La crisis de Ucrania ha creado una tormenta inflacionaria perfecta. La guerra, las sanciones occidentales a Rusia, la pandemia, el proteccionismo y el cambio climático están deshaciendo décadas de bajos precios de las materias primas en una crisis que no hace más que profundizarse.

En 2020, los bancos centrales respondieron al estallido de la crisis invirtiendo alrededor de 10 billones de dólares de dinero impreso en la economía ¿De qué manera mesurada y responsable reaccionaron los mercados ante una inyección de efectivo tan inaudita? ¡Participando en una orgía de especulaciones sin precedentes en la historia del capitalismo!

La pandemia ha tenido el efecto de intensificar la crisis de sobreproducción que comenzó en 2008, exacerbando aún más las contradicciones del sistema capitalista. Como resultado, estamos siendo testigos de un profundo cambio en las políticas llevadas a cabo por las clases dominantes de los principales países imperialistas.

En todo el mundo, las empresas se están enfrentando a una grave escasez de trabajadores, provocando un estancamiento de la producción y una ruptura de las cadenas de suministro. El mercado capitalista significa anarquía y crisis. Solo la planificación socialista puede ofrecer un camino a seguir.

Un nuevo informe revelador de Credit Suisse ha expuesto cómo en 2020 el 'club de los millonarios' creció dramáticamente, a pesar de que el capitalismo fue mantenido con respiración asistida, a medida que la desigualdad de riqueza aumentaba enormemente. Estados Unidos vio la creación de 1,73 millones de nuevos millonarios; Alemania, 633.000 y Australia más de 300.000.

En 2008, Satoshi Nakamoto llevó a cabo la primera transacción digital de bitcoins estableciendo el llamado Genesis Block -bloque génesis-. Este iba a ser el comienzo de una nueva era para el dinero y el sistema de pago, pero la historia no se desarrolló de acuerdo con los objetivos originales del creador del Bitcoin. Las monedas digitales realmente tienen el potencial de cambiar el panorama económico. El problema es que, en condiciones capitalistas, no se utilizarán para ayudar a la gente corriente sino a los banqueros que desean lucrarse. Nota: este artículo fue escrito en diciembre de 2020.