La crisis del coronavirus es más grave en Italia que en cualquier otro lugar de Europa. Esto muestra el fracaso crónico del gobierno, cuya respuesta hasta ahora ha sido totalmente inadecuada, y que está tratando de desviar la carga económica de la emergencia sobre los trabajadores.

En los últimos días, el gobierno y el Estado de la clase dominante griega se han embarcado en una guerra abierta y descarada contra miles de refugiados, con la complicidad del cínico régimen de Erdogan y la tolerancia y el apoyo de la Unión Europea.

Julian Assange se enfrenta a la posible extradición a EE.UU. por hacer públicos los crímenes del imperialismo estadounidense. Los métodos brutales de la clase dominante norteamericana no deben quedar expuestos, por lo que tienen la intención de dar un ejemplo con Assange.

El coronavirus se ha convertido en el catalizador de un colapso en los mercados bursátiles, con caídas drásticas en todas partes en este "lunes negro". La epidemia reciente es un accidente histórico que ha expuesto la profunda enfermedad del sistema capitalista, que en cualquier momento corre el riesgo de caer en una recesión aún más profunda que en 2008.

El último brote de coronavirus ha causado la mayor ola de pérdidas en las bolsas mundiales desde 2008, eliminando 5 billones de dólares de los valores de las acciones en todo el mundo. A los mercados les preocupa que el virus tenga un grave impacto en una economía mundial ya débil. Estos temores no son infundados.

El siguiente artículo, publicado originalmente el 26 de febrero por Sinistra classe rivoluzione, critica la respuesta del gobierno italiano a la epidemia de coronavirus. En lugar de informar al público y proteger la salud pública, el gobierno ha creado un pánico innecesario, promulgado medidas ineficientes y suprimido los derechos de huelga y de reunión pública.

La propagación del coronavirus en toda China está comenzando a tener serias repercusiones políticas para el régimen. La ira de las masas encontró un punto crítico cuando el médico que originalmente advirtió sobre la epidemia (y fue silenciado por el PCCh) falleció por el virus. La situación es una olla a presión, y Xi Jinping está tratando de mantener la tapa cerrada.