Se está armando un gran escándalo por lo que se puede y no se puede decir sobre el Estado de Israel. Especialmente virulenta es la campaña contra el supuesto "antisemitismo" de Jeremy Corbyn en Gran Bretaña. En realidad, se trata de un intento flagrante de silenciar cualquier crítica a Israel y a sus políticas discriminatorias contra el pueblo palestino. A la luz de todo esto, Francesco Merli examina la nueva ley que discrimina abiertamente a los palestinos que viven en Israel, reduciéndolos oficialmente a la condición de ciudadanos de segunda clase.

El pasado 8 de mayo, Donald Trump anunció su decisión de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán. En un discurso lleno de mentiras, distorsiones e hipocresía abierta, anunció que su Administración volverá a imponer el "nivel más alto de sanciones económicas" a Irán.

Estados Unidos y sus "aliados", el Reino Unido y Francia han bombardeado múltiples objetivos del gobierno en Siria en una operación matutina dirigida contra supuestas ubicaciones de armas químicas.Las explosiones llegaron a la capital, Damasco, así como a dos lugares cerca de la ciudad de Homs, dijo el Pentágono. "Las naciones de Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos de América han unido su justo poder contra la barbarie y la brutalidad", dijo el presidente Trump en un discurso a la nación desde la Casa Blanca alrededor de las 21:00 hora local (02:00 BST).

El espectáculo de las celebraciones por la apertura de la nueva embajada de los EEUU en Jerusalén el lunes 14 de mayo contrastó marcadamente con el derramamiento de sangre en Gaza, donde el mismo día fueron asesinados 59 manifestantes palestinos y más de 2.700 heridos por francotiradores israelíes. Como dijimos en un artículo anterior, el movimiento de resistencia masiva de los palestinos en Gaza por el derecho al retorno de los refugiados palestinos de 1948 y contra el bloqueo de 12 años por parte de Israel ha ido creciendo, a pesar de la represión más dura del ejército israelí.

Egipto celebró elecciones presidenciales entre los pasados 26 y 28 de marzo, de conformidad con una concesión formal a la Revolución egipcia en la Constitución de 2014. Esta fue la primera prueba electoral de la autoridad del presidente Al Sisi desde su elección oficial en 2014. A pesar del desprecio risible por la democracia demostrado por Al Sisi y su régimen en cada etapa del proceso electoral, las primeras estimaciones de los resultados indican su rotundo fracaso.