El siguiente artículo fue escrito por un médico, que trabaja en la ciudad de São Paulo. El COVID-19 precipitó y agravó las condiciones de una crisis social y económica en Brasil, y a nivel internacional. La burguesía está confundida y dividida frente a un problema que no puede tolerar, pero que tampoco puede resolver.

El estallido social de octubre, marca un salto cualitativo desde los movimientos de masas y protestas que desde hace más de una década marcaron el paisaje del Chile post dictatorial. En una mirada global, es un punto de inflexión inscrito en el contexto de crisis mundial capitalista. Se trata de un levantamiento de masas, de carácter insurreccional, que desde el viernes 18 de octubre hasta fines de noviembre, involucró entre 5 y 6 millones de personas participando activamente.

En medio de la conmoción global desatada por la propagación de la pandemia del virus Covid-19, el imperialismo estadounidense ha decidido escalar en los niveles de agresión e injerencia contra el gobierno venezolano. Hace pocas horas, el Departamento de Justicia de EEUU presentó cargos por narcotráfico, corrupción y promoción al terrorismo contra Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y 13 altos funcionarios estatales, buscando legitimar futuras acciones intervencionistas y golpistas en Venezuela.

La clase trabajadora brasilera se ve afectada por una crisis política y económica avasalladora en el marco de la pandemia del COVID-19. En Brasil las secretarias estatales de salud y el Ministerio de Salud registran 262.545 infectados, convirtiendo a Brasil en el tercer país con más casos de COVID-19 en el mundo, y con 16.509 muertes, ubicándolo en el sexto lugar según el informe Johns Hopkins del 19 de mayo 2020.[A fecha de hoy, las cifras se han elevado hasta los 330.000 infectados y los 21.000 fallecidos, Nota de LdC]

El Bloque Sindical de Unidad Social ha exigido al gobierno implementar inmediatamente medidas preventivas de cuarentena para combatir el Covid-19. Sino, llamarían a una ”Huelga General Humanitaria” para paralizar la economía que no sea esencial. Mientras Piñera trata de usar la crisis sanitaria para terminar con el levantamiento que ya lleva 5 meses.

La madrugada del 3 de mayo, cuerpos de la armada venezolana y de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES) frustraron una incursión marítima de mercenarios en las costas de Macuto, Estado La Guaira, quienes pretendían poner en marcha acciones terroristas y desestabilizadoras, así como un posible magnicidio contra el Presidente Nicolás Maduro. Esta acción ha sido reivindicada por Jordan Groudreau, ex boina verde y actual «contratista de seguridad» estadounidense, quien entrenaba a agrupaciones de voluntarios y militares venezolanos desertores en Colombia para realizar operaciones terroristas en Venezuela. Este personaje a su vez señaló la activación de varias células armadas ya insertas en el país y los nexos directos que sostuvo con Juan Guaidó, a través de un contrato por 212 millones de dólares para ejecutar tales acciones, que la marioneta imperialista incumplió.

El mes de octubre de 2019 estuvo marcado por una oleada insurreccional en América Latina. Del 2 al 14 de ese mes se desarrolló un magnífico levantamiento obrero e indígena en Ecuador contra el paquetazo del FMI que el gobierno de Lenín Moreno quería imponer. Casi inmediatamente le siguió el estallido insurreccional en Chile cuyo inicio se puede fijar en la jornada del 18 de octubre y que continúa todavía, aunque con menor intensidad, en el momento de escribir estas líneas en enero de 2020.