El sistema capitalista racista se ha cobrado otra nueva tragedia, la vida de George Floyd –que como la de Eric Garner, en Staten Island, terminó con la misma súplica “No puedo respirar”. Su asesinato ha provocado una oleada de protestas, como nunca se había visto anteriormente, en el área de Minneapolis. Ciudades, como Los Ángeles y Memphis, han protagonizado acciones similares.

En las últimas semanas, los medios de comunicación se han hecho eco de una serie de protestas de la derecha contra el distanciamiento social forzado y las políticas de quedarse en casa, en Texas, Michigan, Virginia, Florida, Louisiana y otros Estados.

En la mañana del martes 22 de octubre, Max, un camarada de Fightback (la Corriente Marxista Internacional en Canadá) fue arrestado por policías vestidos de civil frente a su casa en Hamilton. Su familia fue obligada a ver cómo Max era esposado y forzado a subir al coche de la policía.

Declaración del Comité de Redacción de Socialist Revolution – Bernie Sanders abandona la carrera de las primarias Demócratas. Es un golpe duro para millones de personas que esperaban que su campaña ofreciera un camino a seguir, una forma de luchar contra los multimillonarios que gobiernan Estados Unidos. Pero también es un punto de inflexión. Para estos millones de personas, puede ser el la gota que colma el vaso.

Alrededor de 50.000 miembros de la Unión de Trabajadores del Automóvil (United Auto Workers, UAW) se han puesto en huelga en las fábricas, almacenes y oficinas de ingeniería de General Motors en los EEUU. La huelga empezó a medianoche del domingo 15 de septiembre. El sindicato de camioneros (los “Teamsters”), que representa a los transportistas, declaró que respetaría los piquetes y no haría repartos a concesionarios hasta que terminara la huelga. Esta es la primera huelga en GM desde hace 12 años y forma parte de la creciente ola de huelgas y acciones sindicales que empezaron con la huelga de profesores en Virginia Occidental.

Una vez más, la necesidad se ha expresado a través del accidente. Lo sucedido en Iowa revela la naturaleza podrida de la democracia capitalista estadounidense. Este pequeño Estado del Medio Oeste ha ido cobrando importancia política durante los últimos meses, durante los cuales los candidatos han invertido miles de dólares y tiempo en un esfuerzo por ganar impulso de cara a las elecciones de noviembre. Sin embargo, hemos asistido a un caso de incompetencia inimaginable, o sabotaje cínico, dependiendo de las preferencias por las teorías de la conspiración de cada cual.