Julian Assange ha sido arrestado hoy en Londres en la Embajada de Ecuador tras aceptar el gobierno de este país una orden de extradición de los Estados Unidos, como ha reconocido la primera ministra británica en su discurso en la Cámara de los Comunes. Consideramos este hecho un ataque fundamental al derecho de asilo y a la libertad de información. Rechazamos la extradición de Assange a los EEUU y exigimos su puesta en libertad sin cargos.

Los argelinos salieron a celebrar en las calles anoche [2 de abril], después de que el presidente Abdelaziz Buteflika anunciara su renuncia. Esto viene después de un mes y medio de protestas masivas contra su gobierno. Pero su sola salida no resolverá nada, las masas ahora están pidiendo la caída de todo el régimen.

La delegación de Homicidios de Río de Janeiro y el Grupo de Acción Especial de Combate al Crimen Organizado arrestaron al sargento retirado de la Policía Militar (PM), Ronnie Lessa, y el ex PM, Elcio Vieira de Queiroz (expulsado de la fuerza) por la implicación en el asesinato de Marielle y del chofer Anderson.

El viernes 5 de abril, el Tribunal de Apelación de Casablanca confirmó los veredictos emitidos por el Tribunal de Primera Instancia el martes 26 de junio de 2018 contra los detenidos del movimiento del Rif y el periodista Hamid Mehdaui. Los acusados ​​se enfrentan a condenas que suman más de 300 años de cárcel. Entre otras, recaen penas de 20 años de prisión para cuatro de los activistas detenidos, 15 años para tres de ellos, 10 para otros siete, etc.

El pasado viernes 15 de marzo, millones de argelinos salieron a las calles por cuarto viernes consecutivo para protestar contra el régimen de Abdelaziz Buteflika. Según las primeras valoraciones, las protestas fueron incluso más grandes que las masivas protestas que sacudieron al régimen el viernes pasado (8 de marzo). Acostumbrados a haber cometido sus crímenes con total impunidad, el régimen se ha dado cuenta de que las masas revolucionarias no se rendirán fácilmente.

El golpe en Venezuela parece estancado, la oposición pierde su empuje y las divisiones internas resurgen. El imperialismo no ha logrado por ahora su objetivo de colocar a Guaidó en el poder, pero eso no impide que multiplique las sanciones y siga promoviendo más bloqueos. Mientras todo esto pasa, el gobierno venezolano comienza una tímida ofensiva, como tanteando cada paso, esperando la reacción del imperialismo. Y en medio de todo este caos, un pueblo que, sin servicio eléctrico, sin agua y en medio de una feroz crisis económica, se niega a rendirse.

El fracaso de la provocación de “ayuda humanitaria” del 23 de febrero en la frontera con Venezuela fue un duro golpe para el intento de golpe de estado de Trump. Provocó recriminaciones mutuas entre el autoproclamado Guaidó, el presidente colombiano Duque y el vicepresidente de Estados Unidos Pence. Estados Unidos no pudo obtener un consenso de sus propios aliados del Cártel de Lima a favor de una intervención militar.