En Londres, en la desfavorable fecha del viernes 13 de julio, Donald Trump fue recibido por una de las mayores manifestaciones vistas en el Reino Unido desde los días de la guerra de Irak de 2003: cientos de miles se manifestaron. Los organizadores estimaron medio millón, y la policía 250.000. El enorme tamaño de esta protesta es una indicación del verdadero estado de ánimo de ira y rebelión que existe en la sociedad británica en la actualidad.

Menos de tres semanas después de que sobreviviera a una inoperante rebelión de sus parlamentarios proeuropeos, Theresa May se ha embarcado en una colisión con el ala dura proBrexit de su partido, provocando la crisis más profunda a la que se ha enfrentado su gobierno desde las elecciones generales del año pasado.

La masividad del paro del 25 de junio demostró la clara voluntad de lucha de los trabajadores y sectores populares castigados por un gobierno que no ha tenido ni tiene miramientos en avasallar profundas conquistas que llevaron años de lucha.

Se suponía que no podía suceder. El actual congresista Demócrata de Nueva York, Joe Crowley –el jefe de la máquina del Partido Demócrata del Condado de Queens, programado para reemplazar a Nancy Pelosi como presidente de la Cámara del Congreso, si los Demócratas retoman la mayoría– fue derrotado en las primarias Demócratas de su distrito por Alexandria Ocasio-Cortez, una joven activista de 28 años que se identifica como socialista y que es miembro de los Socialistas Demócratas de América (DSA, por sus siglas en inglés).

No hace mucho tiempo Alemania era considerada uno de los pocos países con una situación política estable. Al menos en la superficie, con un alto crecimiento económico y una posición dominante dentro de Europa, todo parecía ir bien para la clase dominante alemana. Sin embargo, esta estabilidad se está convirtiendo en su contrario.

El día de hoy, 1 de julio se ha llevado a cabo una masiva participación en las elecciones donde estaban en juego 18 mil 299 puestos de elección pública, pero que sin duda alguna la más importante y fundamental era la presidencial. Con un padrón de más de 89 millones de electores, la participación, con las primeras cifras de participación a nivel general, va a ser una de las más altas en la historia. Esta votación representa un verdadero terremoto político y social, la oligarquía y el imperialismo .que siempre estaban acostumbrados a mandar y que se les obedeciera tiene al frente un gobierno que les ha encarado, que ha dicho que va a separar el poder económico del político y que su prioridad van a ser los pobres.