Ha muerto PEREZ

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Manuel Pérez nos ha dejado a la edad de 82 años. La enfermedad, la edad y quizá un cansancio de vivir una larga y dura vida de lucha sin cuartel han conducido a este triste desenlace, pero sin duda se fue rodeado del amor de sus seres queridos y la admiración y el cariño de quienes le conocimos.

Pérez forma parte de la historia de la clase obrera de Asturias, de aquella clase que lucho por las libertades y el socialismo y construyo las organizaciones sindicales y políticas que la dotaron de la dignidad y fuerza que le permitieron conquistar espacios de libertad y democracia en las fábricas y en la sociedad. Pérez llego como muchos otros del sur, en su caso de Málaga, a trabajar al calor de la industrialización del Avilés de los años 50 y 60 del pasado siglo. Fue de aquellos hombres que trabajaron largas jornadas de trabajo, en condiciones higiénicas y de seguridad penosas y a veces mortales, por salarios miserables, para construir el edificio industrial de Asturias. Fue también un luchador obrero y un militante revolucionario forjado de un material solido e indestructible que hoy es difícil de encontrar. Su trayectoria política y sindical es amplia. Durante los últimos años del franquismo y al comienzo de la transición fue secretario general de la sección sindical de la UGT en Ensidesa, contribuyendo decisivamente a la reconstrucción de su presencia en la fábrica y milito en el PSOE de los primeros años del posfranquismo. Diferencias políticas organizaciones, pero él continuo su trabajo militante en CCOO y el PCE. Ocupo cargos en la Unión comarcal de Avilés de CCOO y una vez jubilado anticipadamente, en uno de los diversos procesos de ajuste de la siderurgia asturiana, fue secretario general de la  Federación de pensionistas de Avilés y más adelante ocupo este mismo cargo a nivel regional. Pero con todo lo que esto significa eso no es lo más notable de su trayectoria. Como militante de la corriente marxista-trotskista “Nuevo Claridad” más adelante denominada “El Militante”, Pérez defendió con fuerza, convicción y honestidad la ideas que abogaban por una línea revolucionaria y democrática para el movimiento obrero, progresivamente de esas organizaciones que el tanto había contribuido a edificar. Siempre fue paciente, valiente y respetuoso en esa lucha, recibiendo en muchas ocasiones ataques y sin sabores por parte de muchos de sus contradictores que nunca fueron contestados por su parte, con ira o y persecuciones frente al conformismo desesperanza. Cuando la corriente política en la que milito se fragmento fruto de luchas internas y abandonos de algunos de nosotros, el siguió considerándonos a todos compañeros, creyendo que tarde o temprano una nueva ola ascendente de luchas y compromisos nos reuniría juntos en la misma barricada.

Así era nuestro Pérez bueno, generoso, y sencillo. Padre de siete hijas y dos hijos y una gran cantidad de nietos y biznietos, tuvo tiempo para dar amor a todos ellos y mostrar tiempo y disposición para ocuparse de sus problemas con la ayuda callada de Tere su compañera y madre de sus hijos. Parecía increíble que aquel hombre de pequeña estatura tuviera tanta fuerza para atender tantas exigencias de la vida, pero seguramente el secreto consistía en que su corazón era inconmensurable y ocupaba un espacio mayor que su pequeño cuerpo.

Pérez es la historia indeleble de nuestro pasado, y debe permanecer en nuestra memoria en estos tiempos oscuros y dificiles, confiados en que una nueva época de luchas y esperanzas rescaten su ejemplo para las futuras generaciones de militantes revolucionarios. Mientras tanto, descansa en paz y hasta siempre compañero.