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Argentina: ¿Después del paro del 6 de abril qué?

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En el momento de escribir este artículo, el gobierno de Mauricio Macri había reprimido a los docentes frente al Congreso de la Nación cuando intentaron instalar una carpa itinerante, como también a los trabajadores de la planta que imprime el diario Clarín. Queremos dejar expreso nuestro más enérgico repudio a este gobierno que no titubea en golpear a los trabajadores, encarcelarlos, estigmatizarlos y deslegitimar sus luchas. De manera gradual, va quedando claro  ante los millones de obreros y jóvenes, trabajadores ocupados y precarizados que éste es un gobierno de ricos y para ricos. Sólo derrotando a los capitalistas, expropiando sus fábricas, campos y bancos, podremos salir definitivamente del marasmo que este sistema nos lleva a la mayoría de la población.

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¿Después del paro del 6 de abril qué?

El 6 de abril se llevó adelante el primer paro general de 24 horas contra las medidas y políticas del gobierno de Mauricio Macri, con un acatamiento que ha rondado el 90% en todo el país. Esta medida, también ha soportado el ataque de todo el aparato gubernamental, policía, justicia, etc., con la complicidad mediática de plumíferos a sueldo de todo tipo, argumentando y reproduciendo las palabras del gobierno de los grandes ejecutivos: “que el paro no sirve”. Especialmente se atacó la lucha docente, que lleva más de quince días de huelga, y esos mismos docentes acataron el paro en un 95% tanto en la Provincia de Buenos Aires -Suteba- (sindicato que agrupa a los docentes de todos los niveles y modalidades)así como en diecinueve provincias en conflicto. Esto demuestra -sin duda alguna- una clase obrera de pie, que le dice basta a las políticas de hambre, miseria, desocupación y entrega de los recursos naturales del país.

En las últimas seis semanas, el gobierno de los empresarios fue asediado por múltiples medidas de lucha. Movilizaciones, paros sectoriales, ocupaciones de fábricas, piquetes, etc. y como respuesta la gestión de Mauricio Macri, estigmatiza como “vagos” a los diferentes sectores de trabajadores que se encuentran en lucha, y cuestiona los métodos de protesta como el paro o las movilizaciones por estar lejos de la “modernidad” y el “progreso”. Modernidad y progreso, que fuerzan a convertirlos en sinónimos naturales del desarrollismo liberal y la concentración de la riqueza. Además, intenta dividir a los dirigentes honestos, que existen en nuestras organizaciones de masas, de la base trabajadora acusando de conjunto a las direcciones sindicales de mafiosas y enquistadas en los sindicatos. Pareciera entonces, como si el paro general no hubiese sido arrancado por las bases ante el hastío de las medidas del gobierno. El ataque de mafiosos, también lo hizo extensivo a la política, apuntando directamente a ciertos políticos parlamentarios. En realidad el ataque es a la clase obrera y sus métodos de lucha, única arma contra todos los gobiernos capitalistas que avasallan nuestros derechos.

Este ataque hacia la dirección del triunvirato de la CGT (Confederación General del Trabajo), escindida en 3 centrales sindicales, resulta algo llamativo ya que esta dirección es la que propicia profusos favores a los gobiernos capitalistas, con el objetivo de defender los intereses patronales y sus propios intereses de casta. Curioso en boca de un representante del gran capital como es el Presidente de la Nación, ya que no debemos olvidar que esa misma dirección cegetista a quien señala de mafiosa, es la que viene sosteniendo especialmente a este gobierno como históricamente lo ha hecho con los demás gobiernos que defienden la propiedad privada de los medios de producción. Dirigentes sindicales que han demostrado más de una vez su política de colaboración entre las clases, subordinando nuestros intereses al de los capitalistas. Pareciera que Macri y su equipo patearan, por momentos el tablero, confiados en una fuerza que supuestamente les fue concedida por la movilización del 1° de abril, por la feroz maquinaria mediática adicta y por la crisis de dirección de la clase obrera.

