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Argentina: Los cambios en el gabinete y los cambios que necesitamos para avanzar

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La presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo recientemente su reaparición, tras 47 días de reposo por la operación de un hematoma subdural. Su aparición pública fue para darles jura a los nuevos integrantes del gabinete nacional tras los cambios anunciados por el vocero presidencial.

Acompañada por una juventud militante que colmó los patios de la Casa Rosada para recibirla, juraron como Jefe de Gabinete: Jorge Capitanich, como Ministro de Economía: Axel Kicillof y Carlos Casamiquela como nuevo Ministro de Agricultura, Pesca y Ganadería.

A su vez, Juan Carlos Fábrega fue puesto al frente del Banco Central e Ignacio Forlon al mando del Banco Nación.
Como dato fuerte también tenemos la salida de Guillermo Moreno como Secretario de Comercio Interior.

Esta nueva serie de cambios se dan como reflejo del corrimiento de votos sufrido en las últimas dos elecciones, que si bien no significaron una derrota, sí han mostrado un retroceso significativo en cantidad de votos. Algo que hemos analizado en nuestro artículos Balance PASO 2013: Profundizar para recuperar terreno y volver a ganar y Balance Elecciones Legislativas 2013 

Lo interesante para reflexionar en esta situación es qué significan estos cambios y qué perspectivas se pueden trazar en relación a ellos.
 
Moreno, el “Lucifer” mediático
 
La salida de Guillermo Moreno, que cumplía funciones en el gobierno desde abril de 2006, puede leerse desde diversas interpretaciones; pero son dos las que parecen tener más peso como para aclarar la cuestión. 

Como primera causa, se debe señalar el fracaso en contener la escalada de precios, elemento que aportó fuertemente para desplazarlo, ya que todos los límites pactados terminaban siendo burlados por el empresariado formador de precios. Algo que pone al descubierto el carácter profundamente parasitario que poseen los monopolios capitalistas en la economía y que por sobre todo deja a la vista que la inflación no puede ser combatida sólo con acuerdos por arriba sino que se necesita medidas políticas más profundas que ataquen las causas directas del fenómeno inflacionario como explicamos en nuestro artículo sobre Control de Precios.

Si bien, en algunos momentos, se consiguió un relativo éxito en contener los precios, en general, el resultado fue negativo siendo los trabajadores y el pueblo pobre los más afectados en sus condiciones de vida.

Como segunda causa, podemos marcar que de alguna manera la intención del gobierno es descomprimir la situación con los sectores medios que ven en Moreno la personificación del diablo en la tierra, sin duda la demonización sistemática del ex Secretario de Comercio fue feroz.

Desde los medios hegemónicos, el funcionario fue el blanco favorito a todo tipo de ataques por sus intervenciones en Papel Prensa y sus denuncias explícitas al Grupo Clarín, que produjeron un especial ensañamiento mediático. La imagen negativa que se iba imponiendo provocaba un alto malestar en las filas de la pequeña burguesía e incluso entre sectores políticamente atrasados de trabajadores. Esto era un costo alto para el gobierno que terminó cediendo.

También es mencionable que el funcionario venía siendo permanentemente denunciado por trabajadores del INDEC agrupados en ATE-CTA que lo acusaban de precarizar y comandar patotas al interior del Instituto Nacional de Estadística y Censos, en una situación con un amplio trasfondo político.

Guillermo Moreno actuó como Secretario de Comercio del Interior e intentó con métodos ajenos a los trabajadores, parar la prepotencia de los empresarios, estos métodos mostraron severas limitaciones ya que de manera burocrática no se puede doblegar a quienes son los dueños de la economía. Sólo la visión de un burócrata, que intenta pegar a derecha e izquierda, - y hasta logra despertar simpatía por sus enfrentamientos con los de arriba-, puede pretender suplantar lo que los trabajadores debemos llevar adelante.

Capitanich, el católico conservador. La economía

El ascenso de Capitanich, se da en un contexto mundial de profunda crisis económica. Es claramente visible los padecimientos que sufren decenas de miles y miles de trabajadores y jóvenes en Europa, EEUU, los países Árabes y China: desempleo masivo, austeridad, pérdida de conquistas en salud y educación, baja de las condiciones de vida de las masas a niveles impensables.

Tampoco los efectos de la crisis mundial se han hecho esperar por estas latitudes. Las medidas para enfrentarla, que plantea el nuevo equipo timoneado por Capitanich, tienen un claro sesgo de austeridad.

