Mexico
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El  12 de agosto, Enrique Peña Nieto (EPN) dio a conocer y entregó a la Cámara de Senadores su propuesta  de reforma energética. Esta es una verdadera declaración de guerra a los trabajadores y a la juventud de nuestro país, significa dejar sin ningún tipo de derechos sociales a las futuras generaciones y dar en bandeja de oro los recursos petroleros y eléctricos a la oligarquía nacional y grandes empresas imperialistas.

La sustancia de la reforma

Como ya se venía anunciando desde meses atrás, lo fundamental de esta reforma es la modificación de 2 artículos de la Constitución mexicana –el 27 y 28- para permitir la intervención del capital privado en la exploración, extracción, transporte y refinación del petróleo.

Hemos explicado anteriormente  que a la inversión privada no le interesa quedarse con la infraestructura de Pemex, sino simplemente participar en el reparto de la renta petrolera y es ahí donde se dirigen los dardos más venenosos de la propuesta, el diario La Jornada reduce a 5 puntos centrales la iniciativa:

“1. Permite al Estado firmar contratos de utilidad compartida con el sector privado cuando así convenga al interés nacional y con ello generar energía más barata para todas las familias mexicanas. La reforma no impulsa o considera contratos de producción compartida. Lo que busca es facultar al Estado para celebrar contratos de utilidad compartida que permita a la nación mantener el control absoluto sobre el petróleo. Con los contratos de utilidad compartida el país se mantiene como único dueño de las reservas petroleras, de la renta petrolera y de Pemex”.

“2. Propone un nuevo régimen fiscal para Pemex. En la iniciativa de reforma hacendaria se propondrá un nuevo esquema de contribuciones para Pemex que será plenamente competitivo conforme a estándares internacionales. En esencia con este nuevo régimen fiscal el Estado mexicano actuará como dueño de la riqueza petrolera con visión de largo plazo y no como recaudador con necesidades de corto plazo”.

“3. Impulsa la reestructuración de Pemex. Reorganización de sus subsidiarias en dos divisiones: Primera, exploración y producción, enfocada a extracción de petróleo y gas. Segunda, de transformación industrial, que incluye el procesamiento del petróleo y del gas en combustibles petrolíferos y petroquímicos. Pemex tendrá mayor autonomía de gestión y un gobierno corporativo eficaz y moderno”.

“4. Plantea mejorar las condiciones de transparencia y rendición de cuentas de Pemex. A partir de la reforma se adoptarán mejores prácticas de transparencia respecto a las obras, las adquisiciones y los contratos de utilidad compartida con particulares que eventualmente realice Pemex. Asimismo, los mexicanos contarán con un adecuado acceso a la información sobre el estado y administración del patrimonio energético nacional”.

“5. Indica reglas de contenido nacional en las compras y proyectos de infraestructura de la paraestatal. Su objetivo es utilizar el gran poder de compra del sector energético como palanca de desarrollo de la nueva política industrial mexicana”.

“En el sector de electricidad se impulsa también que el Estado mantendrá en exclusividad el control del sistema nacional eléctrico, garantizando el acceso de todos los productores”1 (El Subrayado es nuestro).

Como podemos leer, el planteamiento de Peña Nieto es abrir al capital privado, por medió de contratos de utilidad compartida, la renta petrolera. Utilizando una retórica barata se trata de hacernos creer que con esta iniciativa se abaratará la gasolina y  bajará el costo de la luz y el gas.

También nos dice que se cambiará el régimen fiscal de Pemex para ponerlo a la vanguardia de estándares internacionales y velará por un futuro prometedor. Esto se traduce sencillamente en que Pemex pagará menos impuestos al Estado  -porque esos recursos tienen que ir a parar a las manos de los grandes capitalistas privados y con eso se puede comprar tecnología o asesoría externa a empresas privadas y así revitalizar la industria petrolera.

Se dará mayor autonomía a la Empresa para escoger entre los diferentes consorcios internacionales cuál es el más adecuado para invertir en las dos divisiones: exploración y producción; y transformación industrial. En realidad lo único que se indica es que Pemex podrá escoger quién es el que invierte en estas tareas que le correspondería a la paraestatal hacer.

Por último nos dicen que con todo esto habrá menor corrupción y mayor transparencia, algo a todas luces falso.

En lo que se refiere a la electricidad  la reforma simplemente ratifica lo que hasta ahora sucede, se da puerta abierta a que las empresas privadas puedan producir electricidad y esta sea comprada por Comisión Federal de Electricidad, ahora mismo el 52 % de la electricidad que se consume en México es comprada por parte de la CFE  a empresas privadas.