Este conjunto de medidas pone al movimiento de masas, sus cuadros medios, sus direcciones, sus organizaciones sindicales ante un dilema, por un lado, vemos a un gobierno altamente cuestionado y por el otro; vemos al mismo gobierno que cabalga sobre sentimientos que anidan en amplios sectores de masas y genera ante una crisis de dirección de la clase obrera y de los trabajadores aún no resuelta, una situación por demás de compleja ya que se manifiesta cierta adhesión a la acusación hacia las mafias enquistadas en los sindicatos y en la oposición política, por lo menos de manera transitoria y la necesaria superación de esta contradicción en términos de unidad y en la tarea de construir nuestro propio partido de trabajadores.

El gobierno de los grandes ejecutivos no titubea en redoblar la apuesta ya que en momentos de durísimo asedio por parte de marchas, paros y demás medidas de fuerza llevadas adelante por los de bajo, sube la vara en sus objetivos. Ante una amplia audiencia en el Foro Económico Mundial de empresarios nacionales e internacionales, jefes de estado y banqueros, planteó ante el paro del 6 de abril y a manera de provocación: “qué bueno que estemos trabajando”, para luego remarcar que lo que estamos produciendo: “es un cambio cultural basado en un aprendizaje de años que nos llevaron por el camino equivocado y no representan los valores de la Argentina”. En otras palabras, el Presidente Mauricio Macri nos muestra que el empresariado, los capitalistas -blandiendo la bandera que sea-, aprenden de los años y experiencias pasadas, no sólo en economía sino además en política y así doblegar a la clase obrera y sectores populares; rechazando, en definitiva, el discurso demagógico y sí planteando las cosas como son, cabalgando sobre sentimientos de hartazgo de ciertos sectores de la población como puede ser el cansancio trabajadores que ven dificultado su ingreso y egreso al trabajo debido a los cortes de calle.

Esta ofensiva abarca también a los jueces laborales, iniciando juicios políticos contra aquellos que fallaron a favor de los trabajadores bancarios (por sancionar a favor de dar cumplimiento al convenio firmado en su momento con las patronales y que el gobierno desconoció), como también, a los jueces que fallaron a favor de respetar la negociación colectiva nacional docente.

Pero algo peor, es la ofensiva contra aquellos sindicatos que no pudieron ser doblegados en la lucha, como la AGTSyP (Asociación gremial de trabajadores del Subterráneo y Premetro), o el caso de los gremios docentes. El gobierno instruyó a sus ministros para que den comienzo altrámite formal para quitar los derechos de representación y aplicar multas millonarias a estos sindicatos que no acataron la conciliación obligatoria, ¡que también fue frenada por dos jueces! Desconociendo la decisión de la justicia, la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal redobló la apuesta y dio inició al trámite formal para quitarle la personería jurídica a los docentes, de la misma manera que Rodríguez Larreta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a los delegados del metro de Buenos Aires de la AGTSyP.

Acatamiento del paro

El gobierno de Mauricio Macri ha sostenido durante estos dieciséis meses de gestión todo un andamiaje de medidas que recorre varios planos de la vida política, económica y social del país.

Desde el punto de vista económico no sólo les sacó los aranceles a las empresas mineras,las retenciones a todas las exportaciones menos a la soja-a la que le redujo la alícuota en 5 puntos-, levantó el cepo cambiario y en su momento dejó al dólar a 14 pesos, hoy rozando los 16. Los acuerdos arribados con bancos, sectores bursátiles, agro negocios son para el gobierno de Mauricio Macri un fin que desde el principio de su gestión mostró con supina claridad.

Abrió las importaciones en una serie de rubros, medida que implementa de manera gradual y que generó cierres de empresas, sumado a que en cinco meses en el 2016 se cerraron 1686 empresas registradas en el AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) producto de despidos, cambios en la política energética, quita de subsidios a ciertas ramas de la producción, etc.

Se calcula que más de un millón de argentinos, hoy, ha pasado la línea de la pobreza y que hasta julio del 2016 contamos con más de 700.000 despidos en producción, servicios y empleados estatales.

