Paraguay está siendo testigo de una auténtica explosión social. La represión policial de las movilizaciones masivas por la mala gestión gubernamental de la crisis del Covid-19 dejó un muerto y 18 heridos el viernes 5 de marzo. Ante el temor por la movilización de las masas en las calles, el presidente Mario Abdo obligó a dimitir a media docena de sus ministros y se ofreció a dialogar. Las masas han seguido en las calles exigiendo "que se vayan todos".

Una poderosa muestra de ira y oposición al golpe militar iniciado a principios de febrero recorrió las calles de las ciudades de todo Myanmar el lunes 22 de febrero, cuando una huelga general paralizó el país, desde Myitkyina, en el norte, hasta Bhamo, cerca de la frontera con China, pasando por Pyinmana, en el centro.

El golpe de Estado en Myanmar ha desencadenado un movimiento de proporciones revolucionarias. La determinación de las masas de evitar que los militares tomen el poder se puede ver en el generalizado y creciente movimiento de huelgas y protestas que se ha desatado. La junta militar claramente subestimó el grado de oposición al que se enfrentaría.

Los últimos años de turbulencias políticas preocupan a la clase dominante, que se enfrenta a olas de protestas e inestabilidad sin precedentes. Ahora tratan cada vez más desesperadamente de estabilizar la situación mediante el gasto estatal y otras concesiones. Esto se hizo patente en el Foro Económico Mundial el mes pasado.

La inacción del gobierno de Giuseppe Conte frente a la crisis económica, política y social más profunda de Italia desde la Segunda Guerra Mundial se ha vuelto insoportable para las grandes empresas. Eso explica por qué la figura de Mario Draghi ha venido al rescate. Sin embargo, está claro que este tecnócrata burgués no tiene soluciones para los problemas a los que se enfrentan los trabajadores italianos.

Ha pasado un año desde que se declaró el COVID-19 como pandemia mundial. Más de dos millones de personas han muerto a causa del virus. Aunque las vacunas que ahora circulan ofrecen un rayo de esperanza para las masas, la crisis está lejos de terminar. El proteccionismo y el "nacionalismo de las vacunas" impiden que millones de personas tengan acceso a estos recursos que salvan vidas ¿Cuándo acabará todo esto?

El pasado 23 de enero, desde el balcón del pueblo, el Presidente Nicolás Maduro pronunció un discurso, en el que señaló: «hay unos divisionistas por ahí tratando de dañar el chavismo desde adentro, lo alerto. Por primera vez lo alerto. Cuidado con los divisionistas que tratan de llamarse marxistas-leninistas y que son más chavistas que Chávez. Cuidado porque detrás está la mano del imperialismo norteamericano. Alerta en los barrios, en las universidades, en las calles. Mosca».