Tal como pronosticaban las encuestas, el Partido Socialista ganó las elecciones a la Asamblea de la República de Portugal del pasado 6 de octubre. Los datos a simple vista indican la aprobación de las políticas del PS de Antonio Costa, pero más allá de los grandes datos, hay otra serie de indicadores que muestran más bien pasividad o hartazgo en partes importantes de la sociedad y en particular, de las clases populares.

¡Que semana! Los últimos cinco días de la conferencia laborista de este año ciertamente han sido una montaña rusa. Pero a pesar de los mejores intentos de la prensa Tory para agriar el estado de ánimo, el sentimiento entre quienes abandonaron Brighton el 25 de septiembre fue sin duda de optimismo y confianza en nuestro movimiento.

Con el gobierno en crisis, los blairistas en retirada y un arsenal reforzado de políticas radicales a nuestra disposición, los militantes de base están preparados para llevar la lucha contra Boris y los Conservadores. El mensaje que salió de la conferencia fue claro: ¡adelante! ¡Estamos listos para una elección!

Después de dos derrotas parlamentarias en dos días, Boris Johnson se encuentra bloqueado en el parlamento. Unas elecciones generales están sobre la mesa. La campaña por un gobierno laborista socialista comienza hoy.

La crisis del gobierno italiano durante las vacaciones de verano se resolvió con el nacimiento de un nuevo gobierno, compuesto por el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y el Partido Democrático (PD). Representa un cambio radical de la situación, provocado por la decisión del ex viceprimer ministro y ministro del Interior, Matteo Salvini, de separarse de la antigua coalición.

Gran Bretaña se encuentra en medio de una profunda crisis, como no se había visto desde hace muchas décadas. Por todas partes hay conmoción. Éste no es el sentir desde algún periódico de izquierda, sino la opinión oficial de la clase dominante británica. En el pasado, los poderosos intereses capitalistas tomaban todas las decisiones. Pero hoy han perdido el control de la situación.

Las elecciones a la Duma de la ciudad de Moscú (ayuntamiento), a pesar de la típica manipulación de votos y artimañas, infligieron una derrota aplastante a Rusia Unida, el partido del presidente Vladimir Putin, en comparación con las elecciones anteriores. La oposición recibió casi la mitad de los puestos en la Duma de la ciudad, mientras que algunos distritos fueron ganados por Rusia Unida, gracias a las medidas burocráticas y las acciones de saboteadores pseudocomunistas. Fue sólo debido a estos métodos solapados que el gobierno pudo mantener el control de la Duma local.

Desde la destitución de Oliver Cromwell del Parlamento de Rump, con las palabras "¡En nombre de Dios, vete!", no se había visto sumida Gran Bretaña en una crisis nacional y constitucional tan profunda.