A las 5:41 pm del 4 de agosto, se escuchó una potente explosión cerca de la tribuna desde la cual el presidente venezolano Nicolás Maduro se dirigía a un desfile en la Avenida Bolívar en Caracas para conmemorar el 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana. El presidente Maduro resultó ileso, pero siete miembros de la Guardia Nacional resultaron heridos.

En 1908, Lenin escribió un artículo titulado Material inflamable en la política mundial. Pero la cantidad de material inflamable en la situación del mundo actual eclipsaría cualquier idea que el líder bolchevique hubiera podido tener en mente. Por todas partes observamos síntomas de inestabilidad, agitación y convulsión: en el conflicto entre Rusia y Ucrania, en la sangrienta guerra civil siria, en el conflicto entre Irán, Israel y Arabia Saudí, en la cuestión sin resolver de Palestina y en la ya interminable guerra en Afganistán.

En Londres, en la desfavorable fecha del viernes 13 de julio, Donald Trump fue recibido por una de las mayores manifestaciones vistas en el Reino Unido desde los días de la guerra de Irak de 2003: cientos de miles se manifestaron. Los organizadores estimaron medio millón, y la policía 250.000. El enorme tamaño de esta protesta es una indicación del verdadero estado de ánimo de ira y rebelión que existe en la sociedad británica en la actualidad.

El agravamiento de la crisis económica está haciendo que la vida se torne insoportable para los trabajadores en Venezuela. La destrucción del poder adquisitivo de los salarios se ha combinado con el colapso de toda la infraestructura básica (agua, electricidad y transporte público). Los trabajadores en diferentes sectores han comenzado a organizarse y protestar, exigiendo salarios más altos; mientras los campesinos luchan contra los intentos de destruir la revolución agraria de Chávez.

Menos de tres semanas después de que sobreviviera a una inoperante rebelión de sus parlamentarios proeuropeos, Theresa May se ha embarcado en una colisión con el ala dura proBrexit de su partido, provocando la crisis más profunda a la que se ha enfrentado su gobierno desde las elecciones generales del año pasado.

El pasado 14 de julio, el primer ministro de Haití, Jack Guy Lafontant, presentó su dimisión tras una semana de movilizaciones que adquirieron un carácter insurreccional. El presente artículo, escrito en los días inmediatamente anteriores, y que ya anticipaba la caída del gobierno, expone las características de este movimiento y las causas que han provocado el actual estado de rebelión de las masas empobrecidas de Haití, y las perspectivas que están por venir.

La masividad del paro del 25 de junio demostró la clara voluntad de lucha de los trabajadores y sectores populares castigados por un gobierno que no ha tenido ni tiene miramientos en avasallar profundas conquistas que llevaron años de lucha.