El siguiente artículo fue escrito por un médico, que trabaja en la ciudad de São Paulo. El COVID-19 precipitó y agravó las condiciones de una crisis social y económica en Brasil, y a nivel internacional. La burguesía está confundida y dividida frente a un problema que no puede tolerar, pero que tampoco puede resolver.

Desde la Corriente Marxista Internacional y su sección en el Estado Español Lucha de Clases apoyamos el movimiento en contra del racismo y la violencia policial hacia las personas negras, migrantes o de cualquier otro colectivo.

Estados Unidos está siendo sacudido desde arriba hasta abajo por un movimiento de masas de proporciones sin precedentes. El movimiento ha sido elemental y orgánico, surgiendo con fuerza frente a la brutal represión y a los incontables asesinatos policiales. Más de 200 ciudades han declarado toques de queda y más de 20,000 guardias nacionales han sido desplegado en 28 Estados.

La pandemia de coronavirus ha expuesto el cinismo, la incompetencia y la descarada deshonestidad de la pequeña camarilla que dirige Gran Bretaña. La máscara ha sido arrancada para exponer la horrible cara de los privilegios de clase. Como explica Alan Woods, la gente está harta de ser tratada con desprecio. Johnson, Cummings y el resto están destinados al basurero de la historia.

El estallido social de octubre, marca un salto cualitativo desde los movimientos de masas y protestas que desde hace más de una década marcaron el paisaje del Chile post dictatorial. En una mirada global, es un punto de inflexión inscrito en el contexto de crisis mundial capitalista. Se trata de un levantamiento de masas, de carácter insurreccional, que desde el viernes 18 de octubre hasta fines de noviembre, involucró entre 5 y 6 millones de personas participando activamente.

El sistema capitalista racista se ha cobrado otra nueva tragedia, la vida de George Floyd –que como la de Eric Garner, en Staten Island, terminó con la misma súplica “No puedo respirar”. Su asesinato ha provocado una oleada de protestas, como nunca se había visto anteriormente, en el área de Minneapolis. Ciudades, como Los Ángeles y Memphis, han protagonizado acciones similares.