La revolución de noviembre de 1918 comenzó, como lo hacen todas las revoluciones, por arriba. Toda la superestructura de la monarquía Hohenzollern tembló violentamente cuando el suelo bajo sus pies comenzó a desmoronarse. El antiguo régimen estaba afligido por los temblores sísmicos del cansancio de la guerra, la indigencia creciente y la revolución que se acercaba. Los rumores subterráneos de descontento, violentamente amordazados y reprimidos por la censura militar, finalmente estallaron en la superficie, como el Topo rojo de la revolución del que habló Marx.

La contestación social en 1968 no se limitaba a Francia. Se trataba de un movimiento de movilización a escala mundial. Desde Italia a Japón, pasando por los Estados Unidos, México, Alemania, Polonia y Checoslovaquia, la clase obrera y la juventud entraron en acción en una gran cantidad de países.

Hace 50 años, el 4 de abril de 1968, el Dr. Martin Luther King Jr., el líder del movimiento por los derechos civiles en EEUU, fue asesinado a sangre fría. Ese día, el Dr. Luther King se encontraba en Memphis, Tennessee, para dirigir una manifestación, así como un mitin en solidaridad con la lucha de tres meses por el reconocimiento sindical para 1.300 trabajadores municipales de la limpieza.

Mayo del 68 fue por encima de todo la mayor huelga general de la historia. Fue una magnífica expresión de las tradiciones revolucionarias de la clase obrera francesa. Todos los que, hoy en día, luchan contra el capitalismo, extraerán valiosas lecciones. ¿Cuáles fueron sus causas? ¿Cuál fue la actitud de los dirigentes de los partidos de la izquierda y de los sindicatos? ¿Por qué el capitalismo no fue derrocado? ¿Por qué las elecciones legislativas de junio de 1968 dieron una amplia mayoría a la derecha?

El 21 de marzo de 1919, se proclamó la República soviética húngara. El 1 de agosto, ciento treinta y tres días después, este capítulo heroico de la historia de la clase obrera húngara, terminó con la entrada en Budapest del ejército blanco rumano. Si el proletariado húngaro hubiera triunfado, habría terminado con el aislamiento de la República obrera rusa. Junto a la revolución húngara la breve experiencia de la República Soviética Bávara, desde el 7 de abril hasta el 1 de mayo de 1919, demostró que la marea de la revolución que se estaba extendiendo de Oriente a Occidente, parecía tener un impulso irresistible. Si se hubiera consolidado el estado obrero húngaro, en pocos meses, la revolución habría llegado a Viena y Berlín, donde la clase obrera estaba en una situación de fermento revolucionario. El triunfo de la revolución alemana habría cambiado el curso de la historia humana.La revolución húngara de 1919 ha entrado en los anales de la historia como otro episodio heroico similar a la Comuna de París en 1871.Hoy en día, estudiar las causas de su fracaso, nos ayudará a comprender los procesos que llevan hacia la transformación socialista de la sociedad, y también a estar mejor equipados para la lucha por el socialismo.

Mayo de 1968 fue la mayor huelga general de la historia. Entonces, como ahora, la burguesía y sus apologistas se congratulaban de que las revoluciones y la lucha de clases fueran cosas del pasado. En su mayoría, la izquierda fue tomada completamente por sorpresa, porque habían descartado a la clase obrera europea como una fuerza revolucionaria. 

El domingo 14 de enero de 2018, decenas de miles de activistas de diferentes organizaciones sindicales y de izquierdas acudieron al cementerio socialista de Berlín, en el barrio oriental de Friedrichsfelde, para conmemorar el aniversario del asesinato de los destacados revolucionarios y marxistas alemanes Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, ocurrido el 15 de enero de 1919.