Hay que sumar en el plano social, que los grupos piqueteros hoy comienzan a salir nuevamente a la calle ante el incumplimiento de lo acordado ya que lo destinado al plano social resulta totalmente insuficiente.  La CGT en setiembre de 2016 también llegó a cierto acuerdo con los movimientos piqueteros en función de incorporarlos a la estructura sindical.

Un gobierno con mano dura hacia los trabajadores. Un gobierno que aplica la represión a los piqueteros: "era simbólico demostrar que estábamos decididos a sacarlos", admitió de forma insólita la funcionaria macrista Patricia Bulrrich, porque: "acá hay una batalla cultural y política" y "cuando no hay transportes, hay mucha gente que no va a trabajar"."Un gran desafío sería que hagan un paro general pero con transporte, a ver cuánta gente para".

Son estos motivos en que se apoya el alto acatamiento al paro del 6 de abril, la política de hambre y miseria, de despotismo y represión del gobierno de Mauricio Macri, sin olvidar que esta medida era largamente esperada por los de abajo, y que en la movilización de la CGT del 29 de abril del 2016 resultó un reclamo a viva voz.

Luego del paro lo que consideramos imprescindible es que las organizaciones de primer y segundo grado, como las juntas internas y los cuerpos de delegados, impongan desde abajo un plan de lucha, que dé continuidad al paro, y que tenga como objetivo frenar la ofensiva de los capitalistas que capitanea Mauricio Macri.

Para esto es necesario impulsar asambleas en todas las fábricas, oficinas y lugares de trabajo. Como así también en los colegios secundarios y universidades para unir la lucha de los estudiantes con la lucha de los trabajadores ya que en definitiva, a pesar de que las demandas varían, la lucha es la misma.

El gobierno se envalentona

Pero resulta evidente que el gobierno ha comenzado a transitar un camino sinuoso, producto de su mala lectura de la situación política, ha entrado en una fase de micro clima determinado por la cobertura mediática mostrando una conducta política de envalentonamiento. Cuando decimos que los plumíferos a sueldo de todo color son una “fuerza formidable” para sostener a este gobierno tan cuestionado, estamos diciendo que brindan a los capitalistas un gran aparato que sistemáticamente trabaja durante 24 horas al día, estigmatizando a los trabajadores y resaltando las “virtudes” de la gestión de Mauricio Macri apalancada en una supuesta fuerza emanada de la movilización popular, de la supuesta y masiva movilización del 1° de abril en apoyo a su gestión.

Con estos fundamentos han pegado con palos, gas pimienta, etc., a los docentes frente al Congreso, han reprimido a piqueteros en Panamericana y han intentado detener a los docentes en La Plata, el día 11 de abril cuando intentaban entrar a la Dirección General de Escuelas. Ha comenzado un camino en la escala represiva, en el establecimiento de un Estado para-policial. Un gobierno que se sostiene con el garrote y la cárcel (encarcelando desde más de un año a Milagro Sala) es un gobierno que tiene los meses contados. Y si esto no es así, es por la decisión de la casi totalidad de los políticos parlamentarios que están interesados en que el mismo no caiga.

En qué situación nos encontramos

Toda tendencia genera una contra tendencia, esta ley de la vida se viene constatando en la realidad social y política de nuestro país. Pareciera que el acicate de la derecha -Mauricio Macri- ha jugado como un elemento revulsivo en la situación política. Parecía que el ambiente que venía precedido de paros, marchas, asambleas, tomas de fábricas, etc. y que como corolario se daba el paro del 6 de abril, abría cierto impasse en la lucha de clases. Pero la represión desatada frente al Congreso Nacional por parte de la Policía Federal y con la orden presidencial de desalojar a los docentes, reabrió y reavivó la lucha e incrementó el repudio de amplísimos sectores sociales. Inclusive muchos apologistas de los medios de comunicación tuvieron que salir a delimitarse con Mauricio Macri.

