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Brasil_FLASKO_cartel_estatitazaoSeguimos aquí con la segunda parte de una serie de textos sobre las lecciones que se pueden extraer a partir de las luchas obreras en la ocupación de fábricas en Brasil.

Cada vez más la lucha se va tornando una lucha política

Brasil_FLASKO_cartel_estatitazaoPero en las dos fábricas todo el mundo sabe que las batallas decisivas aún no se han producido. Todo el mundo tiene conciencia de que la batalla decisiva no será con la Policía Militar ni con los Jueces. Será una batalla política con el Gobierno Federal para que él asuma las empresas y salve los 1.000 puestos de trabajo. Y esto va a depender de mucha, mucha movilización. Una victoria en este sentido enseñaría el camino para toda la clase obrera brasileña enfrentada con la quiebra y destrucción del parque fabril en una escala brutal. Además de poner de forma práctica lo que los versos de la Internacional cantan en todo el mundo “Pertenece la tierra a los productores. ¡El parásito deja el mundo! El parásito que te succiona, de lo que nuestra sangre gotea”.

El 13 de diciembre, una semana antes, un Acto Público en Defensa de los 1.000 empleos había reunido millares de manifestantes en la plaza central de Joinville. Un Acto que tuvo la participación de representantes de la Cámara de Vereadores [ayuntamiento], de los parlamentarios del PT, sindicalistas, de la Juventud Revolución y Asociaciones de barrio. El Acto relanzó la campaña de recolección de firmas en la Carta a Lula al mismo tiempo que aprobó el envío de un telegrama a Lula pidiendo que reciba una delegación de los trabajadores para entregar la Carta y discutir la cuestión.

En enero del 2003, comienza la batalla por la audiencia con Lula. Ella pasa por una audiencia con el ahora proclamado gobernador Luis Henrique Da Silveira, una audiencia con el prefecto de Joinville, etc.

Junto con eso, será hecha otra tentativa de realizar la unidad con los sindicatos ligados a la CUT en la ciudad (Mecánicos, Metalúrgicos y Electricistas, que son algunos de los principales). Estos sindicatos se niegan a participar de cualquier actividad, desde el inicio de la huelga. Alegan, falsa y absurdamente, que “no van a participar en nada junto con un sindicato complicado como este de los plásticos y que no es afiliado a la CUT”. ¿Qué quieren decir con eso?

La directiva de los plásticos era dirigida hace tiempo por una banda que desafilió al sindicato de la CUT y le robó al mismo. Acontece que esta banda fue expulsada por una articulación interna de otros dirigentes al final del 2001. Estos nuevos dirigentes pasaron a dirigir el sindicato y desde la huelga están “apoyando”, por lo menos formalmente, el movimiento en Cipla e Interfibra.

Entonces, los sindicalistas de Joinville ligados a la Articulación Sindical no aceptan que algo esté ocurriendo en el movimiento sindical de Joinville fuera de su control. Esto nunca ocurrió antes. Mas, tiene que ver también con el hecho de que estos sindicalistas tienen una orientación política por la que hacen acuerdos con los patrones para la implementación de todo lo que la patronal exige en términos de flexibilización y despido de obreros. Así, desaparecerán del movimiento de los trabajadores de Cipla e Interfibra y están profundamente incómodos con lo que pasa.

En diversas ocasiones fueron descubiertos calumniando a los dirigentes de Cipla e Interfibra y explicando que la reivindicación de la estatización es “cosa de locos e irresponsables”. Estos son los sindicatos que van, en enero de 2004, a apoyar el despido de 1.190 metalúrgicos en la empresa buscando con esta disculpa repulsiva “salvar los 2000 que restan”. Son ellos mismos los que, en mayo de 2003, se van a retirar del Congreso Estadual de la CUT de Santa Catarina (CUT SC) porque no aceptan que el congreso haya aprobado la lucha contra la Reforma de la Seguridad Social y, en su grupo, la Articulación Sindical, no han conseguido definir un metalúrgico como candidato a presidente de la CUT SC (la Articulación Sindical es mayoritaria en la CUT SC).

