Desde hace varias semanas, y la proximidad del Año Nuevo Lunar, la clase trabajadora en China se ha sumergido en una ola de huelgas económicas, protestas y manifestaciones. Si bien estas luchas varían en términos de escala y combatividad, colectivamente dan una clara indicación de la profundización de la crisis socioeconómica y de la valiente oleada de lucha de clases que está levantándose contra el régimen capitalista.

El 7 de diciembre de 2022, el Estado chino publicó sus "Diez nuevas medidas", un apresurado cambio de su política de " COVID cero" a lo que denominó "contramedidas precisas". En realidad, se trataba de un abandono total de las anteriores medidas rígidas para contener el COVID-19. Según el régimen capitalista del PCCh, las 'Diez Medidas' tienen como objetivo mejorar la "precisión científica" en la lucha contra los brotes "de acuerdo con la situación de la pandemia y las mutaciones del virus".

Después de días de intensas especulaciones y evasivas, la presidenta de la Cámara de Representantes de EE. UU., Nancy Pelosi, aterrizó ayer en Taipei, Taiwán, en un avión de la Fuerza Aérea de EE. UU. Esta provocación temeraria y reaccionaria hacia China por parte del imperialismo estadounidense amenaza con desestabilizar toda la región del Indo-Pacífico.

Apenas un mes después del pomposo 20º Congreso del Partido del PCCh, la ira desde abajo está saliendo a la superficie. La semana pasada, la megafábrica de Foxconn en Zhengzhou, Henan, fue testigo de una confrontación violenta entre los trabajadores y la policía por el robo de salarios por parte de la gerencia, y en los últimos dos días, se han registrado protestas grandes y violentas en muchas ciudades importantes, dirigidas contra las medidas de confinamiento draconianas del régimen, que se han convertido en un foco de descontento generalizado. Como hemos predicho durante mucho tiempo, la profunda crisis del capitalismo chino está comenzando a impulsar a las masas a la acción.

El viernes 8 de julio, unos minutos después de las 17:00 hora local, Shinzo Abe fue declarado muerto. El ex primer ministro de Japón, y uno de los políticos burgueses más influyentes de la última década, no sólo en su país sino en Asia Oriental en general, fue asesinado mientras pronunciaba un discurso electoral a favor de uno de sus compañeros del Partido Liberal Democrático (PLD).

El 20º Congreso del Partido Comunista (PCCh) de China, con el presidente Xi Jinping a la cabeza, ha consolidado aún más el poder del partido-Estado sobre la sociedad. El presidente Xi inauguró formalmente su tercer mandato como líder supremo del país, una hazaña sin precedentes desde Mao en la historia de la República Popular China. Hoy, la cúpula del PCCh se compone en su totalidad por lugartenientes de confianza de Xi.

El sábado 9 de julio, decenas de miles de ciudadanos superaron el caos del transporte para descender a Colombo, la capital. Las barricadas policiales fueron barridas como cerillos, y las masas se situaron ante las escaleras de la residencia oficial del presidente. Y entonces, avanzaron. Las masas, en la marea de su "aragalaya" (lucha), desbordaron repentinamente las vías seguras que la clase dirigente había establecido para mantenerlas al margen de la política.