El 13 de Septiembre, un comunicado de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) publicado en Granma anunció una serie de cambios profundos en la economía del país. Estas medidas son el resultado de la crisis económica que está afectando a Cuba, que ha sido golpeada fuertemente por la recesión del capitalismo mundial. Esto subraya la dependencia de Cuba del mercado mundial y la imposibilidad de construir el socialismo en un solo país.

La revolución Cubana está siendo nuevamente acosada por las potencias capitalistas. Hay una histérica campaña de desprestigio a nivel internacional que vuelve a mostrar el odio de la burguesía a una revolución que, pese a sus errores y dificultades, se ha mantenido en pie y continúa siendo un foco de atracción para los obreros y campesinos de América Latina y a nivel mundial.
Orlando Zapata, un preso que había sido detenido inicialmente por  delitos comunes como estafa, lesiones con arma blanca, violaciones a domicilio y desórdenes públicos, entró en huelga de hambre exigiendo televisión, cocina y teléfono personal en su celda, alentado y manipulado por la contrarrevolución que opera en Miami hasta que finalmente murió al negarse a probar alimentos. Es sin duda lamentable la muerte de este preso pero ello solo ha sido la punta de lanza para desatar la actual campaña contra la revolución Cubana.

 

Uno de los elementos centrales de la teoría marxista sobre la revolución es el necesario carácter internacional de la lucha por la emancipación de la clase obrera y de la construcción del socialismo. Debido a la creciente mundialización del capitalismo y el imperialismo, y a la interdependencia que generan entre todos los países, el sistema que se les oponga y sustituya debe tener dimensiones planetarias.