Pero, la batalla que los trabajadores de Cipla e Interfibra llevan por la unidad es tan evidente y su lucha tan justa que estos sindicalistas se aíslan. La dirección de la CUT SC garantiza la unidad participando activamente e impulsando, política y materialmente, las actividades de la lucha para salvar los 1000 empleos. 

Algunos datos para un balance de 18 meses 

El 1/11/2002 cuando los trabajadores asumieron el control de Cipla, ella estaba en dirección al cierre. Transcurridos dieciocho meses hubo un viraje en la situación de los trabajadores, lo que hizo de alguna forma apartar la amenaza de cierre.

Brasil_Luta_de_ClassesDespués de meses de trabajo para presentar la real situación de la empresa, con la tarea dificultada permanentemente por los ex–propietarios, que evidentemente temían el alcance de una auditoria, en febrero de 2003 se llega al tamaño más exacto posible de la deuda de la empresa. Son 485 millones de reales, siendo que de este total el 75% con el gobierno federal, el 12% con el gobierno estatal, cerca del 1% con el gobierno municipal, 7% con los proveedores, 5% con acciones y deudas laborales con los salarios, aguinaldo, vacaciones, etc. Es un verdadero caos que alcanza fuertemente al mismo funcionamiento de la fábrica.

Portada de Luta de Classes, órgano de expresión de la tendencia
Esquerda marxista, donde colabora Serge Goulart

Pero, con la negociación hecha tras la salida de la Volvo, los trabajadores retoman la producción de la línea material de consumo, cuya producción estaba casi desactivada y no pasaban de 50.000 reales en octubre de 2002. En julio de 2003 responde ya por cerca del 35% de la facturación global. En febrero de 2004 este sector significa el 50% del total de facturación de Cipla.

A continuación varios cuadros de importantes modificaciones de la situación de Cipla desde que los trabajadores asumieron el control:

1. Facturación de Cipla

- Noviembre de 2002: 981.000, 00 reales

- Julio de 2003: 1.850.000, 00 reales

- Marzo de 2004: 2.478.000, 00 reales

2. Salarios al día desde enero de 2003

Pasados los primeros 60 días tenebrosos, para recuperar y reorganizar toda la empresa, los trabajadores pasaron a recibir el salario integral dentro del mes. Se superó así el tiempo en que se recibían 30 reales por semana y se acumulaban salarios atrasados. Deudas y plazos con proveedores fueron renegociados, los plazos rediscutidos con los compradores y los especuladores separados definitivamente.

3. Reducción de los accidentes de trabajo ¡Una gran victoria!

- Enero a Noviembre de 2002: 69 accidentes (14 con apertura de CAT y 55 sin CAT).

- Enero a Diciembre de 2003: 33 accidentes (cinco con la apertura de CAT y 28 accidentes sin CAT).

4. Reducción de Jornada sin reducción de salarios: 40 horas semanales y ¡Sábado libre!

Esta fue una decisión tomada en la Asamblea General de los trabajadores de Cipla el día 9 de abril del 2003. Los trabajadores tuvieron reducción de la jornada de 44 a 40 horas semanales de trabajo, sin reducción de salarios. Para posibilitar esto fue hecha una reordenación del funcionamiento de la fábrica, contando con la creatividad y el conocimiento de su funcionamiento que los trabajadores detentan (y es adormecido, como forma de resistencia pasiva, bajo la bota del patrón). Sólo la reorganización de los tres turnos de la fábrica permitió economizar el valor de 1, 2 millones reales por año en energía eléctrica.

5. Reajuste salarial en la fecha base abril 2003

- En la Cipla e Interfibra, a partir del 1º de abril de 2003, se implementa una reposición salarial de 18, 5%, o sea, 100% del INPC (inflación de los últimos 12 meses) en el Acuerdo Colectivo de Trabajo.

- En cuanto a eso, el Sindicato cerraba acuerdo con las empresas de material plástico con apenas 17% de reajuste. Y tres meses después de este reajuste era confiscado en estas otras empresas con la firma por el Sindicato de reducción de hasta 20% de los salarios con reducción de jornada.

