El discurso de Macron del martes por la mañana fue una larga e interminable provocación. Mientras que los chalecos amarillos exigen, como mínimo, medidas inmediatas contra la carestía de la vida, el Presidente habló sobre todo de la situación mundial en el horizonte 2050. No nos ahorró ninguna consideración de "método" ni de "pedagogía". Pero no anunció ni una sola medida concreta. La modulación de los impuestos en función del precio del petróleo no es una medida concreta: es una vaga hipótesis, sin coste y sin plazos.

En Francia, cientos de miles de personas participan desde mediados de noviembre en el movimiento de los chalecos amarillos, a través de múltiples cortes de carreteras, para manifestarse contra la subida de los impuestos sobre los carburantes y, en general, contra la cada vez mayor carestía de la vida. Este movimiento es el resultado inevitable de una crisis económica cada vez más problemática para el actual gobierno Macron; entre los recortes en las ayudas sociales, el aumento de impuestos y otras medidas de austeridad, el movimiento de los chalecos amarillos refleja la asfixia de la población francesa, estrangulada por el estancamiento de los salarios y el aumento continuo del coste de la vida.

Finalmente, después de meses de duras negociaciones, los negociadores del Reino Unido y de la UE han llegado a una propuesta de acuerdo. Sin embargo, todo está cosido con alambres. Todo el infierno está a punto de desatarse. Desde el punto de vista de las grandes empresas, el proyecto de acuerdo no es tan malo, al mantener vinculada la economía británica con Europa. Pero para los partidarios del Brexit del campo Conservador, en particular, se trata de un acuerdo tóxico.

Últimamente, los medios de comunicación burgueses, sobre todo en Europa, se han deleitado con el "milagroso" cambio de suerte de Portugal. Hace apenas siete años, la economía portuguesa estaba al borde del colapso. El país se dirigía hacia el tipo de agitación social que causó una situación pre-revolucionaria en Grecia, y llevó a un enorme movimiento de masas en la vecina España.

La canciller alemana, Angela Merkel, anunció que se retira de la carrera electoral como líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y tampoco será candidata a Canciller [Primera Ministra] en las próximas elecciones parlamentarias alemanas. Esto marca un terremoto político y el fin de una era en la política alemana, ya que Merkel ha sido Canciller desde 2005 y líder de la CDU desde 2001.

 Esta decisión siguió a la fuerte caída de votos experimentada en espacio de dos semanas, tanto por la CDU como por el partido hermanado con la CDU, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU, por sus siglas en alemán) en las recientes elecciones en los estados federales de Baviera y Hesse, hundiéndose en un mínimo histórico, apenas capaces de mantenerse en el poder.

La movilización de los chalecos amarillos marca una etapa importante en el desarrollo de la lucha de clases en Francia. Sin partido, sin sindicato, sin organización preexistente, cientos de miles de personas han participado en las acciones de bloqueo, barriendo de un golpe las pseudo concesiones y las amenazas del gobierno. Una gran mayoría de la población les apoya. 

A menos de 200 días para que el Reino Unido salga oficialmente de la Unión Europea, aún no se ha llegado a un acuerdo sobre los términos de su partida. Theresa May y muchos de sus homólogos europeos esperan con suficientes subterfugios poder llegar a un acuerdo en su próxima reunión en Salzburgo, que consiga la ratificación del parlamento británico. Pero la oposición de hasta 70 diputados conservadores podría ser suficiente para hacer añicos sus propuestas y que el Reino Unido salga de la UE sin ningún acuerdo el 29 de marzo de 2019.