En las últimas semanas, los EEUU se han acercado a una convulsión revolucionaria más que en ningún otro momento. El asesinato racista de George Floyd por la policía de Minneapolis ha provocado un movimiento de enormes proporciones, desatando el descontento acumulado durante décadas, e incluso alcanzando niveles insurreccionales en muchas ciudades. 

Alan Woods aborda el levantamiento en marcha en los Estados Unidos provocado por el asesinato policial de George Floyd, que se ha convertido en el catalizador de una explosión de ira de los oprimidos en los EE.UU. que ha conmovido a todo el mundo ¿Cuál es el camino a seguir?

Desde la Corriente Marxista Internacional y su sección en el Estado Español Lucha de Clases apoyamos el movimiento en contra del racismo y la violencia policial hacia las personas negras, migrantes o de cualquier otro colectivo.

El sistema capitalista racista se ha cobrado otra nueva tragedia, la vida de George Floyd –que como la de Eric Garner, en Staten Island, terminó con la misma súplica “No puedo respirar”. Su asesinato ha provocado una oleada de protestas, como nunca se había visto anteriormente, en el área de Minneapolis. Ciudades, como Los Ángeles y Memphis, han protagonizado acciones similares.

Estados Unidos está siendo sacudido desde arriba hasta abajo por un movimiento de masas de proporciones sin precedentes. El movimiento ha sido elemental y orgánico, surgiendo con fuerza frente a la brutal represión y a los incontables asesinatos policiales. Más de 200 ciudades han declarado toques de queda y más de 20,000 guardias nacionales han sido desplegado en 28 Estados.

En las últimas semanas, los medios de comunicación se han hecho eco de una serie de protestas de la derecha contra el distanciamiento social forzado y las políticas de quedarse en casa, en Texas, Michigan, Virginia, Florida, Louisiana y otros Estados.