Brasil_CiplaAquí surge una cuestión clave en un momento de control de los trabajadores sobre una empresa. La cuestión es que los trabajadores controlan las finanzas de la fábrica y “no precisan” del sindicato para tener aumento salarial. La tendencia natural, y es lo que ha acontecido con la formación de las cooperativas o con la denominada Auto Gestion, es que los trabajadores se desvinculan o no participan más de su sindicato. En fin, surge con la violencia de la realidad la pregunta ¿“Obrero u obrero-patrón”?

En ese momento la posición de la Comisión de Transición fue inequívoca y aprobada por las asambleas que discutieron la cuestión: Todos somos trabajadores y pretendemos continuar siéndolo. Todos los incluidos en plantilla con todos los derechos y salarios dignos. No pretendemos ilusionar con la falsa hipótesis de que seremos todos patrones y ricos propietarios de una gran empresa.

La situación actual de las empresas, la inexistencia de crédito y de capital de giro, el mercado controlado por las multinacionales y por los bancos, la guerra comercial que se produce en todo el mundo, la crisis económica,…, impiden a cualquier trabajador que tenga buen sentido, de entrar en la vía de los sueños de riqueza individual transformándose en un obrero-patrón. Además de esto, la situación particular de Cipla e Interfibra coloca permanentemente el peligro de que muy rápidamente, de una semana para la otra, sus trabajadores puedan estar en las filas de empleo en cualquier lugar de Joinville o de Brasil. Estas son, además, las razones que llevaron a estos trabajadores a decidir que su lucha era centrada y dirigida al Gobierno Federal exigiendo la estatización de las empresas. El hecho de ser Lula, del PT, que acababa de ser electo, sólo amplificaba esta orientación y daba un tremendo impulso en el ánimo de lucha de los trabajadores. Al final, Lula fue electo prometiendo crear 10 millones de nuevos empleos. No podía comenzar perdiendo 1.000 más. Para los obreros se trata correctamente, de exigir del Gobierno Federal que cumpla con sus responsabilidades con los que lo eligieron.

En las asambleas, los trabajadores reafirmaron que son trabajadores, parte de la rama de los plásticos y parte de la clase obrera y por eso precisan hoy y siempre de un sindicato unido e independiente defendiendo las reivindicaciones y luchas. Decidieron, por tanto, que participarían en masa de las asambleas y actividades sindicales junto con todos los otros trabajadores plásticos. Y que,  lo que es fundamental, sólo recibirían el índice de reajuste [subida salarial, nota del editor] que toda la rama definiese en asamblea en el sindicato.

Esta fue una decisión de principios, fundamental, pues reafirmó la unidad de clase y una de las bases políticas principales que permite y justifica la lucha por la estatización y no la creación de cooperativas o de empresas de Autogestión.

En el 2004 se dio un paso más adelante. Es pasado a los trabajadores apenas aquello que fue efectivamente conquistado durante la campaña salarial para toda la rama de los trabajadores plásticos. Así, para los trabajadores de Cipla e Interfibra, no basta participar de las asambleas y definir los índices de reivindicación de reajuste, es preciso participar de todas las actividades sindicales junto con el resto de la rama para arrancar un mejor ajuste.

Evidentemente, esto no fue una discusión simple, pues muchos preferían el camino fácil de decidir su propio reajuste ignorando las dificultades y los dolores de sus hermanos de clase. Mas, cada cuestión nueva es un nuevo aprendizaje y una profundización y solidificación de la orientación fundamental: ni patrón, ni obrero-patrón. Trabajadores luchando por la estatización para salvar todos los 1.000 empleos con inclusión en plantilla y todos los derechos.

6. Los becarios son incluidos en plantilla y con salarios compatibles a la función

Eran cerca de 70 los jóvenes que trabajaban como “becarios” en Cipla. Trabajaban como profesionales, pero sin inclusión en plantilla, sin derecho a licencia, aguinaldo, FGTS y cualquier otra garantía, a título de “becario”.

