El domingo 18 de marzo, la máquina de guerra turca, con el apoyo de las llamadas tropas rebeldes sirias, tomó el control de la ciudad de Afrín, de mayoría kurda, en el noreste de Siria. Por supuesto, mientras los medios de comunicación occidentales estaban ocupados condenando la ofensiva del régimen de Assad contra las fuerzas islamistas en Ghouta, un suburbio de Damasco, no prestaron atención alguna a la brutal embestida contra los kurdos, que nunca han atacado a Turquía.

Después de todo el alboroto, la ruidosa propaganda y las maniobras en Naciones Unidas, el llamado alto al fuego sirio se ha derrumbado de manera repentina, vergonzosa e irrevocable. En realidad, era un aborto que estaba muerto incluso antes de que naciera.

Ayer continuaron por quinto día consecutivo las protestas en todo Irán. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad han adoptado una postura más dura. El quinto día las protestas parecieron haber disminuido ligeramente en tamaño, en parte debido a la creciente represión y en parte debido a la falta de un punto focal tangible para el movimiento. El régimen también ha reducido en gran medida el acceso a Internet y las comunicaciones, y también está claro que no se está informando de muchas protestas, en particular de ciudades y suburbios más pequeños.

Las últimos semanas han visto el comienzo de un nuevo movimiento de la juventud tunecina, casi siete años después del derrocamiento del odiado régimen de Ben Alí, en 2011. Esta vez, el detonante de las protestas en todo el país se produjo con el anuncio de los presupuestos elaborados con las propuestas del FMI. Decenas de activistas han sido arrestados y un manifestante ha sido asesinado. El movimiento "Fech Nastannou?" (“¿A qué estamos esperando?”) es una clara demostración de que haber derrocado al dictador no resolvió automáticamente los problemas de pobreza, desempleo y falta de futuro, que desencadenaron el levantamiento de 2011.

El miércoles, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró que reconocería oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel. Esto revela la verdadera naturaleza de las llamadas conversaciones de paz. En un discurso pronunciado en la Casa Blanca, Trump dijo: "He determinado que es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel. “Si bien los presidentes anteriores hicieron de esto una gran promesa de campaña, fallaron en cumplirla. Ahora, estoy cumpliendo. Mi anuncio de hoy marca el comienzo de un nuevo enfoque al conflicto entre Israel y los palestinos".

En las últimas dos semanas, olas de protestas heroicas se han extendido rápidamente por los  pueblos y ciudades de todo Irán. Esta fue una erupción espontánea de rabia por parte de la juventud de clase media-baja y de la clase obrera contra la pobreza, el aumento de los precios y la indigencia, así como contra la riqueza y la corrupción de la élite iraní, en particular del clero. Se estima que 21 personas han muerto en las protestas hasta ahora y más de 1.700 han sido detenidas. Inmediatamente, los líderes occidentales desde Washington a Londres levantaron un coro defendiendo los derechos humanos del pueblo iraní.

El pasado 21 de noviembre se hicieron públicas dos declaraciones sobre el final de la guerra contra el Estado Islámico en Siria. La primera fue realizada por Vladimir Putin, en una reunión con Bashar al-Assad en Sochi, la segunda la hizo Qassem Suleimani: el general iraní al frente de las Fuerzas Quds (la Guardia Revolucionaria Islámica). Ambos, casi simultáneamente, declararon que "el terrorismo ha sido derrotado" en el país.