Los argumentos centrales

Los argumentos del gobierno de la oligarquía y títere del imperialismo son los mismos de siempre: no se tiene tecnología para explorar en aguas profundas y esto pone en riesgo la seguridad energética de nuestro país; Pemex está en números rojos y no se puede mantener más en esta situación, se tiene que cambiar su régimen fiscal y permitir la recapitalización de la empresa con incentivos privados; se crearán nuevos empleos y se bajará el costo de las gasolinas y la luz, etc.

La primera idea que surge es la siguiente: ¿por qué, si durante toda la historia de los gobiernos títeres del imperialismo (léase PRI y PAN) todas las reformas en las que se intentó abrir las puertas al capital privado en empresas estatales, esto ha terminado en un enriquecimiento de unos pocos y en grandes desgracias para la mayoría de nuestro pueblo?, ¿hoy es diferente?

En 1982, el Estado contaba con 1155 empresas nacionales públicas, en el periodo de Miguel de la Madrid se remataron 743, Salinas de Gortari dejó solo 200 para 1994. El argumento central de estas privatizaciones era que no eran rentables, que reportaban perdidas y había mucha corrupción, que se necesitaba de la iniciativa privada para recapitalizarlas y que la consecuencia de esto era que bajarían los costos  de los servicios.

Podemos ver solo un ejemplo de lo que sucedió con todas estas empresas. Telmex,  se decía que no era rentable y se remató en 3 mil millones de dólares. En 3 años se recuperó rápidamente la inversión de compra, gracias a los beneficios de esta empresa –que tiene uno de los servicios más caros de todo el mundo- Slim pudo convertirse en el hombre más rico del mundo en 30 años. Al mismo tiempo México pasó de tener 30 millones de pobres en principios de los años 80, a 52 millones en 2013.

Lo que podemos afirmar es que las políticas de apertura de mercado, el remate de las empresas nacionales y la participación de la iniciativa privada en empresas públicas solo han beneficiado a un pequeño grupo de familias que han acumulado una inmensa riqueza a costa del sufrimiento y amargura de nuestro pueblo.

Es por eso que los argumentos, hipócritas y estúpidos de EPN sobre las supuestas mejoras que traería su reforma caen en oídos sordos. La dinámica de la empresa privada es muy clara, invertir para obtener beneficios. Esos impuestos que Pemex va a dejar de pagar van a ir destinados a las ganancias de los capitales privados.

Esa supuesta autonomía para invertir en la exploración, extracción y refinación es simplemente el hecho de ver a quien de las diferentes empresas se les va a regalar nuestro petróleo. El argumento de que bajarán los precios de la gasolina y  la luz es absurdo.

Desde los gobiernos de Calderón y de Peña Nieto se viene subiendo de forma paulatina el precio de la gasolina, se votó quitar el subsidio al pago de luz después de que golpearan al SME y ahora estos mismos individuos- aquí queda muy claro que los dos partidos defienden la misma política anti obrera y pro imperialista-, nos vienen a decir que ahora van a bajar los costos.

Sobre la necesidad que tiene nuestro país de producir más petróleo porque “estamos al borde de un colapso energético” Claudia Sheinbaum contesta en un artículo:

“¿Necesita México producir más petróleo? La respuesta es no. Veamos por qué: a) El petróleo es un recurso no renovable. Por ese solo hecho, la explotación de este recurso debería hacerse de forma racional y limitada. b) El petróleo es una fuente de energía fósil que produce gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático global. Por este motivo a escala internacional el debate central es cómo disminuir el consumo de estos combustibles y no cómo aumentarlo. c) México no requiere más petróleo para su consumo nacional. Actualmente México produce cerca de 2.5 millones de barriles diarios de petróleo, 900 mil barriles menos que en 2004, el año de mayor producción histórica de petróleo en México. Pero hoy por hoy, México necesita, para cubrir la demanda nacional de petrolíferos (producidos nacionalmente e importados), entre 1.9 y 2.0 millones de barriles diarios de crudo (considerando incluso pérdidas). Es decir, producimos 2.5 millones de barriles diarios y necesitamos 2 millones para el consumo nacional. Hacia el futuro, si contenemos el crecimiento de la demanda de petrolíferos a través de una verdadera estrategia de eficiencia energética y uso de otras fuentes de energía (como lo propone la propia Estrategia Nacional de Cambio Climático), la producción de petróleo podría inclusive disminuir. d) A pesar de que México exporta menos crudo recibe más dinero. En 2004 se exportaron casi 1.9 millones de barriles diarios, frente a 1.1 de 2013. En particular, la exportación de crudo a Estados Unidos pasó de 1.5 millones de barriles diarios a 950 mil barriles diarios. Sin embargo, a pesar de esta disminución, por concepto de exportación de crudo México recibió 21 mil 258 millones de dólares en 2004 y 46 mil 788 millones de dólares en 2012, ¡más del doble y récord en su historia!, debido al incremento internacional del precio del barril de petróleo. ¿Entonces, para qué necesitamos producir más? La respuesta resulta obvia frente a estos datos. No es una necesidad nacional, es una necesidad de Estados Unidos"2.

