Al igual que con todas las elecciones en el período pasado en Turquía, las elecciones locales que se llevaron a cabo el domingo 31 de marzo fueron en realidad un referéndum sobre el presidente Recep Tayyip Erdogan. Pero mientras Erdogan solía obtener victoria tras victoria con facilidad, esta vez su imagen de invencibilidad obtuvo importantes abolladuras.

La primera ministra ha ganado algo de tiempo con otra prórroga del plazo de Brexit. Pero los trabajadores y los jóvenes no pueden permitirse el lujo de seguir sufriendo este caos ¡Necesitamos ya unas elecciones generales y un gobierno laborista socialista! Según los partidarios del Brexit, se suponía que Gran Bretaña debía de estar cabalgando sobre las olas de la soberanía y la independencia, habiéndose liberado del Leviatán de la Unión Europea. En cambio, Theresa May y su gobierno se encuentran sin rumbo, a la deriva y sin esperanza de solución en el horizonte.

La semana pasada, se hicieron dos intentos por separado para detener las actividades de Fightback utilizando la violencia y la intimidación. El primer incidente, que involucró a un grupo de unas cinco personas, ocurrió en un evento de Fightback en la Universidad de Carleton, en el que nuestros militantes y asistentes fueron acosados, nuestros materiales fueron arrojados al suelo y pisoteados, y se intentó destruir nuestra bandera. Bajo la amenaza de violencia física, decidimos cancelar el evento. El segundo incidente involucró a varios partidarios de Yellow Vest Canada, un grupo fascista, que hicieron un llamamiento público para interrumpir violentamente un evento nocturno en Toronto. Afortunadamente, este segundo ataque fue cancelado, pero no sin antes recibir la advertencia de que nuestros eventos futuros estarían bajo su objetivo. Presentamos aquí una relación de estos dos incidentes, y nuestra respuesta a los mismos.

La destitución del ex dictador de Sudán, Omar A-Bashir, el 11 de abril no supuso el fin de la revolución sudanesa. Por el contrario, lejos de satisfacer las principales demandas de la revolución, la toma del poder por parte del ejército es un intento de desorientar a las masas y robarle sus logros. Sin embargo, las masas no se están dejando arrebatar su victoria tan fácilmente.

Después de casi tres décadas en el poder, Omar al-Bashir fue destituido como presidente de Sudán por las protestas populares. Las masas han salido a las calles en lo que solo se puede describir como un movimiento revolucionario, aunque sin una dirección ni demandas claras. El propio Bashir ha sido arrestado y el ejército lo "mantiene en un lugar seguro".