Producto directo de la desregulación de la era de Fernando Henrique Cardoso, hoy son trabajadores de pleno derecho con salarios compatibles con la función.

7. Las celadoras conquistan el piso salarial de la rama

El sindicato firmó en los últimos años, inclusive en el 2003, un Acuerdo Colectivo que permite a las empresas contratar el personal de limpieza y vigilancia por debajo del piso de la rama de los plásticos.

Cipla e Interfibra acabaron con eso y las trabajadoras tuvieron sus salarios reclasificados, conquistando el piso salarial de los trabajadores de las industrias de material plástico.

8. Reducción de las piezas desechadas en la producción

- Hasta 1/11/2002, el descarte llegaba al 35% del total producido y las piezas defectuosas eran nuevamente molidas para reutilización posterior.

- En julio de 2003, el desecho ya bajó al 9,8% del total producido y la meta que se busca es llegar al 4%. Esto significa una enorme economía.

9. El aguinaldo

- Los trabajadores no recibieron el aguinaldo de 2001 ni del 2002

- En el 2003 los trabajadores ya comienzan a recibir el aguinaldo de 2003 a partir del inicio de septiembre.

Observación.: Los datos de Interfibra son semejantes a los de Cipla, sólo que su facturación es menor. Su principal comprador es Petrobrás, con quien se consigue retomar los negocios después de discusiones con la dirección estatal y con sindicalistas petroleros. Las conquistas son las mismas de Cipla.

Victorias administrativas y políticas

No es preciso decir que el fantasma del desempleo continúa rondando a los trabajadores de la CIPLA e INTERFIBRA y ahora a la FLASKO. El fardo de una deuda de 700 millones de reales sobre las tres empresas sólo hace agravar la situación. Lo que mantiene estas empresas funcionando es la determinación de estos trabajadores de salvar sus puestos de trabajo y así ayudar a salvar Joinville y Brasil de la miseria y de la crisis. Esta lucha se apoya en la movilización de los 1.070 trabajadores, así como en un impresionante sentimiento de solidaridad de clase que es recibido de todo Brasil. Es este sentimiento el que explica que las fábricas ocupadas hayan conseguido:

* Disminución del aporte patronal en el financiamiento de la seguridad social, directamente, o por vía de la disminución de la contribución patronal para su descuento.

* Aumentó el número – demasiado – del fraude tributario resultante de la transformación de empleados en “tercerizados” vía “cooperativas de trabajo”, empresas individuales o de sociedad limitada de prestación de servicios y otros. Combinado con la “fusión” de la secretaria de impuesto jubilatorio con la secretaria de impuestos federales, esto llevó a un fraude difícil de ser estimado, que se manifiesta en una disminución drástica de la fiscalización jubilatoria. Entretanto, solamente el decaimiento del plazo de prescripción de los débitos ya fiscalizados y lanzados de 10 años para 5 años con esta fusión, tiene una “amnistía” estimada ¡En 500 mil millones de reales!

* 70 000 firmas de adhesión a la Carta a Lula pidiendo la estatización de las dos fábricas para salvar los 1000 empleos.

* 85 mil reales en contribuciones, rifas, donaciones, etc, para solventar de forma independiente una delegación de 350 trabajadores para ir a una AUDIENCIA con Lula en Brasilia, el 11/6/2003.

* Ser recibidos y tomar la palabra en los Congresos Estaduales de la CUT de Santa Catarina, de Paraná y de Minas Gerais. Y, finalmente, hablar para los 3.000 delegados del 8º Congreso Nacional de la CUT, en Sâo Paulo.

* Visitar la Ford, en el ABC [cinturón industrial de Sâo Paulo, nota del editor], y después la discusión con la Comisión de Fábrica y recibir de ellos una carta dirigida a Lula apoyando la lucha de los trabajadores de las fábricas ocupadas.

* Cartas de apoyo del prefecto de Joinville dirigida a Lula

* Apoyo del gobierno del Estado y de la Asamblea Legislativa.

