La pérdida de credibilidad en la sociedad actual, sus instituciones, las leyes y la moral, es una condición previa para la revolución. Pero ese cambio no ocurre todo de una vez. Poco a poco, en la medida en que el sistema socioeconómico determinado comienza a fallar, crece el sentimiento de que "algo no va bien" con la sociedad, que algún tipo de cambio es necesario. [Primera parte]

Europa se enfrenta a un prolongado período de austeridad, con contracciones importantes en la producción, consumo y empleo. La crisis ha comenzado con las economías más pequeñas y vulnerables, como Grecia, Portugal e Irlanda. Pero las otros seguirán, empezando por Gran Bretaña.

“Debemos combinar la lucha revolucionaria contra el capitalismo con un programa y tácticas revolucionarias para el conjunto de las reivindicaciones democráticas: república, milicia, elección de los funcionarios por el pueblo, igualdad jurídica de la mujer, derecho de las naciones a la autodeterminación, etc. Mientras exista el capitalismo, todas estas reivindicaciones sólo pueden realizarse como excepción y, además, de un modo incompleto y desvirtuado. Apoyándonos en las realizaciones democráticas ya conquistadas y denunciando su carácter incompleto en el régimen capitalista, exigimos el derrocamiento del capitalismo, la expropiación de la burguesía, como base indispensable para acabar con la miseria de las masas y también realizar completa e íntegramente todas las transformaciones democráticas. Algunas de estas transformaciones serán iniciadas antes del derrocamiento de la burguesía,
otras en el curso de su derrocamiento y otras después de dicho derrocamiento.

Europa se enfrenta a un prolongado período de austeridad, con contracciones importantes en la producción, consumo y empleo. La crisis ha comenzado con las economías más pequeñas y vulnerables, como Grecia, Portugal e Irlanda. Pero las otros seguirán, empezando por Gran Bretaña. [Primera parte]

La reciente cumbre del G20 en Toronto trajo a la superficie todas las contradicciones del capitalismo global. Cada nación capitalista quiere salir de la crisis a expensas de sus competidores. Todo el mundo está llamando a que la demanda se mantenga alta, mientras que al mismo tiempo aplican en casa recortes en el gasto público. En el corazón de esto están las montañas de deuda que han acumulado en todas partes.

 

Europa se enfrenta a un prolongado período de austeridad, con recortes importantes en la producción, consumo y empleo. La crisis ha comenzado con las economías más pequeñas y más vulnerables, como Grecia, Portugal e Irlanda. Pero las otras seguirán, empezando por Gran Bretaña.