Como señalamos en nuestro documento congresual de abril de 2016, con el gobierno de Mauricio Macri se abre una fase política  de reacción como expresión de la crisis mundial capitalista:

“La historia del capitalismo es la historia de auges y crisis, este ciclo seguirá dándose hasta su final, al igual que una persona sigue respirando hasta su muerte. Sin embargo, además de dichos ciclos, se pueden discernir períodos más largos, curvas de desarrollo y decadencia. Cada período tiene diferentes características que tienen un efecto decisivo en la lucha de clases.

La actual situación mundial se caracteriza por una crisis a todos los niveles: económica, financiera, social, política, diplomática y militar. La principal causa de la crisis es la incapacidad del capitalismo para desarrollar las fuerzas productivas a escala mundial. La OCDE considera que no habrá un crecimiento significativo durante, al menos, cincuenta años (http://www.oecd.org/economy/lookingto2060.htm). Continuarán los períodos de auges y crisis, pero la tendencia general será hacia abajo. Esto significa que las masas se enfrentan a décadas de estancamiento o disminución de los niveles de vida, y la situación será aún peor en los llamados países en vías de desarrollo. Es una invitación en toda la regla a la lucha de clases en todas partes.

Los capitalistas han perdido la fe en el sistema. Están sentados sobre montones de billones de dólares ¿Qué sentido tiene invertir para aumentar la producción cuando no pueden utilizar la capacidad productiva que ya tienen? Una menor inversión significa también el estancamiento de la productividad laboral. La productividad en EE.UU. está creciendo a un escaso 0,6 % anual. Los capitalistas sólo invierten para obtener beneficios, pero eso supone que hay mercados para la venta de sus productos. La razón fundamental por la que no se invierte lo suficiente para desarrollar la productividad es que hay una crisis de sobreproducción a escala mundial.”Entonces señalamos: “La hipótesis que debemos barajar es de un enfrentamiento abierto en las calles contra el gobierno macrista y el imperialismo.”

La oposición

Todo el arco político opositor capitalista juega para y hacia las elecciones Legislativas de octubre. Nadie quiere ni pretende hacer olas, ya que con el estado de ánimo de los trabajadores, el avance sobre sus conquistas, sumado al ambiente explosivo que se respira, ningún sector quiere que la situación se vaya de madres. Nadie del arco capitalista se sale de la raya, tienen ciertas declaraciones de cuestionamiento al macrismo, pero siempre bajándole el tono al debate.

El diario Página 12 del 11/4/2017sostiene que “La represión a los docentes repercutió en el Congreso. Los diputados opositores repudiaron la agresión a los maestros que intentaron montar una “carpa itinerante” y propusieron llevar al recinto el conflicto educativo para obligar al Gobierno a abrir un ámbito de negociación. El Frente para la Victoria (FpV-PJ) y con este tenor también el Frente Renovador, Proyecto Sur y demás expresiones parlamentarias.”

Por su lado, el macrismo a través de sus plumíferos de los medios escritos, nuevamente estigmatiza y deslegitima la lucha docente al señalar que la carpa que se intentó instalar fue una apuesta del kirchnerismo.

En el mismo documento Congresual decimos que “La derrota del peronismo/kirchnerismo y el asalto al poder del gobierno de las corporaciones y las empresas extranjeras, que está rediseñando el Estado, el gobierno y la sociedad como una agencia de los EE.UU., le plantea al peronismo, ya en crisis histórica, un nuevo punto de inflexión ante las masas. El  movimiento nacionalista de masas, de base obrera, ha encontrado en la dicotomía patria o buitres una alternativa de hierro: o entierran todas las  banderas anti-imperialistas y se consagran como socios de Macri y de los EE.UU.; o construyen un nuevo movimiento con las fuerzas de las calles, con la clase obrera y la juventud y construye un polo anti-imperialista. Esta segunda opción implica abandonar, por la base obrera y popular de los K, la apuesta policlasista y dirimir la confrontación con la burguesía nacional y el imperialismo en líneas de clase.”  ¿Será?

La izquierda

La izquierda tiene una enorme responsabilidad ya que las masas, los trabajadores y la juventud vienen haciendo una experiencia, que no termina sólo con el gobierno de Mauricio Macri, sino además con aquellos que son vistos como posibles dirigentes que pueden satisfacer los reclamos de los de abajo.