El compañero Andrés Manuel López Obrados ha dado a conocer recientemente cifras que demuestran las mentiras del secretario de energía al demostrar que Pemex no está en bancarrota, sino que es una de las empresas más rentables del mundo, se encuentra en el lugar número 13 de las empresas más rentables de América  y en el 34 a nivel mundial, en México los ingresos son equiparables a las 5 empresas con más ingresos en el país.  Éste es el tamaño del pastel que está en juego

Como se ha venido explicando en la campaña que ha iniciado Morena, los huecos que Pemex dejarían al Estado, sí es que se acepta el nuevo régimen fiscal –hoy Pemex aporta al Estado entre el 35 y 40% de sus ingresos totales por medio de impuestos-  se tendrían que cubrir con un incremento al IVA en los productos que ahora ya se encuentran gravados y pasaría del 16 al 19%, además de extenderse a medicinas, alimentos, libros, educación y transporte público. Esto es un golpe durísimo a las familias de más escasos recursos ya que estos destinan en promedio un 45% de su ingreso a comida y medicamentos. Su repercusión sería inmediata, comiendo menos y muriendo más rápido porque no nos va a alcanzar el dinero para medicinas ni para alimentarnos bien.

Además de estos impuestos el Estado disminuiría de forma drástica el gasto público relacionado a  educación, salud y desarrollo social.

Una respuesta a la altura de las circunstancias

El ataque es de envergaduras gigantescas, la burguesía nacional y el imperialismo consideran esta reforma la joya de la corona, es por esto que el gobierno títere y todas sus huestes actúan al unisonó para defenderla.

Se ha desatado una campaña en todos los medios de comunicación defendiendo los grandes beneficios que se van a obtener, el PAN ha dicho que aunque quisieran más están encantados de poder llevar adelante la reforma. El PRD apenas levanta un leve suspiro de insatisfacción. Ésta era la verdadera razón  del Pacto por México, sumir a todos los partidos en una idea, quien gobierna nuestro país no es tal o cual partido sino el capital. En nombre del capitalismo y sus sagrados intereses todos tiene que renunciar a sus aspiraciones y aceptar dócilmente sus acuerdos porque si no está la amenaza de los recortes de recursos estatales o la represión.

Está claro que en las cámaras de Senadores y Diputados no se puede hacer nada, la respuesta tiene que venir desde abajo y en la calle, ésta es la clave para frenar la  contra reforma privatizadora. Si no somos capases de organizar un gran movimiento que se enfrente claramente al Estado y tome medidas decisivas para frenar esto nos costará la derrota.

La primera premisa es la unidad, no podemos en estos momentos plantear divisiones artificiales del movimiento, sindicatos democráticos, organizaciones indígenas, estudiantiles, sociales, Morena, etc. Todos tenemos que tener un plan único de lucha. Si no logramos integrarnos para luchar juntos, golpear como un solo puño, el movimiento mostrará debilidad al enemigo.

Lo segundo es un plan de lucha, no se puede reducir esta batalla a un mitin y marchas. Hemos tenido en la historia reciente un buen aprendizaje sobre esto. Una marcha o mitin son indicadores de la fuerza del movimiento pero no un fin en sí mismo, tenemos que ir en acenso, sumando a nuestro pueblo al tiempo que tomamos medidas más radicales como la huelga en fábricas y escuelas. Para llegar a este punto, la construcción de comités de lucha o de Morena es fundamental.

Podemos pararnos fuera de las escuelas, las fabricas y mercados y por medio de brigadeo y perifoneo  explicar cómo afectará está reforma e invitar a organizarse, sumarse a la gran asamblea del 8 y además estar dispuestos a cerrar calles, hacer huelgas y tomar edificios públicos. Organizar una gran huelga sería lo mejor para frenarle los pies al gobierno federal.

Esta es la única alternativa, te invitamos a sumarte a nosotros y luchar por esta política.

_______________________ NOTAS

1. Reforma Energética, cinco puntos fundamentales,  La Jornada, 13 de agosto 2013

2. Las verdaderas razones de la privatización del petróleo, La Jornada, 9 de agosto 2013