Aunque el nuevo gabinete plantee una serie de obras públicas, tratando de seducir a capitales extranjeros para que inviertan en el país, como China, Rusia e India. O que uno de los representantes de la derecha dentro del movimiento, hable de mejorar la competitividad dentro de la cadena de valor, revisar los costos de producción, advirtiendo que no se va a perjudicar ni capitalistas ni trabajadores. En concreto, sostienen que en un mundo en crisis, donde millones enfrentan en las calles la expoliación de las mesas obreras, puede alcanzar con un Estado presente para enfrentar la avaricia de los capitalistas.

En un delicado equilibrio para resolver los grandes problemas que atraviesan al país dicen, que no van a avanzar sobre los capitalistas, ni descargar los costos de una mejor competitividad en las espaldas de la inmensa mayoría de la población; algo imposible de sostener en el tiempo, ya que o se profundizan las medidas políticas económicas o se pierden las conquistas de estos años.

Por otro lado, la oposición vaticina que "Tarde o temprano nos vamos a dar cuenta de que la Argentina dejó de crecer, y si bien la actividad sigue creciendo, no hay duda de que se ha desacelerado más que el resto de los países, fenómeno que demostrará que la política económica acusa un claro problema de identificación hacia 2014-16,  momento en que se asistirá a un escenario de correcciones voluntarias o compulsivas", como sostuvo el director de FIEL.

Es indudable que no hace falta ser muy avezado en economía para darnos cuenta de que ese “equilibrio” es ficticio, los niveles de vida han aumentado escandalosamente: nafta, transporte, alimentos, vestimenta, sufrieron en los últimos meses incrementos que rondan sumados a lo que va del año un 30%.  Mientras que las pautas paritarias planteadas para el 2014 oscilan entre un 15 % y 18 %, muy lejos de la economía real.

Fortaleciendo y recostándose sobre lo más derechoso del Partido Justicialista (PJ) el gobierno sigue intentando calmar a los sectores empresariales que lo acosan enviándole señales de buena conducta poniendo de Jefe de Gabinete a un político amigo de lo establecido, que lleva 6 años al frente de la Gobernación de la Provincia del Chaco. 

Consideramos que esta designación representa un claro mensaje a los que se han ubicado por derecha y que es todo un contrasentido al discurso de profundización. Impulsar y potenciar figuras de la derecha peronista, se termina pagando caro a largo plazo y para muestra, basta ver en lo que se ha transformado Scioli desde adentro o Massa desde afuera.

El fortalecimiento de Capitanich, verdadero caballo de Troya en la filas del campo popular, deja mejor posicionada al ala conservadora del kirchnerismo de cara a 2015 que cuenta también con Scioli.

La ubicación del Chaqueño como un representante de la derecha kirchnerista, no es caprichosa sino se remite al pensamiento y acción del flamante Jefe de Ministros quien no dudó en pronunciarse abiertamente contra el derecho aborto y el matrimonio igualitario. 

Aparte de haber ejercido la jefatura de gabinete durante el nefasto gobierno de Eduardo Duhalde en 2002, este autodenominado “Católico conservador” tiene una buena llegada con la Iglesia y con la Embajada de los Estados Unidos. No podemos olvidar que fue el propio Capitanich el que intentó establecer una base militar norteamericana disfrazada de base “humanitaria” en el Chaco, cosa que fue rechazada por el gobierno nacional, obligando al entonces Gobernador a retroceder.

Es sabida su pasividad ante el desmonte provincial, fomentado por la oligarquía agraria, que empuja la frontera sojera arrasando el impenetrable chaqueño. En 2009 Jorge Capitanich, vetó los artículos 2, 3, 6, 9, y 17 de la Ley Nº 6.409 de Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos de la Provincia del Chaco que intentaba frenar el daño ambiental producido por salvajes desmontes.

Un dato que habla por sí solo es que el grueso de la oposición salió en coro a apoyar al Jefe de Gabinete con personajes de la calaña de Cobos, Macri, Pinedo o Binner mostrándose todos muy a gusto. Más significativo es que no sólo la oposición política dio su beneplácito sino que el propio empresariado le otorgó su bendición repitiendo una y otra vez que: “son muy positivos los cambios del gabinete nacional” 

Kicillof, el “enemigo Marxista”

Con la llegada de Axel Kicillof al cargo máximo dentro del Ministerio de Economía se busca instalar en los sectores populares la idea de contrabalancear el avance del PJ en la figura de Capitanich, al fortalecer a La Campora, organización a la que pertenece el economista y que representa al “Cristinismo” más puro.

Si bien Capitanich y Kicillof proceden de un tronco común que es su paso por el Menemismo y sus lazos son estrechos (ya que han venido trabajando juntos desde mediados de los años 90) estos representan distintas facciones políticas dentro del kirchnerismo, pero la crisis los unifica sobre los objetivos trazados.