Dijimos que vamos a un enfrentamiento en las calles, ya lo estamos viviendo. Que se ha agudizado el enfrentamiento entre las clases antagónicas -capitalistas empresarios y trabajadores- y que cualquier gobierno capitalista que pretenda, en este contexto mundial y regional, satisfacer las necesidades más acuciantes y sentidas de los sectores populares y obreros está llamado a manipular la historia y negar las mismas conquistas que se reclaman.

La izquierda no sólo debe organizar y visibilizar los conflictos como lo hace. Debe bregar por la unidad, con aquellos sectores obreros y juveniles que aún abrigan expectativas en direcciones con políticas ajenas al movimiento de masas y sus intereses inmediatos e históricos.

Debe poner en debate la necesidad de una herramienta política de masas, que la misma identifique los intereses de clase y sea un instrumento que sirva para luchar contra los patrones, contra los capitalistas. Debemos construir nuestro partido de clase, nuestro partido de trabajadores.

Esta es la tarea de  los revolucionarios. Manos a la obra.

Luchamos por

1   Salario y Jubilación mínimos equivalente al costo de la canasta familiar.

2   No a los despidos. No a los retiros voluntarios. Ocupación de toda fábrica o empresa que cierre, suspenda o despida. Reparto de las horas de trabajo disponibles entre todos los trabajadores, sin afectar el salario. Defensa de las condiciones de trabajo y jornada máxima de 8 horas.

3   No a la entrega de las riquezas que son patrimonio del trabajo del pueblo. Defendamos a las empresas y propiedades estatales. Control obrero colectivo y democrático. Re estatización de todas las empresas privatizadas.

4   Monopolio estatal de la banca, aseguradoras, transporte, energía, comunicaciones, puertos, acero.

5   Monopolio estatal de la educación. Educación laica, gratuita y científica. Expropiación de todos los establecimientos privados y puesta en funcionamiento a cargo del Estado y mediante el con gobierno de la comunidad educativa.

6   Monopolio estatal de la Salud. Rechazo a toda forma de privatización total o parcial. Expropiación de clínicas, sanatorios y laboratorios medicinales. La salud de la población trabajadora no puede depender de la tasa de ganancia de los capitalistas. Control obrero colectivo de las mismas.

7   Derecho a la vivienda. No a los desalojos. Congelamiento de alquileres que no supere el 10% del salario del inquilino. Entrega de títulos de propiedad a los ocupantes de tierra, conventillos o casas abandonadas. Plan nacional de viviendas bajo control obrero y de los adjudicatarios.

8   Derechos laborales para la mujer, igual salario por igual trabajo. Extensión del período de licencia por maternidad y lactancia sin afectar el salario. Extensión de la licencia por paternidad. Plena estabilidad laboral. Por políticas de planificación familiar. Legalización del aborto, seguro y gratuito. Pleno derecho a la mujer a decidir sobre su cuerpo.

9   Investigación de las fortunas de los gobernantes y principales grupos económicos que operan en el país. Aperturas de sus libros. Abolición del secreto bancario y comercial. Tribunales populares de enjuiciamiento y castigo. La justicia burguesa defiende a los corruptos e inmorales. Jamás los castigará.

10 Unificación en una mega causa de todos los crímenes impunes perpetrados por la dictadura militar. Libertad a todos presos políticos. Libertad a Milagro Sala. Plena vigencia de las libertades democráticas y de organización sindical y política. Plena vigencia del derecho de huelga. No a los arbitrajes obligatorios.

11 Desmantelamiento del aparato represivo.

12 Ruptura con el imperialismo. Desconocimiento de la deuda externa e interna con los bancos y los capitalistas. Expropiación de todas las empresas imperialistas instaladas en el país. Expulsión del imperialismo de Malvinas y del territorio argentino. Frente al Mercosur de las multinacionales oponer la unidad Latinoamericana obrera y campesina.

13 Por la expulsión del poder de la burguesía y sus sirvientes mediante la acción directa y revolucionaria de las masas.

14  Construir nuestro Partido de clase. Construir el Partido de Trabajadores.