Mucho se ha dicho sobre la visita de AMLO a Trump en estos días. Los analistas de la burguesía dicen en los medios de comunicación que esta visita es un apoyo del gobierno mexicano a la reelección de Trump. Este análisis es compartido por una parte de la ultraizquierda, la cual agrega que toda la política racista de Trump es tolerada por el gobierno mexicano y que su servilismo no puede ser peor.

Desde la campaña Manos Fuera de Venezuela condenamos sin reservas la escandalosa decisión del Tribunal Supremo del Reino Unido de negar el acceso de Venezuela a 31 toneladas de oro que depositó en el Banco de Inglaterra. Esta decisión solo puede describirse como robo a plena luz del día y un acto de piratería.

El estallido social de octubre, marca un salto cualitativo desde los movimientos de masas y protestas que desde hace más de una década marcaron el paisaje del Chile post dictatorial. En una mirada global, es un punto de inflexión inscrito en el contexto de crisis mundial capitalista. Se trata de un levantamiento de masas, de carácter insurreccional, que desde el viernes 18 de octubre hasta fines de noviembre, involucró entre 5 y 6 millones de personas participando activamente.

Susana Prieto, abogada y activista del movimiento obrero de las maquiladoras en Matamoros y Reynosa Tamaulipas, y en Ciudad Juárez, Chihuahua fue detenida en la tarde del 8 de junio por elementos de la Procuraduría General de Justicia.

La clase trabajadora brasilera se ve afectada por una crisis política y económica avasalladora en el marco de la pandemia del COVID-19. En Brasil las secretarias estatales de salud y el Ministerio de Salud registran 262.545 infectados, convirtiendo a Brasil en el tercer país con más casos de COVID-19 en el mundo, y con 16.509 muertes, ubicándolo en el sexto lugar según el informe Johns Hopkins del 19 de mayo 2020.[A fecha de hoy, las cifras se han elevado hasta los 330.000 infectados y los 21.000 fallecidos, Nota de LdC]

El siguiente artículo fue escrito por un médico, que trabaja en la ciudad de São Paulo. El COVID-19 precipitó y agravó las condiciones de una crisis social y económica en Brasil, y a nivel internacional. La burguesía está confundida y dividida frente a un problema que no puede tolerar, pero que tampoco puede resolver.

La madrugada del 3 de mayo, cuerpos de la armada venezolana y de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES) frustraron una incursión marítima de mercenarios en las costas de Macuto, Estado La Guaira, quienes pretendían poner en marcha acciones terroristas y desestabilizadoras, así como un posible magnicidio contra el Presidente Nicolás Maduro. Esta acción ha sido reivindicada por Jordan Groudreau, ex boina verde y actual «contratista de seguridad» estadounidense, quien entrenaba a agrupaciones de voluntarios y militares venezolanos desertores en Colombia para realizar operaciones terroristas en Venezuela. Este personaje a su vez señaló la activación de varias células armadas ya insertas en el país y los nexos directos que sostuvo con Juan Guaidó, a través de un contrato por 212 millones de dólares para ejecutar tales acciones, que la marioneta imperialista incumplió.