Hubo celebraciones en las calles de Dublín ante el nuevo duro golpe recibido por el establishment conservador en Irlanda. El voto aplastante para derogar la octava enmienda, que prohibía el aborto en Irlanda, ha venido después del inesperado resultado 'Sí' en el referéndum sobre el matrimonio homosexual hace tres años.

Este viernes 25 de mayo, los votantes en la República de Irlanda acudirán a las urnas para decidir si derogan la Octava Enmienda, que prohíbe abortar a las mujeres. Un voto de Sí allanaría el camino para que el gobierno legalice el aborto, y sería un duro golpe para la autoridad de la Iglesia Católica.

Entramos al definitorio mes de mayo en un contexto seriamente atípico de cara a los venideros comicios presidenciales del día 20. Mientras el abstencionismo reina entre la mayoría de agrupaciones políticas opositoras (MUD–FAVL y SV), hecho que limita las posibilidades de triunfo de Henry Falcón; Nicolás Maduro se prepara para capitalizar la fragmentación de la derecha, esperando obtener un triunfo que lo habilite para un nuevo periodo constitucional, en medio de una cada vez más aguda situación económica y social que promete dar continuidad al clima de inestabilidad e incertidumbre hoy imperantes.

El espectáculo de las celebraciones por la apertura de la nueva embajada de los EEUU en Jerusalén el lunes 14 de mayo contrastó marcadamente con el derramamiento de sangre en Gaza, donde el mismo día fueron asesinados 59 manifestantes palestinos y más de 2.700 heridos por francotiradores israelíes. Como dijimos en un artículo anterior, el movimiento de resistencia masiva de los palestinos en Gaza por el derecho al retorno de los refugiados palestinos de 1948 y contra el bloqueo de 12 años por parte de Israel ha ido creciendo, a pesar de la represión más dura del ejército israelí.

Nicolás Maduro fue reelegido para otro mandato en las elecciones presidenciales de Venezuela el domingo 20 de mayo. La mayoría de la oposición reaccionaria, con el apoyo total de Washington y Bruselas, había llamado al boicot, lo que provocó en una participación muy baja en las zonas de clase media y alta de las principales ciudades. Los gobiernos derechistas de la región se unieron al coro exigiendo que se cancelaran las elecciones. Como reacción, muchos en los barrios de clase trabajadora y pobres salieron a votar como una forma de rechazar tal intromisión imperialista descarada. Sin embargo, incluso aquí la participación fue visiblemente menor que en elecciones anteriores. La profunda crisis económica es el principal problema en la mente de mucha gente y hay un amplio escepticismo sobre la capacidad del gobierno para enfrentarla.

Kim Jong-un, el hasta hace muy poco hombre malo de la prensa internacional, se ha convertido de repente en un santo. La nueva ofensiva diplomática tomó por sorpresa a la "comunidad internacional", la perspectiva del final de un conflicto de 70 años. Aunque Trump intenta disfrutar del fulgurante éxito, el último giro, en realidad, demuestra el relativo debilitamiento del imperialismo estadounidense.