El franquismo y la transición
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Entrevista a Santiago Durán, víctima de la represión policial al desalojar la asamblea general que se celebraba en la iglesia de San Francisco, del barrio de Zaramaga en Vitoria.

El día 3 de Marzo se cumplen 38 años de la masacre causada por la policía franquista al reprimir brutalmente la lucha de los trabajadores de las principales empresas de la ciudad para conseguir mejorar los salarios y las condiciones de trabajo. La masacre culminó con 5 trabajadores asesinados y centenares de heridos, muchos de ellos de bala.

Uno de ellos fue Santiago Durán, herido en el desalojo de la iglesia y con graves secuelas de salud que limitan su vida desde entonces. Estos hechos siguen impunes a pesar de los incansables esfuerzos de asociaciones, como la de Víctimas del 3 de Marzo, por mantener viva la memoria y la exigencia de justicia y reparación a las victimas.

La policía actuó para cortar de raíz una lucha, que habiéndose iniciado por razones puramente económicas, derivaba con fuerza en una lucha política exigiendo derechos democráticos que ponían en cuestión el orden social existente. Así lo mostraban la imposición de los propios representantes elegidos en asambleas en los centros de trabajo para negociar los convenios de empresa, en vez del Sindicato vertical franquista; la coordinación de las “comisiones representativas”, verdaderos órganos de poder obrero de las empresas en huelga; la asunción de una estrategia común debatida en asambleas de fábrica, y posteriormente en las asambleas generales de todas las empresas en lucha, y su extensión a los barrios obreros, con la participación activa de las mujeres, muchas de ellas amas de casa. Todo ello dio una enorme confianza a la clase obrera que se sentía protagonista, actor principal de una lucha para conseguir sus mejoras laborales y acabar con la cárcel de la dictadura.

Cortar drásticamente ese proceso mediante la represión brutal, causó una oleada de solidaridad en todo el estado español e internacionalmente; con movilizaciones que, a su vez, pagaron su sangriento peaje de trabajadores muertos, heridos, encarcelados. Pero también supuso el principio del fin del régimen franquista.

Para recordar aquellos hechos, que son un hito para la clase obrera, entrevistamos a Santiago Durán, que es parte de la memoria viva de aquella lucha. Él estuvo, aquél día 3 de marzo de 1976, en la asamblea general de las empresas en huelga en la iglesia de San Francisco del barrio de Zaramaga de Vitoria, desalojada brutalmente por la policía, y nos hace revivir la angustia de miles de trabajadores apaleados, tiroteados, gaseados por el delito de estar debatiendo en asamblea, pacíficamente, sus reivindicaciones salariales, sociales, de derechos democráticos.

Cuéntanos tu participación en las asambleas

Santiago Durán. Yo trabajaba en la empresa de máquina-herramienta Sánchiz Bueno, de 300 trabajadores. Tenía 16 años, nuestra empresa no estaba en huelga pero yo vivía en Zaramaga, barrio donde estaban ubicadas las principales empresas en lucha. Sentíamos intensamente la huelga y la solidaridad del barrio para apoyar a los obreros. Asistía, por lo tanto, a las asambleas que podía en San Francisco y en otras iglesias donde se juntaban los trabajadores. Los debates en las asambleas eran muy participativos y las decisiones que se tomaban vinculaban a las empresas en huelga, contagiaban a familiares y vecinos y también iban sumando a aquellas empresas que todavía no estaban en lucha. Las manifestaciones, a pesar de la represión de la policía, eran muy militantes y muy comprometidas durante todo el proceso de lucha, que duró 3 meses.

Tú participaste en la asamblea el día 3 de marzo de 1976 ¿Cómo viviste los hechos?

S. D. Ese día nuestra fábrica fue a la huelga. Comenzamos a concentrarnos los huelguistas de varias empresas a primera hora de la mañana en la avenida de Gasteiz. Ahí se dieron los primeros choques con la policía, que tuvo que retroceder frente a los trabajadores, y empezaron a utilizar armas de fuego. El primer herido de bala tiene lugar ahí y es un conocido mío.

Así estuvimos manifestándonos toda la mañana en constantes enfrentamientos con la policía.

Había convocada una asamblea general de todas las fábricas en lucha a las 5 de la tarde, en la iglesia de S. Francisco en Zaramaga. Yo me acerqué a las 4.30 y ya estaba prácticamente llena la iglesia. Cuando iba a comenzar la asamblea, calculo que estaríamos alrededor de 4.000 personas, nos dimos cuenta desde dentro que la policía rodeaba la iglesia e impedía el acceso a los miles que llegaban, y los dispersaba.

Al poco rato, la policía intenta entrar en la iglesia pero son abucheados y repelidos. En un segundo intento entran y disparan muchos botes de humo y gases lacrimógenos, y la iglesia que estaba a rebosar se convierte en un infierno irrespirable. Empezamos a romper los vidrios de las ventanas para poder respirar y salir al exterior de cualquier manera.

Recuerdo que intento salir, pero al ver el despliegue policial y el pasillo donde se golpeaba y disparaba a los que desesperadamente salían de la iglesia, voy hacia la sacristía que ya estaba llena de gente. En un segundo intento, debido a que me estaba intoxicando con los gases lacrimógenos, salgo semi-inconsciente y paso por un pasillo de policías de unos 100 metros donde recibo una paliza brutal, pierdo el conocimiento y despierto en la casa de un vecino con la ropa desgarrada y lleno de contusiones. Desde entonces, tengo una lesión pulmonar que supone una disminución de la capacidad pulmonar del 50%, una fibrosis pulmonar, también tuve una fractura en el abdomen. Al día siguiente, un compañero me llevó al hospital donde estuve internado siete días.

Mirando a la actualidad, a los trabajadores nos arrebatan todo lo conseguido en luchas como la de Vitoria. Nuestros salarios, empleos, derechos sociales, son atacados uno tras otro. Incluso ahora, el gobierno quiere reducir los derechos democráticos de manifestación y expresión con la “ley Mordaza”

¿Sirven los métodos de lucha del 3 de marzo, la unidad de acción, la coordinación de las empresas en lucha, en la situación actual?

S. D. Sí, sirven los métodos de lucha que nos llevaron a ganar aquellas mejoras salariales, condiciones de trabajo y los derechos democráticos. A pesar de los costes en lesiones, y la enorme factura en las vidas de los trabajadores que pagamos, demuestran que la lucha siempre es positiva. La clase obrera hoy, organizada y unida en la lucha, es tan poderosa ó más que en el 76 y tendrá que luchar como entonces para defender nuestra dignidad como trabajadores.

Vitoria-Gasteiz, 25 de febrero de 2014.

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