de clase. Mientras no se solucionen toda una serie de problemáticas sociales no habrá un cambio sustancial en la educación.

Honduras se ha convertido en uno de los países más violentos del mundo, pero en la actualidad los niveles de delincuencia, que tienen como raíz la pobreza, son bajos comparados con la inseguridad que el mismo gobierno de Juan Orlando Hernández ha creado en sus campañas de represión e intimidación contra las plataformas de lucha social. Es necesario acabar con la violencia proveniente del crimen y del Estado.

El campo educativo no debe someterse a una formación programada de ante mano, por el contrario, debe ser enfocada en la libertad de pensamiento y divulgación de ideas para la emancipación de los pueblos.

Otro de los factores que no permiten el buen desarrollo educativo es la pobreza, y por ende la desnutrición, que deriva de la carencia de oportunidades laborales para las familias hondureñas y de los altos niveles de explotación de quienes cuentan con un empleo. 7 de cada 10 personas se encuentran en estado de pobreza, obligando de forma indirecta a la población a buscar alternativas de subsistencias para poder permitirles a sus familias salir adelante.

Lucha  y represión

Honduras pasa por una gran ola de criminalidad, crisis económica, crisis alimentaria, desempleo, desigualdad e impunidad. A pesar de las políticas de desarrollo fallidas por parte del gobierno Hernández, reina una incertidumbre en todas y todos los hondureños siendo estos sumisos ante la realidad coyuntural, estos han decidido acoplarse a la cruda realidad social en que se encuentra la población en general. 

En Honduras la elite de mayor fuerza económica no se ve impactada gracia a la gran brecha de desigualdad, por otro lado aún se encuentran grupos emergentes e insurgentes que, a pesar de la gran represión que se vive en el país, arriesgan hasta su vida para reclamar justicia a este orden tirano y salvaje, llamado capitalismo, dictado por el consumismo y explotación transnacional. 

Las luchas iniciaron desde los salones de clase donde el alumnado presenta su inconformidad ante la aplicación del una nueva reforma que implicaba la extensión del horario de clase. Esta medida fue impuesta por el Ministro de Educación, quien respondiendo a intereses egoístas y acomodados de las elites de poder impuestas por este Sistema Económico Capitalista quien dirigido por  Juan Orlando Hernández; tiene en proceso la instauración de políticas de gobierno desfavorables a las mayorías. Los estudiantes rápidamente mostraron otros problemas educativos, como la ausencia de una infraestructura adecuada.

Las autoridades educativas, haciendo caso omiso a la inconformidad manifestada por los estudiantes, dan inicio nuevamente, como siempre lo ha dictado este sistema opresor, a las intimidaciones. Intimidaciones que no amedrentan a los secundaristas y es ahí donde está el detonante de la lucha estudiantil en diferentes centros educativos de diferentes regiones de la Capital. Ni siquiera permitían un acuerdo de dialogo las autoridades de Educación para poder remediar tal situación que día a día aumentaba y pasaba a otra faceta de lucha, y ahora con apoyo de Universitarios Organizados.

Días después  de mantenerse la lucha por la restauración de los horarios normales de clase se comienza a observar que son los estudiantes nuevamente los protagonistas de las portadas de los medios de comunicación, los cuales como herramientas principales de manipulación a manos del sistema, bombardean al pueblo con noticias negativas, satanizando de esta manera la lucha.

Y como ya sabemos el gobierno sin pensarlo tanto, al sentirse amenazado por la juventud pensante, acude a otra de sus mejores herramientas: las torturas y asesinatos de dirigentes del movimiento, y es que en menos de 3 días aparecen muertos y con marcas de torturas tres estudiantes involucrados en las manifestaciones. Para agudizar la situación también aparece muerta, cerca de uno de los institutos, una niña de 13 años. Ella el mismo día de ser asesinada se manifestó públicamente ante los medios de comunicación con gran ímpetu culpando al gobierno Hernández de todos los impedimentos en el buen desarrollo del sistema educativo.

Ha sido pues esta una de las tantas razones para que la población en  masa se levante nuevamente en protesta contra este gobierno servil de los intereses del Imperialismo. El Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) en compañía del Partido Libertad y Refundación (Libre), hicieron un llamado a las calles a protestar el pasado 27 de marzo, en contra de los atropellos a los estudiantes  ya que le están asestando un duro golpe a la educación pública y a la libertad.

El coordinador general de Libre, Manuel Zelaya, expresó en su discurso el rechazo total ante estas medidas inapropiadas e inhumanas no solo para los estudiantes sino para el pueblo en general de la siguiente forma:

“El Estado paralelo prácticamente nos ha impuesto una agenda de crimen, de muerte, de explotación y de dependencia y que es paradigmático que una niña de 13 años reclame pupitres, reclame derechos y que después, el mismo día, sea asesinada brutalmente... El reclamo de los derechos en Honduras se ha convertido en un delito”. 

“Libre exige se respete las libertades civiles y los derechos de los estudiantes y que se desarticulen los escuadrones de la muerte. Exigimos el cese de la represión al movimiento estudiantil y el fin del asesinato de nuestra juventud”.

Después de la masiva manifestación se demostró nuevamente una postura firme del FNRP y de Libre de continuar al lado del pueblo. Como resultado de las luchas se paralizó temporalmente el decreto que expandía el horario de la jornada de clases, con el fin  de restaurar a normalidad las actividades académicas. Esto es un paso adelante, reflejo que la lucha sirve. Pero solo es un paso, ellos quieren que regrese la paz para después continuar con sus ataques. Es necesario mantenernos alerta, mejor organizados y luchando por que haya recursos suficientes para una educación de calidad con profesores bien pagados y una infraestructura adecuada. También es necesario acabar con las lacras de la pobreza y creciente violencia que afectan a todo joven de familia obrera o campesina. 

Este Estado, al que critica correctamente Zelaya, sirve para defender los intereses de los oligarcas y capitalistas que explotan al pueblo y lo mantienen en la miseria, no dan oportunidades dignas de estudio siendo el caldo de cultivo para el desarrollo de la delincuencia. Pero los criminales no solo son las pandillas, son ante todo esos oligarcas e imperialistas que tienen su aparato organizado de violencia llamado Estado, que usan para reprimir las luchas de obreros, campesinos y estudiantes. La lucha es para que no haya nunca más un estudiante o trabajador muerto y para que haya real igualdad. Por eso nuestra lucha a largo plazo es por acabar con el capitalismo y su Estado, construyendo una sociedad socialista, democrática e igualitaria y un Estado de los trabajadores que defienda los intereses de la mayoría que somos el pueblo humilde de honduras.

Por ello hacemos un llamado a los pueblos de América Latina  y del Mundo a manifestar su rechazo total a este sistema capitalista opresor, que se encarga del lucro de unos pocos y que destruye las oportunidades de las mayorías a coste de sus propios beneficios y a la vez a luchar por una sociedad justa y equitativa donde el bienestar social  sea el complemento para la conformación de una plataforma de hermandad y desarrollo; y el humanismo sea el eje de sostenimiento de un mundo socialista.

 

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