Hoy [18 de julio del 2018] se cumplen 100 años de que el zar Nicolás II y su familia fueran fusilados por los bolcheviques. En contracorriente de la sentimental y lacrimógena propaganda de la burguesía –hipócrita en una clase social que se encumbró en el poder con una revolución que cortó cabezas reales- hay que situar ese evento en su contexto revolucionario para entender su significado y causas.

“[…] propongo a los camaradas que piense la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencia del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc.” Lenin

La Revolución de Octubre cambió radicalmente la situación de los homosexuales en Rusia, como lo hizo para las mujeres. En 1922, se aprobó el primer Código Penal de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Todas las viejas leyes zaristas fueron suspendidas hacia 1918 y cuando, finalmente, después de algunos años de debate, se adoptó la nueva constitución, la homosexualidad o "sodomía" como se la llamaba, fue despenalizada. Fue un avance enorme para los homosexuales, a quienes el régimen zarista podía arrestar, condenar a años de prisión o enviar a campos de trabajo forzado.

El 25 de octubre de 1917 (en el viejo calendario ruso) la clase obrera, bajo la dirección del Partido bolchevique, tomó el poder en Rusia. En Petrogrado se estableció un gobierno obrero, como emanación directa de la voluntad de millones de obreros y campesinos, que fue elegido en el II Congreso de los Sóviets de Toda Rusia. Este episodio épico ha quedado registrado en la historia como la Revolución de Octubre. Este artículo, que continúa la saga que le venimos dedicando a la Revolución rusa de 1917 a lo largo de este año, aborda, además del triunfo revolucionario, las discusiones y preparativos finales en el Partido bolchevique y los sóviets que condujeron a tamaño acontecimiento.

“¿Quién podría creer que un guardián del Palacio de Justicia haya podido convertirse de repente en Presidente del congreso de los jueces de paz? ¿O un peluquero, en alto funcionario? ¿O un alférez ayer, hoy en Generalísimo?” (General ruso Zaleski, hace 100 años)

 

Un proceso revolucionario, como cualquier clase de combate, conoce diferentes alternativas. El fracaso o la falta de decisión de uno de los contendientes determinan en gran medida el resultado final. El fracaso de la sublevación de Kornílov en agosto dio un poderoso impulso a la radicalización de las masas, originando un movimiento en sentido contrario que se tornó aun más poderoso no sólo por la derrota física temporal del adversario, sino por las lecciones sacadas del conflicto.