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Crónica de la charla de Alberto Garzón en Vitoria

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El compañero realiza un resumen de la charla que Alberto Garzón ofreció en Vitoria hace unos días, centrada sobre todo en la crisis del capitalismo, con motivo de la campaña electoral de IU-Ezker Anitza.

Sabemos Garzn_vitoriala economía siempre se ha visto como un ámbito inalcanzable, ante el cual la sociedad siempre ha tendido a desconectar. Pero en los últimos tiempos esa tendencia ha variado de rumbo, la experiencia ha despertado a la conciencia y ya son más quienes muestran interés. ¿Interés por qué? Por saber qué esta sucediendo y qué esta detrás de esta estafa haciendo que empeoren nuestras condiciones vitales, laborales, sociales...

Nosotros lo tenemos claro: el origen de esta situación reside en la propia esencia y en las contradicciones intrínsecas del sistema bajo el que se rige nuestra sociedad; el Capitalismo. Un sistema que subordina a la sociedad en su dinámica y que esta enfrentado a los propios intereses de la misma, y cuyo funcionamiento debemos estudiar pacientemente para sacar conclusiones útiles para cimentar la sociedad del futuro bajo los parámetros socialistas.

Y es que el Capitalismo es un sistema que se caracteriza por la necesidad de crecer continuamente tanto en el volumen de producción como en el terreno en el que operar; por tratar a las personas como mercancía a la que se le compra su fuerza de trabajo y solamente se le paga su trabajo con el fin de que esto reinvierta en el consumo de otro tipo de productos; por subyugar la educación a la necesidad del capital… ¿Pero qué se esconde bajo esta manera de construir una sociedad? La rentabilidad; el capitalista invierte su dinero solo si tiene garantizado obtener beneficios.

La democracia burguesa se están viendo desenmascarada por su verdadero Self: la democracia capitalista, en la que un voto no es una persona sino que es un euro; quien más tiene, manda. En el momento en el que la democracia popular se revela contra los intereses de la capitalista, ésta utiliza sus herramientas para subyugarla a su interés. Ante la protesta, represión. Ante la incertidumbre social, ideología.

Y es que todos tenemos una ideología en la que basar nuestro modo de ver la realidad y la Troika no podría ser menos. Bajo el mantra de la tecnocracia se esconde su ideología; la del capital. Y, como toda ideología, tiene un plan: convertirnos en un país competitivo para con economías que se basen en una producción similar a la nuestra. Y es que Alemania no va a aceptar que un país produzca lo mismo que fabrica ella, haciéndole competencia. Bajo estas condiciones a España no le queda otra que ser competitiva bajando salarios y precios para competir con países como China aun a costa de las pensiones, los salarios, los derechos laborales….e incluso dentro de sus fronteras esta competitividad inherente al sistema lleva a que territorios limítrofes compitan entre sí, por ejemplo en materia fiscal, lo cual es una contradicción en sí misma porque si nos basamos en que la economía capitalista se establece mediante el equilibrio entre la exportación y la importación llegamos a la conclusión de que no todos los países/regiones pueden dedicarse a bajar salario y precios para exportar , el sistema se vuelve insostenible.

Ante esto la burguesía pretende que la sociedad no reaccione, lo cual es inverosímil. La clave es hacia donde responde. Porque se abren dos formulas de protección: la fascista y la que defendemos nosotros, la socialista. Ya ocurrió en la Sudamérica de los 80-90 en una situación parecida a la que se vive hoy en día en nuestro entorno. Y todo esto, ¿Por qué? Por el fracaso de nuestro sistema a dos niveles; el político, factor visible y sobre el que se focalizan las críticas sin ser la causa del problema; y el de la banca, el factor invisible. Y es que la deuda de España proviene fundamentalmente del préstamo (300.000 millones de euros) que las empresas financieras alemanas y francesas realizaron a las españolas y que éstas invirtieron en empresas productivas basadas en un modelo de producción con fecha de caducidad. De esos polvos estos lodos, de ahí el rescate a la banca y no a la sociedad que se está barajando. Plantarnos y no pagar abriría la oportunidad de cambiar el criterio de rentabilidad por el de respuesta a las necesidades sociales (qué producir, cómo distribuir y qué consumir), lo cual rompería con la propiedad privada de los medios de producción y de elementos esenciales como la vivienda.

Nuestro deber es el de ir a la gente y utilizar su lenguaje. De eso se vale la burguesía al resaltar, por ejemplo, la prima de riesgo pese a que 600 puntos básicos supongan un 6%; lo que pretenden es crear un estado de shock bajo el que la sociedad no responda a los ataques que se le hagan y asuma medidas que vayan contra su propio interés. La gente entiende de acciones concretas; acciones como las del SAT dejan patente que hay comida de sobra y gente que esta pasando hambre a la vez, que hay viviendas pero que hay gente desahuciada.

Si logramos que entiendan eso habremos logrado una base social fuerte a la que se podrá formar en conceptos más avanzados que eleven el nivel de conciencia de la clase trabajadora hacia niveles de vanguardia. Nuestra labor principal no está en los parlamentos sino en la calle con el pueblo, pero no podemos desdeñar por el momento defender nuestras posiciones en aquellas cámaras a las que la clase trabajadora dirige su mirada. Defender nuestra voz y lanzas nuestras propuestas en el Congreso nos ayudará a lograr una mayoría social con la que enfrentarnos al capital. El estallido social es inminente, por ello debemos incidir en la necesidad de fomentar la cultura política de la sociedad. Porque sin argumentos no hay ideología. Porque sin la participación y la organización, no hay cambio posible.

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