* Y, más importante, ser recibidos en audiencia por el Presidente de la República, el 11 de junio del 2003, en el Palacio de la Alvorada (en este momento el Palacio de Planalto estaba cercado por más de 40 mil funcionarios públicos federales en huelga contra la Reforma de a Seguridad Social). En esta audiencia, Lula constituyó un Grupo de Trabajo, con cinco Ministerios (Desarrollo e Industria, Hacienda, Trabajo, Seguridad Social y BNDS), declarando su desacuerdo con la estatización, pero comprometiéndose a encontrar una solución para salvar los 1.000 empleos.

De conjunto, esta es una situación que ninguna otra empresa en vías de quebrar pudo presentar. Cipla e Interfibra devendrán una cuestión nacional. Ella no puede ser simplemente liquidada y desaparecer sin barullo. Los trabajadores, determinados a defender sus empleos y con una orientación justa, hicieron la diferencia.

La tendencia a la generalización de las ocupaciones

Hay inmensas posibilidades por delante, pero también todo puede acabar abruptamente. En fin, esta lucha forma parte del proceso tumultuoso que vivimos de destrucción del parque fabril brasileño. Situación que Argentina ya vivió hace algún tiempo con centenas de empresas abandonadas por sus propietarios y en la cual ahora Brasil ingresa plenamente. Y que se debe profundizar en los próximos meses y años si continúan fortaleciéndose los Acuerdos con el FMI y la implantación del ALCA.

Cipla e Interfibra, en especial, no tendrán la menor posibilidad de supervivencia con la entrada en vigor del ALCA frente a las actuales competidoras norte-americanas, gigantes mundiales en sectores claves de la producción de estas dos empresas, más que aún enfrentan la barrera de la aduana brasileña. Graves cuestiones se colocan para los trabajadores en el próximo período. Aún más con la política de sumisión al FMI aplicada por Lula. La cuestión del empleo va a tomar un lugar inmenso, siendo que ya es la principal preocupación de los trabajadores. Y con el aumento de la quiebra, abandono, insolvencia de las fábricas, las cuestiones hoy colocadas para Cipla, se van a generalizar.

Brasil_logo_FLASKOEl 12 de junio, volviendo de la audiencia con Lula, en Brasilia, los 350 trabajadores de Joinville desvían un poco su ruta y ayudan a los 70 trabajadores de la Flaskó, también empresa de plástico del Grupo HB, localizada en Sumaré, Sâo Paulo, a tomar el control administrativo y financiero de esta empresa. Con la ocupación de la Flaskó, la lucha pasa a ser entonces, por la salvación de 1070 empleos.

En diciembre de 2003 los 70 obreros de la industria de jabón JB Costa, de Recife, Pernambuco, y los 143 obreros de la Flakepet, de Itapevi, en Sâo Paulo, tomando conocimiento de la ocupación de la Cipla, Interfibra y Flaskó, entran en huelga y ocupan las dos fábricas integrando la Coordinación. También en Recife, los metalúrgicos de la Esquadrimetal intentan tomar la fábrica cerrada y colocarla en funcionamiento con ayuda de los trabajadores de la JB Costa, del Sindicato de los Químicos de Recife y del Sinpro de Pernambuco, pero el Sindicato de los Metalúrgicos, orientado a las cooperativas, desmonta la lucha y los trabajadores tienen que buscar en la justicia lo que puedan obtener de derechos laborales.

En marzo del 2004, la fábrica de cocinas Oly entra en huelga, en Hortolandia, en Sâo Paulo. Incentivados por los sindicalistas que conocían la ocupación de la Cipla, Interfibra y Flaskó, los trabajadores ocupan la fábrica y procuran al Consejo de Fábrica de la Flaskó que los integra en la Coordinación de las Fábricas Ocupadas.

Ya a fin de marzo de 2004 es la oportunidad de entrar en este movimiento para la fábrica de botones Diamantina, de Curitiba, en Paraná. Entran en huelga y ocupan la fábrica a las 14: 00 horas. A las 16: 00 horas Cipla recibe el comunicado emitido por la CUT de Paraná pidiendo ayuda y se coloca en disposición para ayudar.

