marcha argentina candidatoLos esfuerzos del Kirchnerismo por cerrar la crisis que recorre a sus organizaciones de base, desde que la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) le levantó el pulgar a un candidato ajeno al riñón K: el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, sólo se ha contenido transitoriamente. La idea de impulsar como Vicepresidente a un candidato de “pura sangre” como Carlos Zannini, no complace ni a propios ni ajenos.

Nos encontramos ya sobre el fin del año 2014, y a medida que nos acercamos al 2015 podemos observar como los sectores más rancios de la burguesía en santa alianza con la oligarquía terrateniente y financiera se encuentran desprovistos de las herramientas que utilizan habitualmente para fogonear el desorden social y atacar al gobierno.

Posición ante la ofensiva de la reacción contra el gobierno y la marcha del 18 de febrero

El conjunto de la burguesía, blandiendo la bandera de la libertad, ataca nuevamente al gobierno en la figura de Cristina Fernández, acusándola de “soberbia”, “personalismo extremo”, “agresivo desparpajo y pedantería”, en definitiva, “imponer su voluntad”. Para la burguesía, esta secuencia ininterrumpida de Néstor y Cristina de Kirchner en el gobierno marcan una línea política de “sometimiento” de la mayoría de la población a los designios de la “injusticia”. Es más, se preguntan “¿qué grado de omnipotencia es necesario para actuar del modo en que lo hicieron el matrimonio Kirchner y sus amigos?”

La presión que sufre el país desde hace meses a manos del imperialismo (Buitres/Griessa/Obama/EE.UU.), junto a la oposición interna, genera un ambiente de que Argentina se encuentra literalmente en el default y al borde del abismo.

La muerte del fiscal Alberto Nisman vinculado, desde 1997, a la causa que investiga la voladura de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) ocurrida en 1994, se enmarca dentro de una operación política que busca golpear al gobierno con claros aires destituyentes.

En el día de hoy tiene lugar un nuevo paro general del sindicalismo opositor, en un amplio abanico que va de derecha a izquierda. No es la primera vez que estos socios políticos coordinan una acción conjunta, como hemos dado cuenta en anteriores artículos, por lo cual si bien el contexto político va cambiando, la centralidad de los argumentos para no sumarse a esta huelga van manteniendo vigencia.