De formación Keynesiana, el flamante Ministro de Economía se ha convertido en el blanco de los ataques que buscan desgastarlo desde el primer día. Resulta por demás de burdo la operación de prensa que lo acusa de “marxista” agitando prejuicios y mostrando su propio odio visceral hacia lo que puedan llegar a entender por “marxismo”. Esto muestra a las claras que la burguesía en sus diferentes facciones, conservan aún muy adentro el ensañamiento por el marxismo que mostraron durante la última dictadura cívico-militar-clerical.

Incluso se escuchó a un coro, de políticos y periodistas, que hablaba de la obsolescencia del marxismo, pero para ver cuál es la teoría política que se encuentra verdaderamente obsoleta y caduca basta mirar un mundo con 202 millones de desocupados de los cuales 73.4 M son jóvenes y en donde la pobreza se ha convertido en una epidemia lacerante que no deja de crecer desde el estallido de la crisis capitalista de 2008 (contrastando con la concentración de la riqueza que obscenamente muestra que el 0.7 % de acaudalados concentra el 41 % de la riqueza mundial).

Es sin duda el Capitalismo el que se encuentra en fase de declive y descomposición y no el Marxismo que por el contrario se fortalece cada vez más en aquellos pueblos que se encuentran en plena lucha por su supervivencia.

Los intereses de empresarios, banqueros y terratenientes son antagónicos a los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre. Las perspectivas macroeconómicas muestran una economía en retroceso, que cada vez siente más los golpes de la crisis mundial, donde el gobierno sólo tiene dos opciones: si trata de gestionar el capitalismo en esta fase de crisis se verá irremediablemente obligado ceder a las presiones de la burguesía y la oligarquía porque estos sectores son los que controlan la economía. Esta opción conducirá rápidamente al desprestigio acelerando la pérdida de votos y de base social.

La segunda opción es gobernar para su base social enfrentando a los sectores del poder real avanzando en un plan de nacionalizaciones que permita controlar las palancas fundamentales de la economía para ponerla al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre.

Girar a la izquierda y fortalecerse o intentar conciliar con el establishment y retroceder son las únicas opciones sobre la mesa.

El reciente acuerdo con REPSOL muestra que el camino escogido no es el mejor ya que forma parte del intento de reconciliación del gobierno con el capital nacional e internacional que desde hace tiempo intenta hacerlo desbarrancar y que no cesará en sus embates.

Los cambios que necesitamos (Nuestra propuesta)
 
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Tras la pérdida importante de votos quedó muy clara la necesidad de cambiar el rumbo, pero este cambio no debe tener como norte ceder a las presiones mediáticas ni contentar al Establishment fortaleciendo a quienes son hostiles a profundizar. 

Justamente, el cambio necesario es aquel que ponga en claro que para solucionar los problemas que aquejan a los trabajadores, ya que somos los que principalmente producimos lo que comemos, lo que vestimos, el transporte que tomamos, etc. se debe girar a la izquierda y enfrentar firmemente a los saboteadores y especuladores avanzando en medidas como la nacionalización del comercio exterior, la reversión de todas la privatizaciones, nacionalizar la banca privada centralizando la política financiera y el crédito en una Única Banca Estatal, como así las palancas fundamentales de la economía.

Para recuperar el apoyo perdido hay que materializar lo que se dice de avanzar,  llevando una política que tenga como fin solucionar las postergaciones históricas de los sectores populares y esto solo puede realizarse atacando los problemas raíz.

Se debe avanzar en ampliar la participación democrática de la base en el movimiento para que así se lleve a la práctica la voluntad democráticamente expresada de la mayoría de los militantes en cada lugar de trabajo o estudio, en el barrio o en fábrica. 

Experiencias como Unidos y Organizados como así también la Corriente Nacional de la Militancia mostraron hasta hoy, no estar a la altura de desarrollar un movimiento de bases, y sí, privilegiaron los acuerdos por arriba y que las definiciones que competen a miles y miles quede limitado a la mesa chica.

Estas prácticas, no solo daña a las bases de estas dos organizaciones, sino que plantea una lógica de construcción al resto de los grupos que se encuentran dentro del paragüas del kirchnerismo, que está lejos de las aspiraciones de la mayoría.

Apelamos a la inmensa base social y militante, a los cuadros medios y a las organizaciones políticas sanas, dentro y fuera del kirchnerismo a dar un firme paso adelante y exigir que se profundicen las conquistas logradas y exigir que se termine con aquellas políticas que nos debilitan poniendo en peligro todo lo conseguido desde el 2001 hasta la fecha.

Solo un programa que levante las banderas del Socialismo, que se arraigue en los trabajadores y la juventud democráticamente y saque a las masas del país definitivamente de las penurias que causa un sistema que se encuentra obsoleto, puede ir por más.