En la JB Costa y en la Flakepet los patrones consiguen órdenes judiciales de reintegración de posesión y desalojan a los trabajadores con la fuerza policial. En la Flakepet, una verdadera operación de guerra es armada con centenas de Policías Militares hasta los dientes. En Diamantina, en Paraná, la reintegración de posesión no puede ser cumplida porque bajo la presión de los trabajadores, del sindicato y de la CUT, el gobernador Roberto Requiao, del PMBD, rehúsa poner a disposición soldados, alegando falta de efectivos para combatir a los criminales. Él ya había hecho eso con la ocupación de tierras del MST.

Hoy, las empresas ocupadas son dirigidas por Consejos de Fábrica y se articulan en la Coordinación de los Consejos de Fábricas Ocupadas y en Lucha, constituida el 16 de febrero de 2004 en reunión en la sede nacional de la CUT, en Sâo Paulo. La Flakepet mantiene su Consejo electo que coordina la lucha por la reconquista de los puestos de trabajo y mantiene una vigilia frente a la fábrica para impedir que desaparezcan las máquinas. Lo mismo hace la JB Costa, en Recife. En cuanto a eso, en ambos casos, se amplía el trabajo dirigido al Gobierno Federal y la presión sobre los patrones para que se llegue a una solución favorable a los trabajadores salvando los empleos.

La primera batalla por la estatización de una fábrica quebrada

Una experiencia con la política de la denominada “Economía Solidaria” y con la orientación de lucha por la estatización fue realizada, en 1997, por el Sindicato de los Vidrieros de Sâo Paulo con la Firenze, fábrica de vidrio manual. El sindicato adoptó una posición justa al negarse a apoyar ni participar de la formación de una Cooperativa,pero no consiguió impedir la formación por los trabajadores de una Cooperativa, impulsada y sustentada por la ANTEAG - Asociación Nacional de Empresas de Auto Gestión.

El Sindicato mantuvo una posición de no implicarse en la destrucción de su propia clase organizando una cooperativa, pero ella acaba siendo constituida por la Anteag junto con una parte de los obreros. Esto fue el resultado de la fragilidad política del sindicato que no elaboró una orientación política que permitiese la continuidad del combate para salvar todos los empleos, la orientación de lucha por la estatización. Igualmente, si esta orientación fue levantada por algunos militantes, ella no consiguió transformarse en una fuerza material moviendo y organizando el sindicato de los trabajadores en este sentido. El resultado fue la admisión de cerca de dos tercios de los trabajadores vidrieros de la Firenze y la transformación de los restantes en trabajadores desreglamentados u obreros-patrones.

A pesar de las dificultades y de la situación política que se vivía en la época, fue justo levantar la lucha por la estatización. Mas esta perspectiva, que bajo presión fue siendo abandonada por el camino, en una situación política aún no madura, colocó la lucha en un punto muerto hasta que la iniciativa pasó a manos de los cooperativistas de la ANTEAG. Evidentemente que la situación política era otra, pues con la elección de Lula se abre una situación revolucionaria en el país que va a ser la base de la ocupación y sobrevivencia de Cipla y de las otras fábricas ocupadas por más de un año. El Sindicato de los Vidrieros fue preservado, no habiéndose integrado a la destrucción de la clase obrera. Pero aquella lucha no fue transformada en un punto de apoyo para el combate general de la clase obrera en su lucha contra el Gobierno y el Capital.

Hoy, como el PT ha sido llevado por las masas trabajadoras al Gobierno Federal, es obligatorio combatir por los puestos de trabajo de Cipla, Interfibra y Flaskó, y otras, con el apoyo de la experiencia de la Firenze, de 1997, y tomar en cuenta todas sus consecuencias. El aceleramiento de la situación exige, entre tanto, una clarificación sobre varias propuestas de “salida” para la situación de la quiebra y toma de estas empresas.

Fin de la 2ª parte.